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En Lear llevan 140 días de lucha

El conflicto de los trabajadores de Lear cumple 140 días. Los trabajadores siguen reclamando por la reincorporación de los despedidos y el cese de la persecución a sus delegados. A esta altura muchos se preguntan quién gobierna este país, ¿una empresa yanqui y la burocracia sindical del SMATA?

Miércoles 15 de octubre de 2014

La lucha contra los despidos en Lear ya lleva más de cuatro meses y medio, once jornadas nacionales, casi un millón de pesos del fondo de lucha recaudados en una audaz campaña que recorre el país, cincuenta números del Boletín de Lucha que se transformó en la voz de las obreras y obreros que son un ejemplo para millones que los ven defender sus puestos de trabajo con firmeza, un apoyo popular que se sigue expresando en cada acción en la Panamericana, en las recorridas por universidades, trenes, barrios con el fondo de lucha, en el reciente Encuentro Nacional de la Mujer, en saludos de reconocidos intelectuales, periodistas, deportistas, organismos de DDHH, legisladores.

Son las y los inquebrantables de Lear que se mantienen firmes sin agachar la cabeza frente a la prepotencia de una empresa estadounidense que no respeta las leyes argentinas, las traiciones de la cúpula sindical del SMATA que patea para la empresa y la complicidad vacilante de un gobierno que se preocupa más por mandar megaoperativos de "gendarmes caranchos" a reprimir a los trabajadores y a quienes se solidarizan con ellos, que por darle una solución a este conflicto tomando las medidas necesarias para la reincorporación de los cuarenta despedidos que siguen reclamando su puesto de trabajo.

Gracias a la lucha, a los cortes, a las jornadas, a las movilizaciones se logró reincorporar a 61 trabajadores. Pero el reclamo de "todos adentro" sigue fuerte y vigente. Los propios trabajadores lo sintetizan en una frase que se metió en la piel de miles de personas porque la sienten como propia y no quieren volver atrás: familias en la calle, nunca más.

Repasando

El conflicto comenzó el 27 de mayo con 330 suspensiones ilegales. De esas suspensiones se produjeron 240 despidos, 61 reincorporaciones de conquistaron con la lucha y 40 despedidos siguen peleando su puesto de trabajo. La empresa buitre Lear redujo a casi la mitad el personal de la planta que a fin del año pasado llegaba a cerca de 900 empleados. Para lograrlo, pasó por encima la legislación argentina: despidió masivamente sin presentar preventivo de crisis, impidió el ingreso a la fábrica a los delegados de la Comisión Interna (reelegida en noviembre de 2013 por el 70% de los votos) durante un mes y medio mientras existían doce fallos judiciales a favor del ingreso de los delegados, realizó un lock-out patronal durante dos semanas chantajeando con la falsa idea que tenía crisis y que se iba a ir del país.

En todas estas medidas Lear recibió la colaboración del sindicato SMATA, que se cansó de atacar públicamente a los trabajadores que luchan por mantener su puesto de trabajo, que durante semanas mantuvo una patota dentro de la planta hostigando a los delegados cuando lograron el reingreso a la misma, que realizó dos asambleas truchas cuestionadas por la justicia con las que buscó destituir a los delegados, que fue hasta al Congreso Nacional a hostigar al Diputado del PTS/FIT Nicolás del Caño lo que le ganó un repudio generalizado de diversas fuerzas políticas.

Por si eso fuera poco, prepara un Congreso para fin de año en el que, en vez de discutir en primer lugar cómo enfrentar los despidos y suspensiones masivas en la actividad automotriz, se dispone a sancionar a los combativos delegados de Lear que están a la cabeza de la pelea contra los despidos. Todo un ejemplo de colaboración de la burocracia sindical con la empresa.

También la empresa contó con el respaldo del gobierno para desarrollar sus acciones ilegales. En primer lugar fue el gobierno, el mismo que pone un tope a las importaciones, el que le permitió a Lear importar todos los mazos de cables (los que se producen en Lear) necesarios para enfrentar un largo conflicto y poder tener una posición intransigente.

Fue este gobierno el que desde sus instituciones como el Ministerio de Trabajo no desarrolló ninguna medida concreta contra la violación por parte de la empresa de cuestiones elementales como la no presentación de preventivo de crisis o el respeto de los fueros sindicales a los delegados que se vieron impedidos de ingresar durante un mes y medio, louck-out empresarial mediante.

Por si eso fuera poco el Ministerio que más protagonismo tomó fue el de Seguridad a través de su secretario Sergio Berni quien se convirtió en el mejor vocero de las mentiras de la empresa. En los medios masivos se lo vio a Berni repetir las mentiras de la crisis empresarial y de la segura ida del país si continuaba el conflicto, de las familias en la calle ni mu.

Lear no tiene crisis porque produce para Ford, que es una de las automotrices que no presenta una baja en su producción. También fue el gobierno el que garantizó grandes operativos represivos de gendarmes y policías contra la protesta de los trabajadores que no cesó su represión ni ante diputados, ni hijas de desaparecidos ni periodistas. Los trabajadores se cansaron de transitar todas las instancias de reclamos ante los organismos estatales correspondientes, el gobierno respondió desde el Ministerio de Seguridad.

Recalculando…carancho suelto

Como si escuchara la voz de un GPS el gobierno tuvo que recalcular algunas cuestiones aunque parece seguir el mismo rumbo. La persistente y tenaz lucha de los obreros, la enorme simpatía popular que fueron ganando, el ejemplo de cómo defender el empleo que pone en crisis el relato K y la crisis abierta por el gendarme carancho y el infiltrado Galeano, hicieron que el gobierno tenga que reabrir un canal de negociación.

Los discursos cambiaron: los que antes decían que Lear tenía crisis y se iba del país, ahora pasaron a decir en boca de Berni en los medios y Capitanich en el Congreso que Lear se disponía a duplicar su personal. Hasta a un niño le surgirían las siguientes preguntas: ¿Y la crisis? Y si van a duplicar el personal, ¿por qué no ingresan primero los despedidos?

Otro cambio: los delegados que fueron impedidos a entrar y destituidos por la asamblea trucha del SMATA pasaron a ser recibidos en el Ministerio de Trabajo. También el gobierno abrió un canal de diálogo en reuniones con el diputado del PTS/FIT Christian Castillo, autorizado para llevar esas reuniones adelante por la asamblea de los trabajadores despedidos y sus delegados.

En relación a esto en un comunicado de prensa de la comisión interna se señala: “Los trabajadores en lucha y las organizaciones que nos apoyan nos hemos reunido en distintas instancias con el Gobierno para lograr la reincorporación de los/as cuarenta compañeros y compañeras que aún continúan despedidos. El Gobierno nacional informó que se reunió con los directivos de la empresa para buscar una solución al conflicto, pero que esta autopartista buitre se niega a la reincorporación de los trabajadores que fueron ilegalmente despedidos. Nosotros denunciamos que es el propio Gobierno el que le brinda a Lear un enorme dispositivo de gendarmes y de policías, que fue el Gobierno el que les permitió realizar medidas ilegales como los despidos masivos sin declarar preventivo de crisis, luego el lock out, y permite al día de hoy la importación de cables desde el exterior. Sin todo esto Lear no podría sostener esta posición totalmente intransigente.”

En esas reuniones el gobierno planteó que la empresa y el gremio no quieren reincorporaciones. Ahora la pregunta que surge es ¿Quién gobierna este país, una empresa yanqui y la burocracia sindical del Smata? El gobierno tiene la llave para destrabar este conflicto tomando las medidas necesarias para que los 40 trabajadores que siguen reclamando su puesto de trabajo sean reincorporados contra las medidas ilegales de la empresa y la complicidad del Smata. El gobierno está en una delgada línea entre ser cómplice o ser incompetente y mostrar que no tiene el poder para resolver este conflicto frente a Lear y el Smata.

Por su parte los trabajadores siguen firmes en su lucha y tienen los objetivos claros, vienen de realizar otra gran jornada de lucha, la número once, que fue cubierta en detalle por este medio y de preparan para realizar su asamblea en el día de hoy y continuar con su plan de lucha. Más que nunca hay que rodearlos de solidaridad para que triunfen en su reclamo.






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