Política

EL CÍRCULO ROJO

2018: resultados y perspectivas de un fracaso anunciado

Un análisis sobre el año que se termina con múltiples derrotas para el Gobierno y un país en el que lo peor está por venir. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite todos los domingos de 22 a 24 por Radio Con Vos. Escuchá completa y/o leé los principales ejes.

Fernando Rosso

@RossoFer

Lunes 24 de diciembre de 2018 | 09:48

  •  Hacer un balance del año que se termina es como hacerlo sobre todo el periodo de gobierno de la coalición Cambiemos.
  •  Es que el 2018 fue el año en que el macrismo mostró, podríamos decir, su verdad. La esencia de su programa y orientación de Gobierno, su verdadera anatomía.
  •  En el segmento especial del programa de hoy que vamos a dedicar al balance y especialmente cuando abordemos el escenario político, vamos a desmenuzar –con ayuda de algunas opiniones de analistas- los distintos fracasos macristas.
  •  Pero acá quería sintetizar y dar un punto de vista a modo de introducción a este programa especial:

    1) El Gobierno fue un fiasco desde el punto de vista económico, como es evidente, en todos niveles: inflación, inversión, consumo.

    2) Como consecuencia lógica, en el terreno social: aumento del desempleo, la pobreza y la indigencia.

    3) Su narrativa inicial, no sé si recuerdan: el tono de charla motivacional a lo Ravi Shankar, el fin de la grieta, la unidad de los argentinos, la llegada de la era de la pospolítica, la culminación del conflicto, el fin de la historia.

    De todo eso no queda nada. Y ahora para el 2019, los que venían a ofrecer futuro, se postulan como los mejores administradores del miedo al pasado. El discurso anti y el fogoneo bolsonarista de las pulsiones punitivas de la sociedad es todo lo que tienen para ofrecer como “nueva” narrativa.

    Esto en términos de forma. Lógicamente, que si vamos el contenido: la apertura económica indiscriminada, el endeudamiento, la vuelta al mundo en ochenta deudas, la meritocracia, el individualismo como camino al éxito. Todo eso también se derrumbó como lo que verdaderamente era: humo duranbarbista.

  •  Pero eso es más o menos lo que está a la vista de todos y todas. La pregunta es ¿cómo un gobierno que hace las cosas tan mal sigue ahí e incluso con posibilidades electorales?
  •  Los análisis que explican este extraño fenómeno sólo desde el punto de vista “político”, en el sentido estrecho de la palabra, si bien tienen aspectos de verdad, adolecen de una perspectiva más abarcadora:
  •  Es imposible, y nos hemos cansado de repetirlo en este programa, es imposible que Macri hubiera llegado hasta acá sin la ayuda activa o pasiva de todos los actores políticos, sociales o sindicales que le dieron gobernabilidad. “Hay 2019” de la forma en que lo hay, por todo lo que no hubo en 2018, o en 2017 o en 2016.
  •  Y esto nos lleva necesariamente al universo del peronismo ¿y qué tenemos allí?
  •  Por un lado un peronismo llamado “alternativo”, “racional” o como se quiera que pretende hacer macrismo con compromiso social. Un peronismo de opción por los ricos, pero que trate de evitar que se lo devoren los pobres.
  •  Del otro lado, el peronismo kirchnerista cuya apuesta es:

    1) Sumar a todos los que se puedan de los racionales, incluso al precio de quedar como un avatar dentro de ese planeta, no por nada se habla del “modo” león o leona herbívora.

    2) Pero que además, desde el punto de vista programático, ofrece humanizar la hoja de ruta del FMI: sin dejar de pagar la deuda, sino con una vaga “renegociación”, sin que pierdan los empresarios y sin atacar los intereses estratégicos de los dueños del país o de las potencias imperiales.

  •  Todo ese discurso en un país que quedó bajo el yugo del FMI, en el “desierto de lo real”, se vuelve de mínima impotente y de máxima cómplice. El ejemplo de Grecia con un gobierno que incluso en el discurso era más de izquierda que el kirchnerismo y terminó aplicando el programa de la llamada troika (…) acecha como un fantasma a las coaliciones reformistas de todo el mundo.
  •  Entonces, corresponde ser claro, al margen de quienes hoy compartan esta perspectiva, más difícil, quizá de más largo aliento que el atajo del mal menor, pero rotundamente más realista que resignarse a lo posible. Porque en un país gobernado por Lagarde, lo posible es poco o nada.
  •  La necesidad vital de no pagar la deuda externa, de afectar los intereses de quienes tienen, por ejemplo, un monopolio privado del comercio exterior (las cerealeras), a los angurrientos del campo o del mundo de las finanzas a los que se critica mucho y se ataca poco. No resignarse a lo que llaman la “pobreza estructural” y cuando dicen estructural es como si dijeran “natural” y exigir que se repartan las horas de trabajo sin reducir el salario. No resignarse a que uno de cada dos niños o niñas sea pobre en la Argentina o limitarse a proponer modificar levemente ese porcentaje como fueran simples cifras, entonces que sea uno de cada tres o uno de cada cuatro, como si no fuera la misma infamia.
  •  Eso está en las perspectiva de la izquierda y del Frente de Izquierda, pero más importante que eso es que reside en los intereses generales de la mayoría trabajadora y popular, si no queremos sucumbir a un nuevo ciclo de hundimiento nacional.
  •  Bajo una perspectiva así, que tiene su apuesta parlamentaria, pero que posee su centro de gravedad en la calle, quizá haya 2019, en caso contrario, con diferencias de grado, pero bajo la mano de hierro del Fondo Monetario habrá 2019, 2020 o 2030, pero para los ganadores de siempre, los que siempre se llevan todo y siempre quieren más.




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