Internacional

PRECARIZACIÓN LABORAL

61% de los trabajadores a nivel mundial bajo la informalidad: capitalismo y su miseria

2.000 millones de trabajadores estaban en el empleo informal en 2016 y el año pasado 3.300 millones de personas empleadas en el mundo sufrieron déficits de bienestar material, de seguridad económica y de igualdad de oportunidades, según datos entregados por la Organización Internacional del Trabajo. Esto es el capitalismo, la mayoría aplastante de la humanidad viviendo en la miseria.

Jueves 28 de febrero

Brutales son los datos entregados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el documento “Informe de Tendencias 2019, Perspectivas sociales y del empleo en el mundo”, publicado en su sitio web. Datos y cifras que expresan la irracionalidad del sistema capitalista que solo entrega beneficios para una minoría en el mundo, mientras la mayoría aplastante de la humanidad vive en condiciones miserables.

El informe parte señalando las brechas de género en la participación laboral que existen en el mundo: “La tasa de participación laboral femenina fue del 48 por ciento en 2018, muy inferior a la masculina, que fue del 75 por ciento; vale decir que, en 2018, alrededor de tres de cada cinco de los 3500 millones de integrantes de la fuerza de trabajo mundial eran varones”.

Luego pasa a detallar aspectos relacionados con la informalidad del trabajo, precarización y falta de oportunidades que afectan a prácticamente toda la fuerza laboral. “En 2018, la mayoría de los 3300 millones de personas empleadas en el mundo sufrieron déficits de bienestar material, de seguridad económica y de igualdad de oportunidades, y carecieron de margen suficiente de desarrollo humano”, plantea el documento, a lo que se agrega que muchos trabajadores “se ven en la situación de tener que aceptar puestos de trabajo carentes de atractivo, en general informales y mal remunerados, y tienen escaso o nulo acceso a la protección social y a los derechos laborales”.

Según establece la OIT, el año pasado hubo 360 millones de personas bajo la categoría de “trabajadores familiares auxiliares”, 1100 millones que laboraron por cuenta propia, y en 2016 un total de 2000 millones de trabajadores bajo el empleo informal, es decir, el 61% de la población activa mundial.

El documento afirma que aunque ha disminuido el desempleo- lo que obviamente es desigual en cada país- eso no quiere decir que las condiciones laborales han mejorado o que se trate de empleos de calidad, al contrario, “más de una cuarta parte de los trabajadores de países de ingreso bajo y de ingreso mediano bajo vivían en situación de pobreza extrema o de pobreza moderada (…) se estima que en los países de ingreso bajo la reducción de la pobreza no será proporcional al crecimiento del empleo; así pues, en esos países aumentaría el número de trabajadores pobres”, enfatiza el informe.

Más de 170 millones de personas desempleadas en el mundo

Además de que la mayoría aplastante de la clase trabajadora mundial es pobre y vive en condiciones aberrantes, son 172 millones las personas que se encuentran desempleadas, una tasa de desempleo del 5%. “Es llamativo que esa tasa pasara del 5,0 por ciento en 2008 al 5,6 por ciento en 2009 en solo un año, y que la recuperación hasta los niveles predominantes antes de la crisis financiera mundial haya tardado un total de nueve años”, remarca la OIT. El pronóstico para los próximos años es igual o peor: “En general, en 2019 y 2020 la tasa de desempleo mundial debería mantenerse aproximadamente al mismo nivel. Las previsiones indican que el crecimiento de la población activa hará aumentar el número de personas desempleadas en 1millón al año, hasta situarlo en 174 millones en 2020”.

Lo anterior contrasta con las jornadas laborales extenuantes en muchos países, como Chile, por ejemplo, donde perfectamente se podría reducir las horas de trabajo a seis diarias y cinco días a la semana, aumentar los sueldos acorde a la canasta familiar, es decir, mínimo $450.000 para poder vivir realmente, y así repartir las horas de trabajo entre las personas que están desocupadas para poder combatir el desempleo y la miseria.

Sin contar a las y los desempleados durante el 2018 “hubo otros 140 millones de personas en la categoría de «fuerza de trabajo potencial», un grupo clasificable como fuerza de trabajo subutilizada. En este grupo de quienes buscan empleo pero no están disponibles para incorporarse a un empleo, o que están disponibles pero no buscan empleo, hay muchas más mujeres (85 millones) que hombres (55 millones) (…) es mucho más probable que las mujeres trabajen a tiempo parcial, aunque un importante porcentaje de ellas afirma que preferiría trabajar más horas”, indica el informe, dando cuenta también de que gran parte de las mujeres se ven obligadas a tener que cumplir con las labores domésticas y el cuidado del hogar, lo que muchas veces impide que puedan trabajar o trabajar más tiempo, provocando situaciones de vida más precarizadas y miserables.

Los más ricos del mundo y la irracionalidad del capitalismo

Datos igual de brutales y chocantes son los que entrega la revista Forbes, dedicada a analizar a las personas y familias más ricas del mundo, mientras la gran mayoría se muere de hambre o apenas logra llegar a fin de mes. “Este año la edición 32 del ranking de los multimillonarios de Forbes ha establecido un récord de 2.208 multimillonarios de 72 países y territorios. Este grupo de élite vale 9.1 billones de dólares, un 18% más que el año pasado, con un patrimonio neto promedio récord de 4,100 millones de dólares”, señalan refiriéndose al año 2018.

Luego la revista adicta a los máximos exponentes de la burguesía internacional y a sus “logros”, realiza una “ficha” de los primeros cinco grandes magnates del mundo, sus nombres, estado civil, nacionalidad, cantidad de hijos, entre otras banalidades. La lista la encabeza Jeff Bezos, CEO y Fundador de Amazon.com con un valor neto de 126.200 millones de dólares; seguido por Bill Gates (91,300 millones de dólares); Warren Buffett (87.000 millones de dólares); Bernard Arnault y familia (75.000 millones de dólares); y Mark Zuckerberg (73.200 millones de dólares).

De acuerdo a la organización caritativa británica Oxfam el 82% del dinero que se generó en el mundo en 2017 quedó en las manos del 1% más rico del mundo, una brecha que según la entidad aumentó, y que las personas más pobres del planeta no vieron ningún incremento en sus ganancias. Según la institución esta desigualdad se debe a la evasión de impuestos, influencia de las empresas en la política, erosión de los derechos de los trabajadores y recorte de gastos.

Es así de irracional el sistema capitalista, de acumulación de la riqueza por un puñado minoritario de individuos dueños de los medios de producción y que se apropia del trabajo ajeno, que en 2017 se calculaba que las ocho personas más ricas del planeta tenían tanta riqueza como la mitad más pobre del planeta. El año pasado esta misma organización afirmó que 42 personas tenían tanto dinero como la mitad más pobre del mundo.

¿Y los ricos de Chile?

Chile no se queda atrás. En 2016, según el estudio Global Wealth 2016: Navigating the New Client Landscape, elaborado por Boston Consulting Group (BCG), la riqueza financiera -que considera el patrimonio de los activos líquidos invertibles que tienen los individuos, contemplando los montos acumulados por ellos en las AFP- de las familias chilenas en Chile creció 7,6% hasta los US$345.000 mil millones. Entre los cinco más ricos del país se encuentra liderando la matriarca del grupo Luksic Iris Fontbona (patrimonio de US$10.400 millones); seguido por Horst Paulmann ($5.000 millones de dólares); el actual presidente empresario Sebastián Piñera ($2.500 millones de dólares); Álvaro Saieh ($2.300 millones de dólares); y los hermanos Bernando, Patricia y Eliodoro Matte Larraín (todos con un patrimonio de $2.300 millones de dólares).

Todo este sórdido panorama se desarrolla mientras que tanto en Chile, como a nivel mundial, la clase empresarial y sus políticos instalan la idea de “Estado austero”, “responsabilidad fiscal”, “menor crecimiento”, y un montón de otras frases cínicas que tienen como objetivo cargar sobre los hombres de la clase trabajadora sus crisis capitalistas, sus despilfarros, poder aplicar ajustes, bajar sueldos y empeorar las ya aberrantes condiciones de la gran mayoría de la humanidad. ¿Acaso no sobran motivos para querer acabar con esta brutal y criminal realidad llamada sistema capitalista; con esta injusta desigualdad que carece de todo raciocinio?






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