Sociedad

NUEVO TESTIMONIO

Abusos sexuales en la Iglesia: ya son cuatro los denunciantes del cura Lorenzo

En conferencia de prensa se presentó la declaración de una nueva víctima del cura de Gonnet, denunciado por múltiples abusos sexuales y corrupción de menores. Mientras el Arzobispado lo encubre y el Poder Judicial no dicta su detención, el cura sigue impune.

Jueves 14 de noviembre

Foto Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico

Este miércoles, en la sede de la CTA de la ciudad de La Plata, Julián Bartoli, víctima y denunciante del cura Eduardo Lorenzo, fue el encargado de brindar detalles de la declaración de “Juan” (quien decidió mantener en resguardo su identidad), una nueva víctima del excapellán del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Acompañado por su padre y abogado querellante, Dino Bartoli, y de la psicóloga de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina, Liliana Rodríguez, el empresario platense relató los hechos traumáticos por los que pasó Juan hace 17 años, dejando más que claro el modus operandi que el cura abusador ha utilizado con sus víctimas, tanto en el pasado como en el presente, haciendo hincapié en el intento de Lorenzo de contactarse con la víctima previo a la declaración ante la UFI 1 de La Plata a cargo de Ana Medina.

Asímismo, Bartoli manifestó su repudio y preocupación por el traslado de Lorenzo, por parte del Arzobispado, a realizar tareas pastorales en Caritas luego de aceptar su licencia en la parroquia Inmaculada Madre de Dios de Gonnet, en un claro gesto de sostenimiento y encubrimiento.

De igual manera declaró como vergonzoso el trato de algunos medios de comunicación para con familiares de víctimas, quienes confrontaron al cura en el momento en que concurría a la Asesoría Pericial, aduciendo que “siguen poniendo como víctima a esta basura misógina que abusó de mí y a las víctimas y sus familiares como victimarios”.

Con el de Juan, en el expediente ya son cuatro denunciantes de abusos sexuales agravados y corrupción de menores. Como lo viene relatando este medio (en una investigación conjunta con Pulso Noticias), quien inició la causa allá por 2008 fue Diego Pérez. Luego fue el turno del testigo Roberto. Posteriormente, tras la reapertura del expediente este año, se sumó Bartoli. Y ahora es el turno de Juan.

Además, hay un quinto testimonio que aguarda ser convocado por la Fiscalía y que podría convertirse en una nueva acusación penal contra el excapellán penitenciario.

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Otro relato de terror

Juan relató ante la fiscal de la causa, Ana Medina, el jueves 7 de noviembre, los maltratos y abusos que vivió durante casi un año entre 2001 y 2002 en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, la misma iglesia en la que Julián Bartoli conoció a Lorenzo.

De familia católica, llegó a la ciudad en 2001. Se acercó a la parroquia de Lourdes y allí conoció a Lorenzo. En su declaración describe cómo comenzó a relacionarse con el cura: mates después de misa, cenas en el departamento de la calle 17 entre 37 y 38, domicilio señalado por algunas de las víctimas de la causa.

Allí, “iba a cenar a la casa cada vez más seguido, a veces nos quedábamos solos y tomábamos whisky. Y ahí comenzó a tener una relación de amistad, para mí era ‘el cura de todos’, pero en parte mi amigo. Él me valoraba, me hacía sentir especial, súper importante, donde vos te sentís que te elige a vos y no a otros. Pensaba ‘soy yo, me elige a mí por encima de todos’”

Según la declaración de Juan, una de las características de Lorenzo, era conseguir que siempre le sirvan: “íbamos al departamento y arrancaba la rutina: yo le ponía a cargar el celular, le cocinaba, cenábamos y con la excusa de mirar televisión, nos acostábamos”. Un modus operandi que se repite en los relatos de los otros denunciantes: manipulación, sometimiento, servidumbre.

El nuevo denunciante recuerda episodios en la habitación del cura donde estaban “acostados y abrazados, y él me decía que le gustaba mi olor y me pedía que le acariciara la cabeza. Él siempre se encargaba de demostrarme que no había nada malo en compartir la cama o estar abrazados porque éramos amigos; y yo me autoconvencía que tampoco estaba mal, porque éramos amigos”.

En esta denuncia también aparecen las reuniones en la quinta, otro hecho que se reitera en todos los relatos como también el desfile de amigos de Lorenzo.
El hombre recordó que “en el verano de diciembre de 2001 y enero de 2002, Lorenzo alquiló una quinta en Gonnet, que quedaba entre Camino Centenario y Belgrano y literalmente me mudo a la quinta con él, hasta tenía mi pieza y las llaves del lugar.

"Una vez casi nos descubre acostados otro chico que vivía en la quinta y que formaba parte del grupo scout de Lourdes. Y ante esa situación, en la que casi nos descubren, cuando estábamos solos recuerdo que Lorenzo me decía: ‘zafamos, qué van a pensar estos’. Y yo me sentía sumamente halagado, porque había hecho algo que le había gustado, había hecho algo bien”

Animarse a denunciar

A partir de la conferencia de prensa que realizara Julián Bartoli en el mes de julio, Juan tomó contacto con él. “Es como si lo hubiera dicho yo. Te saco a vos y me pongo a mí”

Con el apoyo y la contención de Bartoli con quien mantuvo un contacto frecuente, Juan pudo ir revelando todo el horror que había padecido. “Ahora que soy padre me doy cuenta que no eran conductas apropiadas de una persona de 40 y pico de años con un adolescente, y mucho menos si esa persona mayor era un cura”, especificó.

Durante la conferencia, Julián Bartoli afirmó que luego de su declaración recibió muchos llamados y mensajes de apoyo y de personas que se animaban a denunciar los abusos eclesiásticos y de género que habían sufrido. Y les habló a las víctimas, muy emocionado, sobre lo sanador de hablar y no callar, “desde que declaré casi que se me fueron las pesadillas y no lo veo a Lorenzo por la calle. Cuando viene mi hijo y me abraza o me voy a dormir con él ya no tengo esa imagen de él cuando me pedía que le diera beso, esto es una gran victoria para mí y quiero que sea una victoria para el resto de las víctimas que podamos denunciar a todas esas basuras que nos arruinaron la vida”

Como lo viene informado este medio, desde el mes de marzo en que la causa fue desarchivada, surgieron nuevos testimonios (algunos de ellos ya incorporados en el expediente), fue realizada la inspección en la iglesia de Gonnet y comenzaron las pericias psicológicas y psiquiátricas al sacerdote (que continuarán los días 14 y 15 de noviembre).

A pesar de las pruebas acumuladas aún se demora el procesamiento de Lorenzo y la elevación a juicio. Dino Bartoli, abogado querellante, afirma que si en los próximos días no hay algún tipo de resolución, volverán a solicitar el pedido de detención frente a la posible fuga del sacerdote.
En relación a la ubicación actual del cura, no sabe dónde está. “Hay cura pedófilo suelto y la responsabilidad está del lado de la justicia”

En cuanto a la responsabilidad de la jerarquía católica, desde el Arzobispado siguen encubriendo a Lorenzo. Julián Bartoli afirmó que “le preguntaría a Tucho Fernández si tiene la capacidad moral de levantar la cabeza y salir del ombligo que es la iglesia y se digna o no a hablar con alguna de las víctimas. La iglesia tenía la oportunidad para decir de qué lado estaba, evidentemente ya tomó su postura del lado de Lorenzo. Esta defendiendo a un pedófilo, Aguer lo hizo mucho tiempo”, agregando que la iglesia tiene “demasiada basura y mugre dentro”

Por su parte Liliana Rodriguez asegura poder hablar de un plan sistemático de la iglesia en su accionar sobre los curas pédofilos en cuanto a que, producidos los abusos, la jerarquía católica encubre y traslada. A quien denuncia; amedrentamiento, expulsión de la iglesia o armado de causa. Y en las causas judiciales; el desgaste, el invento de una enfermedad inventada con el seguido pedido de prisión domiciliaria.

Las víctimas esperaron muchos años y siguen esperando. Lorenzo hace 30 años se maneja impunemente. ¿Qué esperan la fiscal Ana Medina y la jueza Marcela Garmendia?






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