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EDUCACIÓN PÚBLICA

Actividades escolares desde casa vía on-line: una fuerte crítica a la SEP

Resulta indignante que las autoridades educativas nos impongan exigir actividades escolares a los niños cuando sus madres y padres están laborando en riesgo sanitario, enfrentan despidos, recorte salarial y no cuentan con los recursos tecnológicos.

Viernes 10 de abril | 17:26

El pasado 3 de abril Esteban Moctezuma Barragán, secretario de educación pública, anunció que a partir del 20 de abril las clases continuarán en línea y televisión para darle cumplimiento al ciclo escolar en turno y, -ante las últimas declaraciones de Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, donde informa que se espera que el pico máximo de la curva de contagio por Covid-19 sea a finales de abril e inicios de mayo- todo parece indicar que el regreso a clases no se dará en las próximas semanas.

A partir de la propuesta de “educación a distancia” promovida por la SEP ante la pandemia, las niñas, niños y adolescentes de educación básica, se ven obligados a realizar actividades y tareas de continuidad a los contenidos señalados en los planes y programas de estudio a partir del uso de herramientas digitales como: computadoras, dispositivos telefónicos, conexión a internet y plataformas en línea.

Según estadísticas del Inegi del 2018 menciona que del Equipamiento de Tecnologías de Información en los Hogares solo el 53% de los hogares tienen acceso a internet y el 44.9% disponen de una computadora. Lo cual refleja que no todas las alumnas y alumnos podrán dar continuidad al ciclo escolar en línea al no contar con los medios necesarios para enfrentar esta crisis. Por ejemplo: en los grupos que atiendo aproximadamente el 67 % cuenta con el servicio de internet, pero tan solo un 48% cuenta con equipos de cómputo.

Como hasta ahora lo hemos visto,

la implementación de plataformas en algunas escuelas, como classroom, o el uso de correos electrónicos para intercambiar actividades con alumnos y padres de familia, no es garantía de un aprendizaje significativo.

Classroom es una plataforma virtual educativa de uso gratuito, que tiene como función principal simplificar y distribuir tareas, así como evaluar contenidos; y su apuesta es ser un aula virtual que permita la comunicación entre profesores y alumnos. Pero al ser una plataforma gratuita tiene deficiencias en su aplicación al no permitir el acceso a todos los alumnos de una escuela, provocando que más alumnos se queden sin acceso a las actividades y aumentado los niveles de rezago educativo.

Ante las nuevas declaraciones del secretario de Educación Pública, los directivos de las escuelas solicitaron a los docentes el diseño de actividades orientadas a la reflexión, el análisis y la creatividad para el periodo de aislamiento, sin mostrar preocupación alguna por las condiciones actuales con las que cuentan nuestros alumnos para enfrentar la pandemia (padres despedidos o sin ingresos, lo que les impide pagar el acceso a «internet», sin espacios adecuados para desarrollar sus actividades escolares, sin derecho a la salud, sin alimentación).

Al inicio de cada ciclo escolar maestras y maestros aplicamos cuestionarios socio económicos para conocer las condiciones reales de las niñas, niños y adolescentes y sus familias, y es a partir del análisis de la información que diseñamos las actividades dentro del aula. Sin duda estos elementos no son considerados por las autoridades educativas en tiempos de pandemia.

De los grupos que atiendo, el 76% de los padres de familia trabajan ambos, 58% de los padres de familia se dedican al comercio informal, dependen de la venta del día a día, solo el 24 % de los alumnos cuentan con servicio de salud como el IMSS o ISSSTE el resto se atiende en centros de salud o en franquicias de farmacias.

Estos datos muestran la realidad en la que viven mis alumnos, la gran mayoría por las circunstancias no puede contar con el apoyo de sus padres para la elaboración de sus actividades, puesto que ambos trabajan o están resolviendo su situación económica ante las suspensiones, despidos o falta de ventas en el comercio informal.

Es muy probable que nuestros alumnos y sus padres en estos momentos enfrenten escasez de alimentos, agua y la angustia de no tener para la renta del próximo mes, ni de los servicios de luz. A lo que se suma el miedo a enfermar porque implicaría un gasto más para sus familias, al no tener acceso a un servicio de salud.

Creemos que, para propiciar la creatividad, la reflexión y el análisis de las alumnas y alumnos no pasa sólo por el diseño de estrategias didácticas y su implementación. Cada uno de nuestros alumnos debe contar con condiciones óptimas para su desarrollo integral.

Por ello el gobierno debe de garantizar que las familias y sus hogares cuenten con trabajo estable, salud gratuita de calidad, alimentación con aporte nutricional, vivienda digna, acceso al internet y herramientas digitales. Las autoridades educativas que se dicen preocupadas por garantizar el derecho a la educación deben contemplar en sus medidas que ningún aprendizaje se puede garantizar sin estas condiciones de vida.

Ante la crisis sanitaria las maestras y maestros de educación básica nos enfrentamos a grandes retos

Frente a las exigencias de la SEP promoviendo modelos neoliberales bajo la modalidad de “educación virtual” o “enseñanza a distancia”, se estandariza aún más los niveles de aprendizaje al simular que todos mantienen las mismas condiciones de vida y aprenden de igual manera, y no toman en cuenta las necesidades de las niñas, niños y adolescentes, ni sus circunstancias, mucho menos la de los docentes que nos hemos visto presionadas y presionados por tomar talleres que nos capaciten para cumplir con sus exigencias en momentos muy críticos en los que nuestras familias también se encuentran en riesgo o con miedo.

Demandamos a las autoridades de la SEP no mantener la docencia digital en medio de una emergencia sanitaria, una vez regresando a clases, seremos los profesores en asambleas quienes decidamos cuál será la mejor manera para recuperar el ciclo escolar velando por nuestros alumnos.

Es urgente que las maestras y maestros de cada escuela organicemos nuestra fuerza para exigir que se garanticen nuestro derecho a la salud y la vida, pero también la de nuestras alumnas y alumnos y la de sus familiares.

Ante a la crisis es vital que se garantice el derecho a la alimentación suficiente y con aporte nutricional. Para ello debemos de exigir comedores populares subsidiados por el Estado para que si alguna persona se queda sin ingresos no haga falta el alimento en sus hogares, ni tenga que morir de hambre.

Las y los docentes de Nuestra Clase exigimos un decreto que prohíba los despidos y la reducción de sueldos de las madres y padres de familia de nuestros alumnos durante la pandemia. Ninguna suspensión, comisiones de higiene y seguridad administradas por sus trabajadores, pero si deciden que no se pueden continuar las labores, se les debe de pagar al 100% su sueldo en los días de cierre.

Necesitamos organizarnos y unirnos con las madres y los padres de familia, así como con otros sectores de trabajadores para lograr estas demandas, no podemos permitir que esta crisis la paguemos el pueblo trabajador con nuestras vidas.

*Elena Maya es maestra de secundaria integrante de la Agrupación Magisterial Normalista Nuestra Clase.






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