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Alberto Fernández vuelve con “ideas” de México: un plan de empleo (precario) juvenil

El presidente electo se reunió con López Obrador para conocer, entre otras cosas, su plan “Jóvenes Construyendo Futuro”. ¿Una salida para la juventud o un regalo de mano de obra barata para las empresas?

Miércoles 6 de noviembre

"Le pregunté mucho al señor presidente sobre algunos planes que han desarrollado aquí en México, fundamentalmente para los jóvenes que no trabajan ni estudian, y ver de qué modo eso lo podemos proyectar en Argentina", dijo Alberto Fernández al salir de la reunión con el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

Los medios mexicanos le dieron espacio, pero acá el que más se copó fue Clarín: “El debut de Alberto F. será con un plan para los jóvenes que no trabajan ni estudian” tituló. Según el gran diario argentino, “el presidente electo busca impulsar un acuerdo con empresarios. El esquema prevé que los empleadores tomen a los jóvenes como si fueran pasantes y los capaciten en grandes y pequeños oficios. El Estado se haría cargo del sueldo durante el primer año”.

En la Argentina hay más de un millón de jóvenes de entre 18 y 25 años que ni trabajan ni estudian. Los llaman despectivamente “Ni-ni”. Ante ese panorama, la idea que anotó Fernández en tierras mexicanas aparece como una solución a la situación de toda esa juventud. Pero, ¿qué hay detrás de “Jóvenes construyendo futuro”?

En el paraíso de la precarización laboral, una promo para Coca-Coca

La juventud mexicana es uno de los modelos más dramáticos de precarización laboral. Según un estudio de la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno, el 51% de los jóvenes no tiene seguridad social, mientras el 63%, a pesar de estar empleado, no tiene un contrato estable.

El estudio, divulgado en La Izquierda Diario México, dice que el 80% de los más de 15 millones de jóvenes entre 15 y 29 años cobran menos de lo necesario para comprar la canasta básica para dos personas.

En las últimas elecciones, López Obrador buscó ganar el voto juvenil con un discurso demagógico, alentando expectativas en esos millones que no tienen trabajo ni estudian, o tienen trabajos precarios. Así lanzó el plan “Jóvenes construyendo futuro”, donde el Estado paga el sueldo de los jóvenes que ingresan a “capacitarse” a las empresas. El plan tiene la venia de Estados Unidos, que busca evitar la creciente migración desde Centroamérica.

Como denunció Isabel Vega en La Izquierda Diario, “cualquier persona que tiene que costear comida, transporte y una renta, sabe que $2.290 no son suficientes para hacerlo y ni qué decir del ocio o espacios de esparcimiento que son hoy tan limitados para la juventud. Las becas de 3.500 "para quienes se capaciten en oficios o empleos” tampoco son suficientes, a lo mucho son $500 más de lo que hoy ganamos en empleos mal pagados y sin contratos ni prestaciones laborales. Los "pequeños empresarios", que serían los beneficiarios de esta medida, ya se frotan las manos”.

Pero no solo los “pequeños”. Veamos la realidad del plan “Jóvenes construyamos futuro”:

  •  En los últimos meses, Coca-Cola informó que “para colaborar con el Gobierno de México, suma a más de mil jóvenes en 21 estados del país al programa “Jóvenes Construyendo El Futuro”. Los jóvenes hacen distintas tareas en plantas y oficinas, pero sin tener relación ninguna laboral con la empresa. Mc Donald’s fue una de las primeras empresas en saludar la iniciativa: "nos encantaría ser parte de este esfuerzo que ahora el gobierno dedicará a los jóvenes mexicanos".
  •  Pero no se trata solo de las empresas. Mientras ha despedido a más de 40 mil trabajadores estatales, el “progresista” gobierno de López Obrador contrata a miles de jóvenes “aprendices” con salarios de miseria. En setiembre de este año, jóvenes del programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” eran tomados por dependencias gubernamentales para realizar trabajos similares al de un trabajador de planta, pero además eran utilizados como “comodines” en tareas ajenas a cualquier “capacitación”.
  •  La realidad es que muchos y muchas de los ingresantes ni siquiera son “ni-ni”. Se trata de jóvenes sobrecalificados que no encuentran otros trabajos. Más de 600 mil de los inscriptos tiene carreras universitarias e incluso posgrados.
  •  Según testimonios reflejados en distintas investigaciones periodísticas, la mayoría de los “beneficiarios” del programa trabaja una jornada completa de 8 horas para distintas empresas.
  •  A pesar de la publicidad del gobierno mexicano, el Presupuesto de Egresos aprobado para el año que viene incluye una rebaja de los fondos destinados a la Secretaría del Trabajo del 33.5%. De esa dependencia depende el programa de empleo juvenil. Parece que era más una promesa de campaña que una “política de Estado” como le gusta decir a muchos. A pesar de que López Obrador prometió llegar a los 2 millones y medio de becas, sólo habrá dinero para 564 mil becas en 2020. ¿El resto? Volverá a ser “ni-ni”. Como siempre, los primeros en sufrir el ajuste son las y los jóvenes.

    ¿Qué le propone Alberto a la juventud?

    El modelo mexicano de empleo juvenil no parece muy alentador, es cierto. Pero no es muy distinto al que vienen aplicando los distintos gobiernos en la Argentina. Los números son durísimos: 550 mil pibes buscan trabajo y no consiguen, más de 1 millón ni estudia ni trabaja (aunque en realidad gran parte son mujeres jóvenes que se ocupan de tareas domésticas y de cuidado sin remuneración) y más de un millón trabaja pero sin registrar. Dos de cada tres pibes y pibas, como denunció recientemente Nicolás del Caño en su libro "Rebelde o precarizada".

    Esos números no son un invento de Macri, que igual hizo mucho para precarizar a la juventud. El 60% de trabajo “en negro” juvenil es un número que se repite en el menemismo, el kirchnerismo y ahora con el macrismo.

    Durante la campaña electoral mostramos ese doble discurso. “Empleo joven: los Fernández les afanaron el PowerPoint a Macri y el FMI” decíamos. Allí conocíamos la plataforma del Frente de Todos, que entre tantos puntos planteaba una “solución” para 1,5 millones de jóvenes “expulsados del mundo educativo y laboral: impulsar una ley de derecho al primer empleo joven, con estrategias de promoción e impulsando la formación para el trabajo y estableciendo exenciones impositivas a las empresas que generan empleos formales para los y las jóvenes” (www.frentedetodos.org/plataforma).

    Un calco del proyecto de “Promoción del empleo joven” presentado por Jorge Triaca y Mauricio Macri en 2016. Lo llamaron el “proyecto Mc Donald’s”: el ministro de Trabajo había hecho una prueba entregando a miles de jóvenes a la cadena de hamburguesas pagando parte de su sueldo.

    No está claro si Alberto tomará el modelo mexicano o el de Macri. Pero parece que el peronismo está dispuesto a seguir entregando a las nuevas generaciones como mano de obra barata y precarizada para las grandes empresas.

    Solo el Frente de Izquierda planteó durante la campaña una solución para esos millones de jóvenes: trabajo estable y bajo convenio para la juventud, con un salario que cubra sus necesidades; becas para poder terminar de estudiar, sostenidas con impuestos a las grandes fortunas y el no pago de la deuda.






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