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CENTROAMERICA

Alianza para la Prosperidad: mucho ruido y pocas nueces

Terminó la visita de los mandatarios de los países del Triángulo Norte a Estados Unidos. El gobierno de Obama promete sólo mil millones de dólares en el año fiscal 2016, para el plan creado con el fin de frenar la migración.

Bárbara Funes

México D.F |

Viernes 20 de marzo de 2015

Los presidentes de El Salvador, Honduras y Guatemala –países que integran el Triángulo del Norte- terminaron su gira por Washington donde presentaron su plan de aplicación de los 1.000 millones de dólares que prometió Obama para frenar la migración a Estados Unidos.

En abril deben exponer planes de inversión pública, y entre los meses de junio y septiembre desarrollarán iniciativas para “incentivar la inversión privada”. Planes que son de temer, ya los inversores extranjeros exigen bajar los salarios obreros.

Estos fondos deben ser aprobados en el Senado estadounidense, que dado el peso que tienen los republicanos en esa institución, está muy lejos de ser una certeza.

Pero se calcula que la cifra necesaria para llevar a cabo este plan es de 5.000 millones de dólares. ¿De dónde saldrán los fondos faltantes? Los presidentes centroamericanos dicen que de sus propios países.

El amo que ahogó a la criatura tiende unas monedas

Lo cierto es que un factor de gran importancia en la miseria de estos países es la deuda externa y la sujeción a los planes y dictados de Washington, que con el correr de los años los ha hundido cada vez más en la opresión y miseria. A diciembre de 2014, la deuda hondureña ascendía a 7,179.8 millones de dólares, según el Banco Central de Honduras. Mientras tanto, El Salvador adeuda 15730.3 millones de dólares a enero de 2015, de acuerdo con el ministerio de Hacienda y Banco Central de la República de El Salvador. Guatemala, por su parte, a febrero de este año, tiene una deuda externa de 7,404.4 millones de dólares a febrero de 2015, según el Banco de Guatemala.

Sus principales acreedores son los organismos multilaterales, como el FMI, el Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo, que a su vez funciona como secretaría técnica del plan Alianza para la Prosperidad.

Son esos organismos, en los cuales Estados Unidos ocupa una posición preponderante, los que agobian con el peso de una deuda externa impagable a los pueblos salvadoreños, hondureños y guatemaltecos, cada vez mayor en el marco del fortalecimiento internacional del dólar.

El plan Alianza para la Prosperidad se revela así como el cierre de un círculo perverso, en el que los organismos internacionales ahogan y sangran a estos países con la deuda externa, los gobiernos nacionales sumergen en la miseria al pueblo trabajador, mientras dan libertad de acción al crimen organizado (cárteles de narcotráfico, redes de trata de personas, tráfico de armas, tráfico de órganos) que en la última década profundizaron su accionar y son una expresión de la creciente descomposición que provoca el capitalismo y la dominación de EE.UU.

Una parte de la población decide migrar hacia el norte, porque consideran que estarán peor quedándose en sus lugares de origen. Estados Unidos no quiere que entren a su territorio, y ahora ofrece fondos para contener la migración, y redoblar las cadenas de opresión de la deuda externa, ésto mientras el gobierno mexicano actúa como su policía guardián, persiguiendo a los hermanos migrantes centroamericanos.

Sólo los trabajadores organizados, encabezando a los campesinos, los pueblos originarios y la juventud, y luchando unidos, tienen la fuerza para parar esta vorágine de decadencia capitalista y miseria que los agobia. Como un primer paso para frenar la expoliación imperialista es necesario que tomen las calles e impongan el cese del pago de la deuda externa, en la perspectiva de luchar por la ruptura de la subordinación y opresión de EE.UU.






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