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Aprende en Casa II: tele-educación al servicio de los empresarios

Límites y consecuencias de la educación por TV, la 4T con las televisoras y qué podemos hacer desde el magisterio.

Maestro Arturo Méndez

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Jueves 6 de agosto | 17:46

En la conferencia matutina del 3 de agosto, en la que el gobierno federal firmó un acuerdo de concertación con cuatro grandes televisoras del país (Televisa, TV Azteca, Imagen y Milenio), el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, anunció el inicio del ciclo escolar 2020-2021 para el 24 de agosto, mediante clases a distancia por televisión, para educación básica y media superior.

Para quienes no tengan acceso a la señal televisiva se tiene previsto un esquema de radio, la utilización de cuadernillos de trabajo y “atención especial”. Según el secretario de Educación, “la base pedagógica sólida y equitativa” del programa Aprende en Casa II son los libros de texto gratuitos, que se harán llegar a toda la población escolar.

Con este “Acuerdo por la Educación” con las televisoras, “no sólo está cambiando la educación, también está cambiando la televisión”, dijo Moctezuma Barragán, para agregar que “nace una televisión aliada de la educación”.

López Obrador, por su parte, señaló orgulloso que “este modelo no se está llevando a cabo en ningún país del mundo”. Nosotros nos preguntamos ¿por qué será?

Límites y consecuencias de la tele-educación

Comparto a continuación algunas cuestiones planteadas en un rico intercambio con mis compañeras y compañeros de la agrupación Nuestra Clase.

Con la educación por televisión se sustituye a maestras y maestros por aparatos que impiden la interacción, tanto entre docentes con alumnas y alumnos como entre estudiantes y colegas, algo fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que va desde la posibilidad elemental de formular y responder preguntas en el momento hasta la cooperación y las emociones involucradas en el aprendizaje colectivo, pasando por la necesaria retroalimentación.

En primero de primaria, por ejemplo, ¿cómo puede haber un proceso de aprendizaje de lecto-escritura?, el cual es esencial en la educación de niñas y niños. Los pequeños necesitan movimiento, experimentar, acompañamiento; lo mismo en el caso de alumnas y alumnos con discapacidad; sin ello, la enseñanza que se pretende es antipedagógica.

En los siguientes grados, ¿cómo aprender por TV abstracciones complejas pero elementales como las fracciones? En secundaria, para materias como Biología, Física y Química no habrá posibilidad de experimentación en los laboratorios; tampoco habrá condiciones para lo que se enseña en muchos talleres, y menos sin la supervisión directa de maestras y maestros.

Las y los docentes de telesecundarias ya han comenzado a expresarse en redes, alertando que no basta con ver la caja durante horas, sino que para el aprendizaje mediante el uso de la televisión existen didácticas y metodologías.

Moctezuma Barragán, por su parte, dijo que la tarea de las maestras y los maestros en la educación a distancia es mantener el contacto con alumnas y alumnos. Pero la experiencia previa del “Aprende en Casa”, respecto al cual el gobierno ha decidido ignorar todas las críticas, ya mostró la imposibilidad de hacerlo con todas y todos ellos.

Los contenidos serán diseñados por la SEP basándose en los planes y programas de estudio, es decir, no en función de las necesidades de comprensión y reflexión frente a la pandemia y la crisis económica y social.

Las clases serán impartidas por un puñado de maestros cuidadosamente seleccionados, afines a las políticas del gobierno, lo que elimina la diversidad de ideas y formas de enseñanza del magisterio, así como la posibilidad de una educación crítica.

Si la tele ya tiene todos estos límites, la educación a distancia mediante la radio y/o cuadernillos de trabajo implica mayores deficiencias e inequidad para los sectores marginados. Junto a ello, la posibilidad de complementar la educación por televisión con el internet llevará al rezago a quienes no tengan acceso a él.

Por otra parte, se obliga a madres y padres de familia a volver a cumplir el rol de maestras y maestros mientras que, en las casas, se vive la angustia de los despidos, las rebajas salariales, los contagios y las muertes que han dejado las crisis sanitaria y económica. Un gran número de familias no ha parado de trabajar -incluso en actividades no esenciales-, otras salen día a día a buscar el pan en el trabajo informal.

Además de esto el trabajo doméstico, sostenido principalmente por las mujeres, no sólo no cede, sino que se ha intensificado con la pandemia y las autoridades vuelven a mostrar, en esta segunda etapa, su insensibilidad ante la realidad de las familias mexicanas, aunque en palabras parezcan reconocerlo.

Ante la pregunta de madres y padres sobre ¿qué hacer con los hijos mientras se sale a trabajar?, lo único que se tiene hasta ahora es un anuncio de Esteban Moctezuma sobre una propuesta -que supuestamente se tendrá el fin de semana que viene- para ayudar a las madres en cuanto a sus trabajos y que tengan “un poco más de tiempo para sus hijos”.

A todo esto se suma el uso político que puedan darle a la educación a distancia contra la protesta magisterial. En su noticiero, Adela Micha aplaudió la medida, señalando que así los maestros no estarán interfiriendo en la política del país y que por fin se garantizará que en lugares como Oaxaca y Chiapas los niños y niñas tengan cursos completos, sin paros. Más allá de que esta conductora y las grandes televisoras se han mostrado siempre como enemigas del magisterio democrático y combativo, claramente las clases a distancia pueden ser utilizadas en su momento para contrarrestar las luchas magisteriales, que por regla general se realizan en defensa de la educación pública y los derechos de las y los trabajadores de la educación.

Junto al magisterio, el otro gran ausente en la presentación del Aprende en Casa II fue el modelo híbrido. Al parecer, el gobierno retomará el tema hasta que estemos próximos a las clases presenciales. Mientras tanto, Moctezuma reafirmó que la vuelta a las aulas será hasta que haya semáforo verde, lo que incluirá las nueve intervenciones planteadas por la SEP, entre ellas la asistencia escalonada de alumnos, componente del modelo híbrido junto a la modalidad a distancia. Por lo pronto, nos preguntamos si las televisoras seguirán interviniendo cuando se implemente el modelo.

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Las prioridades de la 4T

La premura por reanudar las clases cuanto antes, sin considerar las condiciones que enfrentan alumnos, familias y maestros con la crisis sanitaria y económica, tiene que ver con apurar la vuelta a la “nueva normalidad”. Aunque por ahora tenga que ser a distancia, es un paso en ese sentido, tomando en cuenta que además la Secretaría de Salud emitirá un decreto para considerar como actividades esenciales a empresas y negocios orientados a satisfacer la demanda de bienes y servicios para el regreso a clases.

Se pretende asentar así la idea de que se puede comenzar el ciclo escolar, es decir, con el plan y los programas de estudio, como si nada pasara, sin necesidad de escuelas ni de maestros, para rendirle cuentas satisfactorias a la OCDE y los empresarios.

Nuevamente el magisterio ha sido ignorado para la toma de decisiones. En su lugar, el gobierno de AMLO decidió hacer un convenio con los concesionarios de las grandes televisoras, quienes aprovechan para presentarlo como algo histórico en donde los magnates de los medios de comunicación se "solidarizan" con el pueblo, con sus niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Pero si bien el gobierno asegura que se pagará una cuota mínima, una “tarifa social”, el hecho es que a las grandes televisoras se les entregarán 459 millones de pesos (15 pesos por alumno inscrito en el ciclo escolar 2020-2021) por transmitir contenidos educativos del 24 de agosto al 18 de diciembre, una ayuda para estas empresas nada despreciable en tiempos de crisis.

Junto a ello, la SEP celebró un contrato por 36 millones de pesos con Sinergia Consultoría de Negocios, empresa de outsourcing vinculada a Grupo Elektra, de Ricardo Salinas Pliego (dueño de TV Azteca) y a Prime Show Productora, para la realización de programas educativos.

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Se trata de recursos millonarios que bien podrían servir para construir y equipar escuelas, para dotar de internet y recursos tecnológicos a la población escolar, pero el gobierno prefirió contribuir con ellos al rescate de los grandes empresarios de la televisión.

No se nos pasa por alto que en el “Acuerdo por la Educación” se incluye y se le da voz -por el momento, a través de su hijo Benjamín- a Ricardo Salinas Pliego y su Grupo Salinas, quienes cargan con crímenes empresariales por no respetar las indicaciones del gobierno en la pandemia, contra muchos trabajadores como el joven Huvy Cruz, estudiante de la UACM, quien trabajaba en un call center para Elektra y cuya esposa estaba esperando un bebé, y Margara S., que ha dejado huérfanos a sus dos pequeños hijos, al igual que varios de sus compañeros en una sucursal de Banco Azteca en Guadalajara.

Crímenes por los que no han sido siquiera investigados, al igual que decenas de empresarios, pero hoy les lavan la cara y los premian ante todo el país desde el propio gobierno.

Por último, alertamos que el convenio firmado con el gobierno les abre cancha a los empresarios de las televisoras para incidir -más de lo que ya lo hace la iniciativa privada a través de organismos como la Coparmex o Mexicanos Primero- en las políticas y contenidos educativos, para hacer ideología dirigida a los hijos del pueblo trabajador, lo cual es sencillamente inaceptable.

¿Qué hacemos?

Que la pandemia siga fuera de control, por ejemplo con varios estados retornando al semáforo rojo, es responsabilidad del gobierno. Frente a la crisis sanitaria, su respuesta ha sido negarse a implementar pruebas masivas para controlar la propagación del coronavirus, desincentivar durante meses (López-Gatell) el uso de cubrebocas y dejar sin los insumos necesarios al sistema público de salud.

Al mismo tiempo, el gobierno permitió que siguieran en actividad sectores no esenciales (como las empresas de Grupo Salinas), no garantizó el control estricto de las condiciones sanitarias en los centros de trabajo, abandonó a su suerte a millones de trabajadores informales que no pudieron guardar la cuarentena, impuso la “nueva normalidad” con los contagios en ascenso.

De manera criminal, subordinándose a las exigencias de Donald Trump y los grandes empresarios, aprobó la reapertura de las maquilas y declaró esenciales industrias como la automotriz, la minera y de la construcción en plena fase tres de la pandemia, empujando al contagio y la muerte a miles de obreras y obreros, además de ser omiso ante los millones de despidos en lo que va de la crisis, dejando a la patronal en total impunidad.

De haber tomado medidas extraordinarias acordes a la situación, como establecer impuestos a las grandes fortunas y dejar de pagar la deuda externa para destinar todos los recursos al sector salud, si hubiera tenido una política decidida para proteger a los trabajadores y a los sectores vulnerables, hoy probablemente el panorama sería otro.

Pero evidentemente estas medidas, que afectarían los intereses de la patronal y sus socios extranjeros, no están en la agenda del gobierno de la "Cuarta Transformación" y ahora, ante la persistencia de altos niveles de contagio, se nos impone el inicio de clases por televisión.

Como no es de extrañar, los charros del SNTE respaldan la medida, así como lo hicieron con el primer Aprende en Casa y más recientemente con el anunciado modelo híbrido.

Desde la agrupación Nuestra Clase consideramos que las trabajadoras y trabajadores de la educación, junto a las madres y padres de familia, debemos alzar la voz y oponernos a esta nueva simulación de educación en beneficio de los empresarios, organizándonos y peleando por todos los medios posibles para ponerle un alto.

La CNTE ya se pronunció en rechazo a la educación por televisión y anunció que ellos tendrán un programa alternativo, aunque a la mayoría del magisterio no nos ha llegado ni se nos ha consultado tampoco. Por ello, llamamos a la Coordinadora, como principal referente del magisterio democrático y combativo, a ponerse al frente de esta lucha que tenemos planteada, impulsando la unidad y la organización del magisterio nacional.

Exijamos que el ciclo escolar inicie cuando existan las condiciones para un proceso real de enseñanza-aprendizaje en términos académicos, es decir, cuando sea seguro y no implique ningún riesgo para la comunidad escolar volver a clases presenciales.

Mientras tanto, que se aproveche el tiempo para la construcción de escuelas (con todas las medidas necesarias de seguridad sanitaria garantizadas), como parte de un plan de obras públicas que contribuya a abatir el creciente desempleo.

Con eso no sólo se podría preservar la sana distancia como medida precautoria sin necesidad del modelo híbrido, sino que se resolvería de fondo el problema del antipedagógico hacinamiento en los salones, permitiendo una atención adecuada a los alumnos y reduciendo la carga laboral docente, ya que deberían crearse nuevas plazas que serían ocupadas por miles de profesoras y profesores que hoy no cuentan con trabajo y se podrían incrementar las horas de la docencia de nuevo ingreso, que obtuvo apenas algunas que no les alcanzan para vivir.

En ese tiempo, las maestras y maestros podríamos jugar un rol destacado, no el de autómatas que implementan programas restringidos a un aprendizaje deficiente, nada científico ni crítico. No por ser "héroes", como nos llama Esteban Moctezuma queriendo convencernos de su política, sino porque es lo que debería garantizar el Estado en una crisis de esta magnitud.

Que nuestros conocimientos se pongan al servicio de las necesidades sociales ante la brutal situación que ya se ha cobrado más de 45 mil vidas entre miembros de la comunidad escolar, familiares y amigos, quienes no “se nos adelantaron”, como le gusta decir al secretario, sino que murieron por el mal manejo de la pandemia por parte del gobierno, cuya atención está puesta en los intereses de los empresarios y no en el interés social.

Así, las y los docentes que estemos en posibilidades podríamos desarrollar para nuestros alumnos actividades no obligatorias, ni sujetas a calificación, que aporten a la reflexión crítica y al aprendizaje significativo frente a la situación actual, brindando de ese modo herramientas para afrontarla, junto a actividades lúdicas, culturales y artísticas que contribuyan a la contención emocional. Como complemento, los recursos de las televisoras deberían ponerse al servicio de transmitir programas culturales, artísticos, documentales, cine, etc.

Lo que importa ahora es la vida y todas aquellas medidas que apunten a preservarla en las mejores condiciones posibles, sin prisas artificiales por volver a clases.

Sin embargo, para combatir los contagios, las muertes, evitar que la pandemia se siga prolongando de manera innecesaria e imponer una salida favorable a las grandes mayorías, es fundamental unirnos con otros sectores de trabajadores, como hemos empezado a hacerlo en el Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos.

Para luchar por medidas urgentes como pruebas masivas de detección del virus para poder aislarlo, insumos suficientes para la atención de enfermos y la protección de las y los trabajadores de la salud, subsidios para los trabajadores informales y que puedan resguardarse en sus casas.

Todo ello con recursos provenientes del no pago de la deuda externa, de impuestos progresivos a las grandes fortunas y del redireccionamiento del presupuesto que hoy se destina a la Guardia Nacional, la militarización del país y los megaproyectos.

Junto a esto se requieren otras medidas para que la crisis la paguen los patrones, como la suspensión de actividades en los sectores no esenciales, incluyendo maquilas y a industrias como la automotriz, la minera y de la construcción (salvo para casos justificados como la construcción de escuelas y hospitales), con goce de sueldo al 100%, condiciones de seguridad sanitaria en los sectores esenciales y licencias con pago íntegro del salario para quienes no tengan quién cuide a sus hijos.

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Compañera, compañero, te invitamos a intercambiar sobre la situación y a organizarnos en la agrupación Nuestra Clase para impulsar juntos esta perspectiva, así como a contarnos tu experiencia con el Aprende en Casa y tu opinión sobre lo que se viene, para publicarla (de manera anónima, si prefieres) en La Izquierda Diario México y que se escuche la voz del magisterio. Envíanos un mensaje por inbox a nuestra página de facebook: Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase.






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