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Aspirantes excluidos logran su derecho a la educación a través de la movilización

El Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (MAES) logra acuerdos con la Secretaría de Educación Pública (SEP) y distintas universidades, para que jóvenes puedan acceder a su derecho a la educación.

Joss Espinosa

@Joss_font

Viernes 19 de agosto de 2016

Cientos de jóvenes organizados en el MAES se movilizaron para exigir su derecho a la educación. En la mesa de negociación que mantenían con la SEP y representantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), de la Universidad Pedagógica Nacional, de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Llegaron a los siguientes a los siguientes acuerdos:

1. Un reconocimiento de que el problema de la falta de cobertura en educación superior es grave, merece una atención urgente y que los exámenes de selección no representan una solución:

"[Los participantes] coincidimos en el reconocimiento de que nuestro país enfrenta un problema de falta de cobertura en educación superior y que es prioritario atenderlo. [...] Asimismo, las instituciones señalan que los procesos de admisión a la educación superior pública [...] no son instrumentos orientados a determinar la aprobación o reprobación, por lo que de sus resultados no se puede concluir que los jóvenes que no consiguieron un lugar han sido reprobados".

2. Se mantiene el acuerdo con la UNAM y el IPN para el ingreso diferido a estas instituciones, luego de cursar un año en otra institución con una beca, mantener un promedio mínimo de 8 y no reprobar ninguna materia.

3. Se mantiene el acuerdo con la UAEM y la UPN para el ingreso directo de nuestros compañeros a estas instituciones.

4. En el caso de la UAM, pese a la insistencia, esta institución se negó a aportar a la solución. Por ello, en nuestra próxima asamblea como MAES decidiremos un plan de acción para movilizarnos en la UAM: no cejaremos en nuestra decisión de que se reconozca el año de estudios, con calificaciones de excelencia, que nuestros compañeros han cursado en la autónoma metropolitana.

La lucha por la educación continúa

Llama la atención que la UNAM ofrezca el ingreso diferido, cuando este año en la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán se denunció el recorte a la matrícula, que ascendía a más de 600 lugares, en especial los que postularon para carreras de ciencias sociales y humanidades.

La UAM decidió que no cedería ningún lugar a los aspirantes excluidos. Esta posición sólo refleja su alineación al gobierno federal y todo el ataque privatizador que vienen asentando en las diferentes dependencias de la universidad.

Desde la Juventud del Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS), consideramos que estos acuerdos son un logro resultado de la organización y movilización de los rechazados.

También creemos que la lucha no se detiene con esto. El índice de aspirantes excluidos aumenta año con año, dejando sin posibilidades a jóvenes para continuar con nuestros estudios y nos arroja a un mundo laboral que nos ofrece trabajos precarios.

Aun con los acuerdos firmados ahora, las mismas autoridades reconocen que se siguen dejando fuera a decenas de miles de jóvenes. Es muy difícil cumplir los requisitos para el ingreso diferido después de cursar un año becado en una privada.

A su vez, se fomenta así el subsidio de la educación privada en detrimento de la pública con las becas; y se promueve la educación tecnológica, vinculada a las necesidades de las empresas, en detrimento de las Humanidades y Sociales.

Urge poner un pie un gran movimiento por el derecho a la educación, donde se articulen aspirantes, estudiantes, académicos y trabajadores universitarios. Que se unan con los maestros de educación básica que enfrentan la reforma educativa –una reforma reaccionaria que también golpea a la educación superior.

Hay que luchar por el ingreso irrestricto a las universidades –eliminando los filtros excluyentes y discriminatorios como el examen de admisión- por la creación de nuevos planteles, ampliación de la nómina de profesores y de trabajadores de la universidad, con salarios acordes al costo de la canasta básica, ajustables por inflación y prestaciones. Y para poder garantizar la aplicación de estas medidas, ¿de dónde proponemos que salgan los fondos?

Es necesario establecer un pliego petitorio que incluya el aumento del presupuesto educativo. Que podría realizarse a partir de una reducción drástica de los salarios millonarios de los altos funcionarios de los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal). ¡Que todo funcionario gane como una maestra!, como propuso Sergio Moissen, excandidato a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

Otro punto es dejar de pagar de la deuda externa. También hay que decretar impuestos a la educación privada, así como impuestos progresivos a las fortunas de los magnates como Carlos Slim y Emilio Azcárraga, en el camino de luchar por una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo.






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