TRIBUNA ABIERTA

¡Boicot electoral! *

Por supuesto que el voto es un derecho ciudadano universal que debe defenderse como toda conquista democrática lograda por el pueblo trabajador con sus luchas por los derechos civiles.

Sábado 6 de junio de 2015

Foto de www.horacero.com.mx

…a los oprimidos se les autoriza una vez cada algunos años

escoger qué miembros de la clase opresora

han de representarlos y aplastarlos en el parlamento

Karl Marx

Por supuesto que el voto es un derecho ciudadano universal que debe defenderse como toda conquista democrática lograda por el pueblo trabajador con sus luchas por los derechos civiles.

Tales conquistas son arrancadas en muchas ocasiones con sangre, sudor y lágrimas a la dominación del poder y del dinero. Sin embargo, la participación de los trabajadores y el pueblo en las elecciones no es un asunto de principios sino de táctica, haciendo valoraciones para tomar una decisión. Todo mundo podría estar de acuerdo en que este derecho al voto también implica su negación, si así se considera justo y necesario. Tan válido es el derecho al sufragio como la abstención o anulación del voto mismo. De otra manera no habría democracia alguna ¿Todos debemos votar a fuerza? Quienes critican a quienes no vamos a votar por ningún partido, anular el voto o abstenernos afirman, sin sustento, que le hacemos el juego al poder establecido, a la derecha o a la ultraderecha, a la fascistización; tal postura, implica, que a fuerza, obligadamente –lo digo políticamente de manera correcta– debemos votar por el partido que, según ellos, debe recibir el voto: Morena, Movimiento Ciudadano, PT, etcétera. De no ser así, afirman, entonces, le hacemos el juego al poder, al PRI o al PAN… o al PRD. Nunca dicen que –emitamos o no nuestro voto a favor de los dizque democráticos y de “izquierda”– quienes ganan, en la mayoría de los casos, son los grandes partidos y, en muy contadas ocasiones los partidos de “alternativos de izquierda”. Pero, lo cierto es que no existe ningún partido que represente verdaderamente los intereses clasistas del pueblo trabajador mexicano: todos son partidos sistémicos, representativos del poder y del dinero; representativos unos más otros menos del capital: partidos burgueses o pequeñoburgueses reformistas neoliberales. Ninguno de los partidos registrados tiene
ninguna política anticapitalista, antisistémica o antineoliberal, ni pretende resolver las necesidades sociales apremiantes.

López Obrador, del Morena, afirma, sin pudor alguno, que quienes pugnamos por el boicot electoral somos participes de “la mafia en el poder”. Con esta idea descabellada, el Peje habla despectivamente de los padres y madres de los jóvenes asesinados y desaparecidos de Ayotzinapa y de todo el movimiento solidario con ellos en Guerrero y el resto del país. El caudillo tabasqueño, con sus portavoces intelectuales, se coloca en una posición extrema del todo o nada: o están conmigo o están contra mí. Así parecido lo planteó, hace años, oportunistamente Carlos Fuentes: “O Echeverría o el fascismo”. “Con dinero baila el perro”; verdad Rigoberta…

La jornada electoral de este domingo siete se enmarca en un escenario nacional convulso quizá como nunca antes en el periodo posrevolucionario. Si somos consecuentes con cierta lógica política tendríamos que reflexionar seriamente y considerar que el estado de cosas nefasto imperante no ha sido impedido de ninguna forma por los procesos electorales realizados desde hace tres décadas ¿Por qué habría de serlo en esta ocasión? La profunda degradación del país también se manifiesta en los procesos fraudulentos dentro del mercado electoral y Jalisco no escapa a ello ¿A esta condición de profunda crisis, de corrupción e impunidad se ha llegado con nuestra democracia realmente inexistente? Nuestra entidad es uno de los tres estados, junto con Guerrero y Tamaulipas donde los focos rojos no son intermitentes sino permanentes. Jalisco, en tal sentido es un fiel reflejo del acontecer nacional con toda su hiperviolencia y contradicciones flagrantes que no se van resolver de ninguna manera con ninguno de los partidos contendientes porque ninguno se propone ningún cambio radical del actual orden político neoliberal. Ninguno de sus candidatos propone en sus programas políticos ninguna alternativa seria y viable para resolver los grandes problemas sociales de una entidad inmersa en la violencia, la criminalidad, la delincuencia, la inseguridad, las constantes desapariciones forzadas, la corrupción, impunidad y pobreza lacerantes.

Los dos candidatos, del Movimiento Ciudadano y PRI [Enrique Alfaro, y Ricardo Villanueva, respectivamente] con mayor fuerza a ganar la municipalidad de Guadalajara, más el primero que el segundo –para catapultarse dentro de tres años a la gubernatura de Jalisco– no cuentan con un verdadero programa alternativo democrático de fondo a esta caótica situación. Todos los partidos participantes en la jornada electoral jalisciense se encuentran enfrascados en una guerra de lodo –por decirlo elegantemente– para calumniar y descalificar al contendiente. Se vale de todo ¡El colmo! A este circo electoral se suma la aprobación final, con tufo priista, la candidatura del patético payaso Lagrimita. Nunca, en tan poco tiempo, había estado tan sucia la política entre los partidos sistémicos locales. Candidatos cínicos como el panista Alfonso Petersen Farah, quien llevó durante su presidencia al municipio de Guadalajara a un estado deplorable como gestor de capitales inmobiliarios españoles y a un proceso privatizador de los espacios públicos como el Parque Mirador Independencia, al igual que el actual gobernador Aristóteles Sandoval, ahora se autoerige como promotor de los espacios abiertos. Ninguno de los candidatos vale la pena; unos apoyados por el cacicazgo universitario de Raúl Padilla López [PRI y PRD] –quien da como ganador a Villanueva con encuestas espurias– y otros apoyados por empresarios, quienes solamente velan por sus propios intereses capitalistas. La oligarquía, sus grupos de poder local, están tranquilos porque ninguno de los partidos representa una fuerza contraria a su poder establecido.

* Articulo reproducido con la autorización del autor, publicado originalmente en Milenio Jalisco el 04/06/2015.






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