Internacional

CRISIS POLÍTICA

Brasil: el juez Moro y su "partido" eligen a quién atacar y a quién favorecer

Los hechos del día 16 mostraron que no hay una operación de “limpieza ética” de Moro, la justicia, la Policía Federal y los medios, sino una línea de sustituir los esquemas de corrupción petistas por otros políticos y capitalistas, y renovarle la cara al régimen político para atacar mejor.

Simone Ishibashi

San Pablo

Jueves 17 de marzo de 2016 | 14:15

Con las grabaciones filtradas a los medios, Moro buscó golpear el nombramiento de Lula como ministro, sorteando la derrota de la oposición en el Supremo Tribunal Federal que rechazó los recursos sobre procedimiento del impeachment, y mantener viva la fuerza expresada por la derecha el domingo.

Este miércoles, el juez Moro mostró una vez más su inmenso aparato de investigación policial y los poderes sin límites que viene acumulando. Se trata de una línea de fortalecer el poder judicial como alternativa frente al desgaste del régimen político, con poderes para justificar, en base al rechazo popular a la corrupción, el uso de medios inconstitucionales para renovar una ilusión en la posibilidad de una limpieza ética de esta democracia de ricos decadente en la que vivimos.

Más que esto, Moro y el poder judicial concentran todas sus denuncias contra el PT con el objetivo de abrir espacio a otros sectores capitalistas, ligados al imperialismo y a otros políticos y esquemas igualmente corruptos. El PT alimentó a esta derecha, incluso ese poder judicial, construyó este sistema vigente, pero nada justifica un apoyo a esa ofensiva de la derecha.

Es fundamental que los trabajadores y la juventud tengan total claridad de que los movimientos de Moro y las acciones que se están realizando en las calles estos días, no se tratan de movimientos progresistas que vayan a mejorar el país o resolver el problema de la corrupción o de la crisis económica que estamos viviendo.

Los nuevos hechos del miércoles 16

El primer hecho es el nombramiento de Lula como jefe de Gabinete, que fue interpretado por sectores significativos de la población tan solo como un movimiento para bloquear la investigación, ya que como ministro pasaría a gozar de los privilegios de todos los políticos, el fuero privilegiado. La maniobra arriesgada de Lula apuesta su capital político a cambio de articular un salvataje del gobierno de Dilma. El propio presidente del Senado, Renan Calheiros (PMDB), manifestó que con Lula será más fácil negociar la relación de su partido con el gobierno.

El segundo hecho fue la negativa de los ministros del Supremo Tribunal Federal de aceptar los recursos del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, sobre el procedimiento para avanzar con el impeachment, lo que favorece al gobierno.

En este marco Sérgio Moro filtró, como es ya costumbre en momentos convenientes, una conversación entre Dilma y Lula, y de Lula con otros sectores, en las que critica la operación Lava Jato. Se trata de una movida de parte de Moro que obviamente buscaba revertir estas "conquistas" tácticas del gobierno en la presente coyuntura, además de aprovechar el capital político de las manifestaciones del último fin de semana.

Más allá de que el contenido en sí de la conversación entre Lula y Dilma no tenga absolutamente nada llamativo, es más que obvio que Sérgio Moro no utiliza ese aparato de investigación contra el expresidente Fernando Henrique Cardoso u otras figuras de la oposición de derecha, siendo que ya hay incluso denuncias con pruebas de corrupción de algunas de ellas.

Pero no solo son selectivas las investigaciones de Moro. También lo son las manifestaciones de la derecha, es impresionante ver cómo ni siquiera el execrable Cunha recibe semejante repudio. También es selectiva la crítica petista a Moro y el poder judicial, criticando las medidas arbitrarias de Moro y de las fiscalías, para defender una impunidad general que les salve el cuero. No necesitamos los arbitrios de Moro para saber que están todos enlodados en la corrupción, incluso el propio Moro, que oculta intereses imperialistas en sus acciones.

Basta de ilusión en Moro y en el poder judicial

Alzado a la condición de héroe nacional por los medios y luego saludado por las manifestaciones, convocadas por los medios y compuestas por la clase media del 13 de marzo, Sérgio Moro y el “partido judicial”, que ya venían avanzando en arbitrar sobre las clases y grupos en disputas e imponer métodos autoritarios e interesados, como el vaciamiento selectivo de información a la prensa, intervino hoy un llamado entre Dilma y Lula y hoy mismo ya lo puso a disposición.

En ese sentido, como venimos debatiendo en varios artículos, se trata de una demostración más de que nada está más lejos de Sérgio Moro que “un paladín de la democracia y la lucha contra la corrupción”, pero se constituye como una demostración explícita más de que se trataría de un representante de intereses y sectores nada progresistas.

Moro y el “partido judicial” al igual que el “partido de los medios” de la Globo, no son nada neutros, mucho por el contrario, están umbilicalmente ligados a intereses de clase reaccionarias, con el dedo del imperialismo, además de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) y su clamor de “renuncia ya”, como demuestra sus relaciones con Shell.

¿Cómo Moro logró intervenir una conversación telefónica entre Lula y Dilma? Vale recordar la denuncia hecha por Wikileaks hace algún tiempo atrás, de que el imperailismo norteamericano estaba espiando a todos los gobiernos, incluso a los demás jefes de estado imperialistas. ¿Cómo un juez de primera instancia tiene autoridad para ejecutar, y poner a disposición, llamadas de una presidenta de la República, cosa que cabría hacer al STF según la Constitución vigente? ¿Qué recursos tiene listos el “partido judicial”, a gusto de Moro, para usar como quiera y contra quien quiera?

Por una política independiente de combate a la impunidad y los ajustes

Los trabajadores y la juventud jamás serán beneficiados por el poder judicial o por la Policía Federal. Mientras los trabajadores no estén unidos, imponiendo con sus propios métodos de clase un movimiento nacional contra los ajustes y la impunidad, eso puede no estar claro. Pero a partir del momento que los trabajadores entren en la escena, será evidente que el lado de Moro también es el de los corruptos, de los poderosos y ricos. Va a usar contra los trabajadores y la juventud métodos mucho peores que estos que viene innovando contra petistas y algunos empresarios poderosos.

Por eso, en vez de ilusiones en Moro y sus medidas autoritarias, hay que plantear con toda la fuerza la necesidad de la salida impuesta por la movilización de los trabajadores, jóvenes y de la población para poner en pie una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que termine con el privilegio de todos los políticos, funcionarios de alto escalafón y jueces, haciendo que ganen lo mismo que una maestra, y que haya revocabilidad de todos los mandatos. Quien debe juzgar a los políticos es el pueblo y los trabajadores y no Moro, la Globo, el poder judicial o la Policía Federal, cuyo símbolo actual en la figura del “japonés de la Federal” que es encausado por recibir coimas. Es necesario que eso esté ligado a un poderoso movimiento nacional contra los ajustes, que revierta la entrega de las reservas de petroleo del Pre-sal al imperialismo, pactada por Dilma y Serra, y todos los ataques que están siendo descargados en las espaldas de los trabajadores, y que los sectores que sostienen a Moro quieren acelerar.






Temas relacionados

Crisis política    /   Dilma Rousseff   /   Lula da Silva   /   Brasil   /   Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO