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Brexit: ¿qué escenarios se abren tras la nueva derrota de Theresa May?

Tras arrebatarle a la Primera Ministra el control del proceso del Brexit, las alternativas de un “Brexit suave”, o incluso un nuevo referéndum, están sobre la mesa. ¿Saldrán del punto muerto en que se encuentran las negociaciones?

Alejandra Ríos

Londres | @ally_jericho

Martes 26 de marzo | 23:15

Si el acuerdo de retirada no se concretaba para este 29 de marzo, al cumplirse dos años de la invocación del artículo 50 del tratado de Lisboa, se hacía efectiva la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). En dos ocasiones, el 15 de enero y el 12 de marzo, el acuerdo de retirada negociado entre la primera ministra británica Theresa May y la UE fue rechazado por el Parlamento británico por una amplia mayoría. Ante tal estancamiento, el último jueves el Consejo Europeo con una decisión unánime concedió que el plazo se extendiera hasta el 12 de abril.

Sin embargo, a pesar de este breve respiro, el camino de la mandataria conservadora no está libre de dificultades, más bien lo contrario. A medianoche del lunes, por 329 votos a favor y 302 en contra, se aprobó la moción conjunta presentada por diputados conservadores y laboristas, que da vía libre a los diputados para que comiencen a debatir a partir de este miércoles alternativas al plan fallido del Brexit de la primera ministra.

Treinta diputados conservadores votaron en contra de la recomendación de May, y tres de ellos—los secretarios de Estado de Comercio, Exteriores y Sanidad, Richard Harrington, Alistair Burt y Steve Brine—presentaron su renuncia al Ejecutivo para poder romper la disciplina de voto y apoyar la moción.

Esta votación representa un golpe a la estrategia de desgaste de May, que pensaba someter por tercera vez al voto de los diputados el acuerdo de salida. Ahora, todas las opciones están sobre la mesa: desde la revocación del artículo 50, pasando por un nuevo referéndum, una salida sin un acuerdo, hasta un acuerdo “a la noruega” que implica la adhesión al mercado único y a un régimen aduanero.

Tras esta moción y ante las perspectivas de un Brexit más suave, los que aún permanecen fieles a May, afirman que la única alternativa es votar el acuerdo de Theresa May. Entre ellos, el ministro de Salud, Matt Hancock, comentó en un programa radial “se están limitando las opciones, lo que demuestra que si se quiere cumplir con el mandato del Brexit hay que votar a favor del acuerdo de la primera ministra”. Y agregó que el gobierno no se podía comprometer a implementar lo imposible, por más que sea votado por el parlamento.

El ala dura del partido conservador, en sintonía con el Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte, venía sosteniendo que la salvaguarda irlandesa podría mantener al país atado a las estructuras comunitarias indefinidamente. Sin embargo, ahora declaran que estarían dispuestos a aceptar el acuerdo. “Un Brexit sin acuerdo es mucho mejor que un mal acuerdo, pero un mal acuerdo es mejor que permanecer indefinidamente en la UE”, admitía este lunes el líder de los euroescépticos, el diputado conservador Jacob Rees-Mogg.

Hay señales de que los diputados que quieren dejar la UE votarían el acuerdo a regañadientes con tal de evitar que se escape por completo la posibilidad de un Brexit.
El ala escéptica de los conservadores puede permitirse ser pragmática. En realidad, el problema para May lo representa el DUP: su oposición al acuerdo de May tiene profundas bases ideológicas. La “razón de ser” del DUP es la unión con el Reino Unido, por lo que es altamente improbable que acepten un acuerdo que los distancie de Gran Bretaña y los acerque al eje Dublín-Unión Europea.

La primera ministra, cada vez más aislada en su propia narrativa, se está volviendo una parte del problema. A lo largo de toda la negociación la líder “tory” se ha comportado como si dirigiera un gobierno en mayoría negándose a hacer ningún tipo de concesión. Cabe recordar que May necesita el "sí" de los unionistas del euroescéptico DUP quienes le permiten gobernar en minoría. También necesita, obviamente, la totalidad de votos conservadores: eurófilos y euroescépticos.

¿Se impondrán los diputados en la batalla del Brexit? La primera ministra se ha negado a afirmar si aceptará el resultado de un proceso de votos indicativos. El resultado no será vinculante para el Gobierno, aunque sí agregará presión sobre la primera ministra quien durante el debate aseguró que no entregará un "cheque en blanco" al parlamento y se mostró "escéptica" sobre la utilidad de la votación de este miércoles.

De todos modos, los nuevos hechos son indicio irrefutable de la debilidad de Theresa May, acorralada entre dos “misiones imposibles”: que el Parlamento vote su acuerdo y mantener la unidad de su propia formación. Lo que queda por ver es cuál de ellas podrá cumplir. Esto, por supuesto, si no se ve obligada a poner fecha a su partida para que le voten su acuerdo.






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