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CIUDAD DE MÉXICO

Cerca de las 75 mil firmas: la izquierda anticapitalista a la Constituyente

Un pequeño ejército de estudiantes, trabajadores, maestros y mujeres hemos tomado las calles para arrebatarle al régimen político un lugar en la Constituyente para que los explotados y oprimidos tengan voz.

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Sábado 26 de marzo de 2016

Contra viento y marea, estamos cerca de las 75 mil firmas

Todo está hecho para que en la próxima Constituyente de la Ciudad de México, la izquierda y los trabajadores no tengamos voz. El único resquicio abierto por el régimen político son las candidaturas independientes, a las cuales se les han puesto obstáculos casi insalvables para llegar como ya hemos denunciado aquí. En quince días, los “independientes” tuvimos que garantizar onerosos trámites y nos dieron un mes para conseguir 75 mil firmas.

Una intensa campaña desplegamos los militantes del Movimiento de los Trabajadores Socialistas (MTS), su juventud y las compañeras de Pan y Rosas que, junto a decenas de simpatizantes, amigos, familiares y organizaciones solidarias nos han apoyado.

En escuelas y centros de trabajo, discutimos con cientos de personas explicándoles nuestra propuesta y programa y lo mismo en las plazas públicas y en el metro. En redes sociales, hemos recibido el apoyo de trabajadores, maestros, estudiantes y jóvenes y nuestras propuestas han llegado a decenas de miles a través de La Izquierda Diario México. Una intensa creatividad fue desplegada por los militantes y simpatizantes del MTS con spots, gifts, videos e imágenes que están poblando el ciber espacio durante la campaña.

En el metro y en algunos lugares públicos, la policía del Gobierno de la Ciudad de México nos detuvo, nos cobró multas y sigue hostigando a nuestros brigadistas. Aún así, contra la corriente, estamos cerca de conseguir las 75 mil firmas que nos exige el Instituto Nacional Electoral.

¿Qué hace diferente nuestra propuesta a la de otros independientes y el Morena?

Que mi compañera de fórmula y yo, somos dos profesores y militantes del MTS, una organización que se reivindica anticapitalista y socialista. No estamos contra los partidos políticos en general, si no contra los partidos que representan los intereses de los capitalistas, nativos y extranjeros; los intereses de los empresarios que son dueños de la ciudad, de los grandes hoteles, restaurantes de lujo, de las constructoras que licitan negocios fraudulentos con el gobierno, de aquellos que explotan a los jóvenes en los call center, la comida rápida y las fábricas.

Pensamos que los trabajadores y la juventud tenemos que organizarnos políticamente y poner en pie una alternativa propia, que nos represente. Por eso también hemos criticado al Morena porque, a pesar de hablar en nombre de los intereses populares, es un partido que encumbra a puestos de representación popular a empresarios, ex panistas y ex priistas, como sus candidatos en Quintana Roo, Chihuahua y muchos otros. Y por eso apoyamos las pre candidaturas independientes de los trabajadores, como aquella que a principios de año impulsó Antonia Hinojos “Toñita”, una obrera, en el corazón de la maquila trasnacional, Ciudad Juárez.

Ya en el pasado, los trabajadores y la juventud confiaron en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuya dirección salió de las entrañas del PRI –como la de Morena de las del PRD– y este partido, que nunca se propuso terminar con el régimen entreguista y al servicio de los grandes capitalistas, asimiló las peores prácticas de la gestión capitalista en México: la corrupción, la asociación con el narco y la represión a las luchas sociales.

Participamos hacia la Constituyente para que el programa de los anticapitalistas y las aspiraciones de los trabajadores y la juventud llegue a millones. Para que durante la campaña electoral no sean únicamente los partidos del “Pacto por México” los que, con el presupuesto del erario público, a través de la radio, las redes sociales y la televisión hagan su propaganda y su demagogia tradicional.

Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana

Sabemos que en esta Constituyente, como hemos denunciado, hecha a modo de Peña Nieto y Mancera, no resolveremos los problemas profundos que aquejan a las masas laboriosas de la capital, pero no le vamos a dejar fácilmente este espacio a los partidos de los empresarios, la vamos a pelear.

Por ello hemos planteado que una Asamblea Constituyente, verdaderamente libre y soberana, sólo puede ser conquistada con la más amplia movilización de las masas capitalinas. Para que fuese verdaderamente democrática, tendría que estar conformada por constituyentes que, elegidos cada 10 mil habitantes, fuesen rotativos y revocables. Con libertad de tendencias y abierta a la participación de las organizaciones obreras, estudiantiles, campesinas y populares. Y allí los anticapitalistas plantearíamos la necesidad de discutir los problemas de fondo de la ciudad que se sustentan en que un puñado de capitalistas nativos y extranjeros, acumulan grandes riquezas y viven escandalosamente bien a costa de los millones de trabajadores que vivimos escandalosamente mal.

Nuestras propuestas, que se pueden consultar aquí, se basan en las reivindicaciones postergadas de las masas capitalinas que, durante los últimos 10 años, han protagonizando grandes gestas democráticas: desde las movilizaciones contra el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, contra el fraude electoral en el 2006 y en el 2012 hasta las imponentes movilizaciones del movimiento #YoSoy132 y por la aparición con vida de los 43.

Pero ninguna reivindicación democrática será concedida graciosamente por el régimen político responsable de Ayotzinapa y garante de los intereses de los Slim y los Azcárraga.

Nos enfrentamos a un régimen que no respeta ni sus propias “reglas del juego” violentando derechos elementales como el voto universal y directo.

Los socialistas estamos en la primera línea, junto a las masas, en la defensa y lucha por todos los derechos de los trabajadores, las mujeres, los jóvenes, los pueblos originarios y la comunidad LGTB. Y vamos a poner nuestras fuerzas porque estas reivindicaciones no sean expropiadas y fortalezcan variantes políticas que no nos representan. Las mismas no serán resueltas por los partidos del “Pacto por México” ni por ningún partido o dirigente que pretenda “humanizar” lo que no puede ser humanizado.

Opinamos que sólo tirando abajo este régimen social y bregando por un gobierno de los trabajadores, los campesinos y el pueblo pobre a nivel nacional, basado en los organismos de autodeterminación de las masas, se pueden llevar dichas reivindicaciones hasta el final y terminar con el yugo de los grandes capitalistas sobre millones.

Una alternativa política verdaderamente independiente y de los trabajadores

A pesar de las grandes luchas que han dado los desposeídos en los últimos años, el régimen político de la llamada “transición democrática” ha bloqueado la posibilidad de que surja en México una alternativa independiente de los trabajadores. Para ello se sirvió durante décadas de la acción del PRD que actuó como verdadero “partido de la contención” de la espontaneidad de las masas y de las burocracias sindicales que han mantenido atenazada a la clase obrera, tanto los charros de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) como las llamadas direcciones “opositoras” como la de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT).

La participación en estas elecciones, junto a la intervención en las luchas de los trabajadores, la juventud y las mujeres por sus derechos, está al servicio de poner en pie una organización política que levante las banderas de la independencia de clase y que con un programa revolucionario llegue a miles.

Esta perspectiva está muy lejos de la práctica testimonial de muchas organizaciones de corte populista y autonomista –influenciadas por el EZLN después de su ruptura con el PRD– que no están dispuestas a pelear la influencia política que tienen sobre el movimiento de masas los partidos patronales y las burocracias sindicales. O que se niegan a la participación electoral pero acaban subordinándose a una u otra dirección que no representa los intereses de los trabajadores, como ya pasó con la dirección del magisterio democrático en Oaxaca con Gabino Cué.






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