Internacional

EL SENADO DESTITUYE A DILMA ROUSSEF

Claves para entender el golpe institucional en Brasil

¿Cuáles fueron los objetivos del golpe institucional? ¿Cuál fue la estrategia de defensa de Dilma y el PT? ¿Por qué no se llamó a un paro nacional contra el golpe? ¿Cuáles son las perspectivas?

Jueves 1ro de septiembre de 2016

Al cierre de esta edición se consumó el golpe institucional en Brasil. El Senado votó la destitución de la expresidenta Dilma Rousseff tras un juicio político (impeachment) por supuesta malversación de fondos públicos. El gobierno derechista de Michel Temer espera utilizar este resultado para fortalecerse y lanzar mayores ajustes contra los trabajadores y el pueblo. Para analizar la actual coyuntura política en el gigante sudamericano y las perspectivas que se abren, entrevistamos a Diana Assunção y Flavia Valle candidatas anticapitalistas por el Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRT) en las listas del PSOL en las ciudades de San Pablo y Contagem (Minas Gerais) para las elecciones municipales de octubre.

La derecha trata de mostrar el impeachment como una lucha contra la corrupción, ¿cuál fue el verdadero carácter del juicio y qué objetivos políticos persiguió?

Diana Assunção: La razón para avanzar y aprobar el impeachment es estrictamente política. Brasil fue duramente golpeado por la crisis económica a partir de 2013, con desempleo en aumento afectando a la clase trabajadora y la juventud, y una caída de las tasas de ganancia de las patronales. Eso generó mucha bronca en amplios sectores, particularmente la juventud que salió a las calles en las Jornadas de Junio de 2013, y huelgas en distintos sectores. Dilma fue electa en 2014 prometiendo no aplicar un ajuste, pero ni bien asumió comenzó a atacar los trabajadores. Y sin embargo, estos ajustes no fueron suficientes para que las patronales recuperaran sus ganancias.

La reaccionaria derecha brasileña se aprovechó del escándalo de la Petrobras que involucraba mayoritariamente a políticos del PT, a Dilma y Lula - para llamar cínicamente a una cruzada contra la corrupción petista. Convocaron a marchas reaccionarias con apoyo de los grandes medios, contra las demandas sociales, alentando el racismo y la homofobia, y algunas incluso pidiendo una intervención militar.

En pocos meses se inició el proceso de impeachment contra Dilma, un verdadero show de horrores con los parlamentarios de la derecha hablando contra la izquierda, contra las ideas del socialismo, en defensa de “Dios, la familia y la propiedad” y las Fuerzas Armadas. Un espectáculo reaccionario que espantó incluso a los medios internacionales, y que ahora culmina con la votación en el Senado.

Se trata de un golpe institucional, completamente reaccionario, cuyo objetivo es imponer ataques aun más duros que los que venía llevando adelante Dilma. Recordemos que el gabinete de Temer es una verdadera CEOcracia, con miembros de la banca y del agronegocio.

Muy lejos de combatir la corrupción, hay una promoción de los políticos más corruptos del país en el nuevo gobierno. Durante estos meses de gobierno interino, Temer facilitó los despidos, abrió un ciclo de privatización en áreas estratégicas como aeropuertos y rutas, y solo espera los resultados de las elecciones de octubre para avanzar con una brutal reforma de la legislación laboral y de las jubilaciones.

¿En qué consistió la estrategia de defensa de Dilma, Lula y el PT y qué responsabilidad tiene este partido en que la derecha se haya fortalecido y retornado al poder?

Flavia Valle: Lula y el PT, al asimilar la corrupción propia del capitalismo, implementar ajustes y contener al movimiento obrero para que no salga a la luchar contra el golpe, abrieron el camino a esta derecha reaccionaria, con la cual, recordemos, gobernaron 13 años.

Lula ya manifestó su estrategia electoral para 2018: ser una oposición pacífica y responsable, lo que significa utilizar su influencia en el movimiento de masas a través de la Central Única de Trabajadores (CUT) y otras organizaciones sociales, para impedir el surgimiento de una alternativa política de los trabajadores a la izquierda del PT. Podrían haber puesto en marcha los principales batallones de la clase trabajadora, de las fábricas y las grandes automotrices del ABC paulista, pero no lo hicieron pues temen más la radicalización de las bases obreras que a ser atropellados por la derecha gorila.

Las pocas paralizaciones que han llamado fueron medidas completamente burocráticas: sin ninguna preparación ni continuidad. No por nada el PT está en una crisis histórica, con diversas rupturas de su propia militancia y un fuerte descrédito frente a las masas, porque aceptaron el golpe institucional, oponiendo solo maniobras parlamentarias y acuerdos con la misma derecha. El gobierno golpista se aprovecha de esta situación para reprimir las manifestaciones, como hizo el gobierno de San Pablo el pasado lunes contra la manifestación por Fuera Temer.

¿Qué fenómenos políticos y movimientos de lucha se vienen desarrollando desde que asumió el gobierno de Temer?

Diana Assunção: Como decía al principio, la crisis de representación y el descredito de los partidos tradicionales de la burguesía brasileña se viene profundizando desde Junio de 2013 y las huelgas obreras de 2014, definiendo los rasgos generales de una crisis orgánica en Brasil. La juventud en las calles, los movimientos en defensa de los derechos de las mujeres y LGBT, y la crisis histórica del PT abren el camino a nuevos fenómenos por derecha y por izquierda.

El golpe institucional organizó los sectores más reaccionarios de la sociedad, pero no está generando las ilusiones de principios de 2016 sobre el combate a la corrupción. A la izquierda, surgen movimientos y colectivos de lucha contra el golpe que generan aún más desconfianza en el PT. Muchos de estos sectores ven al PSOL como una alternativa a la izquierda del petismo, y eso se refleja en las encuestas electorales, en las cuales el PSOL proyecta los mejores resultados electorales que haya tenido en ciudades capitales como San Pablo, Porto Alegre, Belém y en Río de Janeiro.

Pero esta crisis orgánica también golpeó sobre las organizaciones de izquierda. Aquellas que para diferenciarse del PT no se delimitaron del golpe de la derecha, están en crisis. El PSTU, que tiene peso minoritario en los sindicatos nacionales a través de la central sindical CSP-Conlutas, es un caso testigo. Tuvo una importante ruptura producto de su política de “Que se vayan Todos”, totalmente funcional a la derecha durante el proceso del golpe. De esta ruptura de centenares de militantes surgió el MAIS (Movimiento por una Alternativa Independiente y Socialista), organización con la cual estamos buscando avanzar en discusiones programáticas y estratégicas. Es un ejemplo de la reorganización de la izquierda brasileña.

¿Cómo están interviniendo desde Esquerda Diario y el MRT en esta situación y qué campaña se proponen desarrollar a partir de sus candidaturas en las próximas elecciones municipales?

Flavia Valle: Desde el MRT luchamos contra el golpe institucional de la derecha, sin asumir ninguna responsabilidad por la política del PT, y por la construcción de una alternativa política independiente de los trabajadores, a la izquierda del PT. Fuimos parte de la lucha de los trabajadores no docentes y estudiantes de la Universidad de San Pablo (USP) contra los ataques antisindicales y los ajustes, logrando influir a los trabajadores que en asamblea votaron una política independiente del golpismo y del PT.

El desarrollo de Esquerda Diário fue fundamental, como portavoz de esta política de la izquierda anticapitalista y socialista contra el golpe institucional. Se transformó en una referencia de la izquierda nacional. Decenas de millares de personas se informan diariamente por nuestro portal, y en agosto alcanzamos un record de visitas que superan las 310 mil, siendo por lejos el principal sitio web de la izquierda brasileña, superando al PSOL y al PSTU. Incluso estamos empezando a competir con los medios del petismo crítico.

Logramos poner en pie una red de corresponsales en los lugares de trabajo y estudio con denuncias de la juventud precarizada contra la explotación capitalista. Queremos avanzar en construir fracciones revolucionarias organizando a franjas de activistas en los movimientos de los trabajadores, de las mujeres, de la juventud y del movimiento negro.

Para profundizar audazmente nuestra intervención, lanzamos nuestras candidaturas anticapitalistas para concejales en las elecciones municipales, utilizando la filiación democrática concedida por el PSOL, manteniendo todo nuestro programa independiente. Estamos lanzando una fuerte campaña contra los ataques de la derecha y los ajustes y despidos contra los trabajadores, así como el fin de los privilegios de los políticos, desde una perspectiva anticapitalista, que plantea que los políticos ganen lo mismo que una docente y que los jueces y políticos de alto rango sean electos y revocables, como parte de imponer, por la lucha, una nueva Constituyente para terminar con el Régimen de 1988.

Ahora, frente a las medidas de censura electoral contra la izquierda que el gobierno golpista intenta imponer estamos batallando para que toda la izquierda pueda estar en los debates y expresar nuestras ideas. Con esta audaz intervención en el terreno electoral, esperamos desarrollar fracciones militantes e intervenir en la reorganización de la izquierda para que emerja una izquierda independiente del PT.






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