Economía

ECONOMÍA

¿Cómo afecta esta caída del Producto Interno Bruto a los trabajadores en México?

Según el Banco Mundial, la economía mexicana va a caer hasta 6% este año

Lunes 13 de abril de 2020 | 15:00

Producto de la crisis económica desatada por la pandemia mundial del Covid-19, la economía en América Latina se estaría contrayendo en un 4.6%. México es uno de los países más afectados a nivel regional, con un retroceso del 6%, cifra solo comparable con la crisis económica del año 2008, cuando la caída fue del 8%.

La clase trabajadora sufre la crisis

Un retroceso en la actividad económica de esta magnitud impacta, en primer lugar, en la clase trabajadora, los sectores populares que viven de la economía informal y los sectores medios que experimentan un retroceso en sus condiciones de vida.

En México, de por sí, las condiciones en las que viven millones de trabajadores de la industria y de los servicios son precarias. En este país, producto de décadas de aplicación del modelo neoliberal, se han impuesto condiciones de trabajo instables, sin prestaciones laborales y con bajos salarios, siendo además un país con altos índices de desigualdad donde la enorme riqueza que se produce es apropiada por un puñado de grandes empresarios nacionales y por las empresas trasnacionales que tienen enormes ganancias año tras año.

En este marco es que la crisis económica impacta fuertemente a quienes viven de su trabajo diario. Lejos de ajustar su ganancia a la baja (y vacacionar menos a Dubái o dejar de comprar mansiones), los grandes empresarios buscan dejan caer la crisis sobre los bolsillos de millones de trabajadores.

Para los capitalistas, un momento de contracción económica es sinónimo de menos dinero en sus millonarias cuentas bancarias, porque venden menos mercancías, exportan menos y disminuyen sus ingresos. Estas pérdidas se traducen en despidos, rebajas salariales a sus empleados y aumentos de precios, de esta forma buscan contrarrestar la disminución de sus ganancias.

Así, la cantidad de desempleados aumenta, los trabajadores pueden acceder a menos bienes de consumo (por ejemplo, compran menos carne o tienen que endeudarse más con los bancos), es decir, alcanza para menos.

Por otro lado, la recaudación del Estado (que viene vía los impuestos) también se ve afectada, por un lado, porque las grandes empresas tienen ejércitos de contadores que les ayudan a pagar menos impuestos o, directamente, no los pagan -como ha reconocido el gobierno recientemente-, aprovechando la situación económica y por otro porque la propia disminución del consumo hace que baje la recaudación que viene vía el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Dada esta menor recaudación, el gobierno tiende a disminuir el presupuesto destinado a los servicios públicos esenciales como la salud o la educación.

Es decir, todo un combo que incrementa los padecimientos cotidianos de la inmensa mayoría.

Otra salida a la crisis es posible

Los empresarios, así como los economistas y políticos que los defienden, presentan el aumento del desempleo y el aumento de la pobreza producto de la crisis generada por la pandemia del coronavirus como una fatalidad, la realidad es que se pueden tomar otro tipo de medidas para que no sea la mayoría asalariada quien pague esta crisis.

En primer lugar, hay que abrir los libros de contabilidad de las grandes empresas para ver si realmente existen “pérdidas” que les obliguen a despedir o llevar adelante rebajas salariales, de esta forma se podría observar con absoluta claridad que es falso que estas empresas atraviesen una situación crítica, en todo caso, estarían ganando menos, pero siguen ganando.

Además, si se toma en cuenta el promedio de lo que han ganado en los últimos años, queda claro que sus ganancias son multimillonarias. En este sentido hay que prohibir los despidos y las bajas salariales, y las empresas que lo hagan deben ser nacionalizadas y puestas a funcionar bajo el control democrático de sus trabajadores.

Por otro lado, los bancos nunca pierden. Cobrando intereses usurarios que arruinan la vida de millones, reportan año tras año ganancias de miles de millones de dólares. En momentos de crisis es fundamental nacionalizar la banca para que funcione al servicio del interés social, para poder reactivar la economía, condonar las deudas de sectores populares y otorgar créditos baratos a pequeños productores y comerciantes.

Para tener presupuesto suficiente para enfrentar la pandemia, hay que dejar de una vez de pagar la deuda externa, esta deuda contraída con instituciones financieras que velan por el interés de los grandes grupos económicos como el Fondo Monetario Internacional, la cual ha servido para rescatar a las grandes empresas y bancos como en el Fobaproa, y que ya ha sido pagada varias veces dados los intereses que cobra mes con mes.

Por último, una medida fundamental es la de expropiar a las empresas ligadas a la salud como las farmacéuticas y los laboratorios de salud privada. No puede ser que en un momento de crisis donde miles están muriendo día tras día, haya unos cuantos que siguen lucrando.

Ya los inversionistas están calculando enormes ganancias provenientes de invertir en estos sectores, a partir de comprar acciones de estas empresas. Es increíble que los millonarios lucren y hagan fortunas en medio de la pandemia, hay que terminar con esta situación y poner por delante el interés del pueblo trabajador.






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