Géneros y Sexualidades

PAN Y ROSAS

Con la fuerza de las mujeres

La auspiciante movilización del #24A llegó como bocanada de aire fresco ante el terrible recrudecimiento de la violencia contra las mujeres. El grito ¡si tocan a una, nos tocan a todas! se extendió por todo el país.

Sábado 7 de mayo de 2016 | 18:11

La Movilización Nacional Contra las Violencias Machistas fue retomada en más de 40 ciudades del país. Inédito. Respuesta que llega de manera sorprendente ante el terrible recrudecimiento de la violencia contra las mujeres. Acontecimiento que nos hace a pensar si existe la posibilidad de desarrollar un movimiento de mujeres en nuestro país. Movimiento que subvertiría a la sociedad mexicana.
 
Nace un movimiento violeta

En años previos, vimos salir a las calles a la juventud contra el regreso del PRI con el movimiento #132, meses antes miles de jóvenes se movilizaron en el Movimiento por Paz con Justicia y Dignidad, mismo que dirigió Sicilia. Ayotzinapa que puso al descubierto la degradación del régimen, movilizo a un gran movimiento juvenil que al unísono de #FueElEstado le abrió una fuerte crisis al gobierno. De estos procesos, la participación femenina fue masiva. Miles de mujeres participaban de las asambleas, las movilizaciones, y así dejó a una nueva generación de jóvenes activistas formadas al calor de estos procesos.

Después del #132 y Ayotzinapa se formaron nuevos y múltiples colectivos feministas, empujados también por los nuevos Encuentros Feministas, los cuales fueron interrumpidos casi por 20 años. Es así que la convocatoria del #24A visibilizó que hay cientos de colectivos y organizaciones de mujeres en todo el país que se sumaron a organizar la movilización. Esto nos recuerda al movimiento de mujeres de los años 70, que emergió después del movimiento estudiantil del 68, un movimiento de mujeres espontáneo y desarticulado, que se desarrolló principalmente en el terreno de las ideas.

Este fenómeno no es exclusivo de México. El año pasado vimos el movimiento #NiUnaMenos que se expresó en Argentina y otros países de América Latina; también hubo movilizaciones contra la violencia de género y derecho al aborto en el Estado Español; asimismo en marzo pasado vimos movilizaciones importantes, entre ellas la de Chile.
 
La rabia contra la violencia tomó las calles

En México, la movilización responde al recrudecimiento de la violencia contra miles de nosotras. El aumento del feminicidio y la desaparición de mujeres son constantes en este país. Asimismo, en semanas previas vimos decenas de denuncias contra el acoso sexual, las cuales llevaron a una periodista a irse del país tras intimidaciones después de hacer pública su denuncia.

Se suma la situación escandalosa de los Porkis “juniors” donde culpabilizan a la joven agredida, un caso que puso al descubierto varios casos más de violencia sexual. Además, apareció el escandaloso videoclip “Fuiste mía,” del cantante grupero Gerardo Ortiz, el cual legitima culturalmente el fenómeno del feminicidio y la violencia hacia nosotras.

Mientras la capital del país se pinta de rosa y el gobierno perredista de la CDMX construye un discurso a favor de las mujeres y los derechos humanos, las cifras de violencia hablan de una situación distinta. En esta ciudad al menos desaparecen 3 mujeres por día de la mano del aumento del feminicidio, redes de trata y crímenes de odio.

A diario con las terribles condiciones en las que viven miles de mujeres, se evidencia la legalidad de la semiesclavitud femenina. Es el mismo gobierno que habla a favor de nuestros derechos utiliza mecanismos como el outsorcing para contratar sin ninguna garantía de estabilidad laboral, condición que denuncian las trabajadoras de limpieza de las preparatorias del IEMS. Este gobierno antidemocrático despide y violenta a las trabajadoras que deciden alzar la voz.
 
¿Qué hacemos después del #24A?

La situación de las mujeres cambiaría en nuestro país si la primavera se pintase de violeta. Este movimiento, que apenas comienza, sería importante que se desarrolle. Por ello, es fundamental impulsar la más amplia movilización, que unifique a las jóvenes con las trabajadoras y el conjunto de los oprimidos. Es necesario ganar la voluntad de millones de mujeres para gritar: ¡Ni una menos!

Para darle cuerpo a nuestro movimiento es de vital importancia levantar una Coordinadora Nacional contra las Violencias Marchistas, además de plantear la posibilidad de impulsar un Encuentro Nacional de Mujeres dónde se construya un pliego común de reivindicaciones.

Necesitamos un movimiento que adopte una perspectiva independiente de los partidos del régimen y sus instituciones. Porque existen responsables de la violencia, no podemos confiar en las autoridades que construyen sus verdades “históricas” alejadas de la realidad, donde por luchar te encarcelan o amedrentan. Son los gobiernos panistas, priistas y perredistas quienes son cómplices por comisión u omisión, son estos partidos los que se benefician del apoyo del narco y las redes de trata, son ellos quienes vigilan a los tratantes de mujeres para que sigan con jugoso negocio en condiciones de paz.

La violencia contra las mujeres es estructural, es bien sabido que comienza con el inicio de la sociedad en dividida en clases sociales hasta nuestros días. No es una conducta patológica individual y específica del ámbito privado. “El feminicidio es el último eslabón de una larga cadena de violencias que, naturalizada e invisibilizada, se origina, sostiene, justifica y reproduce en el ámbito público, por las clases dominantes, su Estado y sus instituciones, las fuerzas represivas, la escuela, la Iglesia y los medios de comunicación.” (Andrea D´atri). En cada feminicidio también Fue el Estado.

Por lo tanto, no basta luchar por el acceso a una vida libre de violencia sino contra este sistema que sienta las bases estructurales para que la violencia contra las mujeres se reproduzca y se justifique. Desde esta perspectiva, luchamos. Súmate a Pan y Rosas. ¡Si tocan a una, nos organizamos todas!






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