Mundo Obrero

HISTORIA DE LA CLASE OBRERA

Contra baja de salario inició lucha de los mineros de Real del Monte

En julio de 1766, los trabajadores mineros de Real del Monte, en la mina propiedad de Romero de Terreros, iniciaron un proceso huelguístico –según algunos historiadores, el primero de América Latina– que terminó con un motín de la población.

Martes 28 de julio de 2015

Éste es el primero de un par de artículos dedicados a la primera huelga que se tiene registrada en América y que aconteció en nuestro país, en el estado de Hidalgo. Debe ser patrimonio del conjunto de la clase obrera y nuestro objetivo es rescatar los hechos y lecciones de esta gesta heroica para aportar a la reconstrucción de la historia de nuestra clase.

Los mineros lucharon en contra de la disminución de su salario por un lado y contra la anulación del partido, que les permitía quedarse con una parte del mineral excedente que extraían.

El 28 de julio de 1766 se presentaron ante las oficinas de las autoridades de Pachuca, Hidalgo, los mineros de la veta Vizcaína para entregar un pliego petitorio. Allí exigían, entre muchas otras cosas y como demanda principal, la restitución del partido, una forma de pago por sus servicios. Éste sería el preludio de la primera huelga que se tiene registro en la historia del continente americano.

El partido consistía en una forma de pago en especie. Una vez que terminaban la jornada en la mina, los trabajadores podían seguir extrayendo costales extras para venderlos en el mercado a otros patrones o hacendados que se dedicaban a la purificación de los metales, siempre y cuando le dieran al patrón la mitad de lo extraído.

Los trabajadores laboraban de ocho a ocho. Constantemente sufrían abusos por parte de los dueños. Era muy común que el capataz revisara los costales extras que los trabajadores se llevaban para asegurar que el mejor mineral se quedara para el patrón.

Durante la década de los 60’s del siglo XVIII el dueño de la veta Vizcaína, Pedro Romero de Terreros hizo una fuerte inversión para reactivar la mina. Con el fin de recuperar esta inversión, buscó aumentar sus ganancias a base disminuir los costos, es decir, a base de que los obreros ganaran menos.

Fue así que Pedro Romero de Terreros redujo los ya de por sí bajos salarios y desapareció el partido en la Veta Vizcaína. Algo completamente inhumano si consideramos que de lo que realmente sobrevivían los trabajadores era de la venta de ese excedente, pues como lo explicaron en su pliego aquel 28 de julio, el partido “es y ha sido lo que ha mantenido siempre con decencia a los operarios, no el salario, porque éste son cuatro reales, que en el día o la noche que trabaja los gasta en la mina misma para alimentarse y fortalecerse en el trabajo y humedades de la mina”. Además, Romero de Terreros comenzó a exigir más producción al punto tal que terminado el día, los operarios no alcanzaban a cumplir con la cuota exigida.

Es así como los valientes mineros se organizaron y marcharon a las oficinas de gobierno a exigir el cese de la opresión que sufrían en su centro de trabajo. Así comenzaba un suceso que sería recordado y que marcaría para siempre la historia de Pachuca, la huelga de 1766 de los mineros de Real del Monte.

Como entonces, los obreros de la minería siguen padeciendo las injusticias de los patrones en el subsuelo. Actualmente, los trabajadores tienen esperanzas de vida muy por debajo del promedio nacional y su calidad de vida es desgastada por la silicosis y los problemas respiratorios.

Para ahorrar costos, las firmas mineras extranjeras y nativas merman las medidas de seguridad e higiene y los accidentes industriales son pan de cada día. Como en el siglo XVIII, los mineros siguen siendo víctimas de las minas, muriendo por la contaminación del aire, los derrumbes y las explosiones. El caso más emblemático de esta situación fue la muerte de 65 mineros en febrero del 2006 en la mina Pasta de Conchos, propiedad de minera México. A la fecha, las familias de los mineros siguen reclamando el rescate de los cuerpos y las responsables –patrones y autoridades laborales– permanecen cruelmente impunes.

A casi doscientos cincuenta años de la huelga de Real del Monte, una de las denuncias centrales del pliego petitorio de los mineros del 28 de julio, “De forma, que hoy todo es aprovecharse el amo y perecer los operarios”, sigue vigente.

En la segunda parte de este artículo, abordaremos cómo se desarrolló este proceso de lucha de los mineros de Real del Monte.






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