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Crisis en la industria brasileña plantea la necesidad de organizar la resistencia obrera

El escenario en Brasil es de crisis y ataques en la industria. El mes de noviembre fue el peor para la producción industrial desde que la Confederación Nacional de la Industria (CNI) pasó a adoptar el actual modelo de medición en 2010.

Miércoles 23 de diciembre de 2015

También según la CNI, en octubre la utilización de la capacidad instalada alcanzó el 66%, existe stock excesivo y las expectativas con relación a la demanda, compras de materias primas y cantidad de empleados para los próximos seis meses son pesimistas. Datos divulgados por el Ministerio de Trabajo en agosto señalaron 494.000 trabajadores despedidos en todo el país, siendo la industria el sector más representado, con 64.312 vacantes cerradas, el peor resultado en la serie histórica del Registro General de Empleados y Desempleados (CAGED, según sus siglas en portugués), iniciada en 1992. En la comparación con 2014, la producción industrial cayó 10,9%, la mayor caída comparativa desde 2009, según el Instituto Brasilero de Geografía y Estadística (IBGE).

El sector automotriz tiene las caídas más significativas, con 900 puestos de trabajo eliminados en octubre y 1.521 en noviembre, acumula despidos de 13.300 trabajadores en 2015, según la Asociación Nacional de los Fabricantes de Vehículos Automotores (ANFAVEA), tirando hacia abajo la retracción de la industria.

Para defender sus ganancias la patronal ha utilizado distintas armas a su alcance, contando con el gobierno y las direcciones sindicales burocráticas de su lado. En junio de este año se estima que un ejército de cerca de 40.000 metalúrgicos estarían alejados del trabajo por suspensiones o vacaciones colectivas, en grandes automotrices de todo el país. No en vano, en junio el gobierno de Dilma/PT encaminó al Congreso la Medida Provisoria 680, estableciendo las reglas para el Plan de Protección del Empleo (PPE), de reducción de jornada con reducción salarial. Desde entonces, más de diez empresas ya adhirieron al plan, incluyendo grandes automotrices del ABC paulista y desde el mes pasado la Volkswagen de la ciudad de Taubaté anunció que también adoptará esa medida, con el consenso del sindicato, para 3.700 trabajadores.

Disposición de resistencia obrera

A pesar de este cuadro de crisis y ataques en las fábricas, el año también fue marcado por huelgas significativas, mostrando disposición obrera para resistir, desde la primera semana de enero, cuando obreros de Volkswagen de la ciudad de San Bernardo do Campo iniciaron una lucha contra 800 despidos. Desde entonces, fueron más de diez huelgas en automotrices, en diversas ciudades del país, contra despidos o en defensa de derechos, incluyendo además de Volkswagen (San Bernardo y Taubaté), Ford, Mitsubishi, Honda, Mercedes y General Motors (ambas dos veces en el año), Volvo (la mayor huelga en 36 años), Toyota (la primera huelga de la planta) y Chery, esta última con una duración de 31 días, en Jacareí, una de las más largas de los últimos 20 años en el sector.

Además de las automotrices, muchas huelgas barrieron las metalúrgicas ese año exigiendo aumentos salariales por encima de la inflación, como los cerca de 20.000 que paralizaron autopartes en el ABC, o decenas de fábricas que pararon en Vale do Paraíba y conquistaron los mayores aumentos del sector. Además de eso, solo entre noviembre y diciembre, hubo huelgas contra despidos en Sun Tech, en São José dos Campos, que terminó con el cierre y la quiebra de la empresa; en LG de Taubaté, donde luego de 12 días parados el sindicato de la CUT proponía el PPE y la patronal no lo aceptó, imponiendo 453 despidos y el paro de Wirex Cable, en Santa Branca, contra 57 despidos.

Hubo además manifestación contra despidos en Gerdau de Pindamonhangaba, donde la patronal impuso ajuste salarial en detrimiento de 300 despidos y en Caçapava, en Intertrim y Trintec, de revestimiento textil, una huelga de más de 15 días ya afectaba la producción de cinco grandes automotrices (Toyota, Ford, GM, Honda y Hyundai) y solo terminó después que Força Sindical impuso con sus patoteadas el fin de la huelga.

La Central Sindical y Popular tiene planteado organizar un plan de luchas concreto

Para que esta disposición a la resistencia obrera demostrada durante todo el año en fábricas de todo el país pueda realmente ser victoriosa, no siendo canalizada hacia acuerdos que retroceden de los despidos pero que avanzan en la baja salarial, etc., es necesario que las centrales sindicales como la CUT (Central Única de Trabajadores), la CTB (Central Laborista Brasilera) y demás centrales abandonen definitivamente su política vergonzosa de apoyo al gobierno de Dilma/PT, y la aplicación de sus medidas, como el PPE, responsable por la protección de las ganancias patronales en detrimento de las condiciones de vida de los trabajadores. La CSP-Conlutas, dirigida por el Partido Socialista de Trabajadores Unificado (PSTU) tiene planteado asumir la línea de frente para organizar ejemplos concretos de cómo los trabajadores deben resistir a los ataques de la patronal y del gobierno.

El principal sindicato de esta central, el Sindicato de los Metalúrgicos de São José dos Campos, no puede seguir encarando cada lucha de fábrica en su región de modo rutinario. El Sindicato de los Metalúrgicos debe disponerse a luchar, para que las luchas sirvan de ejemplo a los miles de obreros que han resistido a los ataques, pero que todavía confían en sus direcciones burocráticas, como los obreros del ABC paulista. Tanto en luchas de fábricas pequeñas, como de Sun Tech, donde la dirección del sindicato no preparó a las trabajadoras para el claro escenario de cierre y quiebra de la empresa, o en grandes como la GM, en la que condujeron a los obreros a aceptar las suspensiones y ahora esperan pacíficamente los posibles despidos en enero, el PSTU debería girar todos los esfuerzos de CSP-Conlutas a rodear de solidaridad activa y generar grandes ejemplos de resistencia en la lucha de clases a los ataques patronales y a los gobiernos, que también serían aplicados por la oposición de derecha que defiende el impeachment.

Es urgente que CSP-Conlutas convoque a la organización de un plan de luchas concreto para coordinar las luchas en curso y rodear de solidaridad activa a todas las fábricas atacadas con despidos, cierres, suspensiones o PPE en el Vale de Paraíba, haciendo de esta región un ejemplo real en el que puede ser organizado un polo de resistencia obrera. Fábricas que despidan o cierren deben ser estatizadas y controladas por los trabajadores, fábricas que alegan dificultades financieras deben abrir los libros de contabilidad. El Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT), parte de Conlutas, se dispone a volcar fuerzas para luchar en el Vale de Paraíba para dar ejemplos en la lucha contra los ajustes, así como Esquerda Diário es una voz para fortalecer la lucha de esos obreros y contribuir a que avancen en la independencia de clase.






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