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Cuauhtémoc Cárdenas y la ilusión en una nueva Constitución

El pasado 21 de marzo, aniversario del nacimiento de Benito Juárez, fue la fecha idónea que encontró Cuauhtémoc Cárdenas para relanzar su proyecto “Por México Hoy”, con el que plantea la redacción de una nueva Constitución, como salida política a los males que aquejan al país.

Maestro Arturo Méndez

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Martes 31 de marzo de 2015

El 22 de noviembre de 2014, tres días antes de su renuncia al Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cárdenas pronunció un discurso en el que hablaba de la necesidad de convocar a un Congreso Constituyente para la formulación de una nueva Carta Suprema.

Desde entonces, dejaba claro que su propósito está lejos de una transformación social profunda, y que se limita a emprender la utópica empresa de democratizar las instituciones existentes, preservando lo esencial del régimen político mexicano: “que no se piense que pretendemos deshacemos de las instituciones y de la vida institucional. De ninguna manera. Hay mucho que sirve, por mucho que haya que arreglar”.

Por ello ahora, por más increíble que parezca, el ingeniero considera posible y asume como parte de sus tareas “volver a la razón a un gobierno que con cínica indiferencia ha venido asumiendo los costos políticos de sus decisiones y salidas autoritarias ante los problemas que lo confrontan.” ¡Volver a la razón al gobierno! El mismo que está coludido con el narco, responsable de las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales, los feminicidios, las redes de trata, la criminalización de los migrantes, las reformas privatizadoras y un largo etcétera.

Naturalmente, la nueva Constitución que propone el ex perredista debe ser “producto de un nuevo y sólido pacto social”, y para ello no duda en dar la bienvenida a los legisladores que tengan acuerdo con su proyecto “progresista y democrático”. La lista incluye a políticos como el presidente del Senado Miguel Barbosa, al senador Armando Ríos Piter y a Ifigenia Martínez, los tres del PRD; a Alejandro Encinas, que renunció a ese partido en enero; y a Porfirio Muñoz Ledo, quien en las elecciones del 2000 declinó su candidatura a la presidencia en favor de Vicente Fox y ahora, desde el Partido del Trabajo, apoya a López Obrador.

Para impulsar este “encuentro plural”, Cárdenas se propone además el acercamiento “y de ser posible articular nuestra actividad” con otros grupos afines, entre los que se encuentran el Obispo Raúl Vera y Javier Sicilia, quienes impulsan la Constituyente Ciudadana y Popular, gente de la cultura, jóvenes y medios universitarios, ambientalistas, grupos defensores y promotores de los derechos humanos, mexicanos del exterior y, por supuesto, grupos empresariales.

Como se ve, para el fundador del PRD los trabajadores no están llamados a jugar ningún rol de importancia en la discusión de un nuevo proyecto de nación. Esto es congruente con la historia de Cárdenas, cuya política siempre estuvo orientada en los marcos del sistema capitalista.

Esta enorme limitación tiene su complemento perfecto en la estrategia propuesta: “podemos afirmar desde ahora, que haciendo bien las cosas, México tiene para sus múltiples problemas, una salida legal y pacífica.”

Cualquier perspectiva que ataque realmente a este sistema y su régimen político, debe necesariamente tener como agente central a los trabajadores y sus métodos de lucha como la movilización en las calles, el paro y la huelga. Opuesta por el vértice la perspectiva tibia y reformista de Cárdenas.

Impotencia frente a la reforma energética

Cuauhtémoc Cárdenas se precia de ser el defensor de la expropiación petrolera, realizada por su padre en 1938. Sin embargo, para poner aún más de relieve la impotencia del proyecto “Por México Hoy”, basta con ver la propuesta esgrimida para revertir la reforma energética.

Desde que estaba en discusión en el Congreso la reforma a los artículo 25, 27 y 28 constitucionales, tanto Cárdenas como López Obrador comenzaron –por separado- una campaña para impulsar la iniciativa de una consulta popular, mediante la cual, sólo depositando confianza en las instituciones, pretendían frenar la entrega de los hidrocarburos y la industria energética a las transnacionales.

Más temprano que tarde, la Suprema Corte se encargó de echar por tierra estas ilusiones, descartando la posibilidad de que las firmas recabadas tuvieran algún efecto sobre lo votado por los legisladores, y la reforma energética terminó imponiéndose.

Ahora, nuevamente Cárdenas plantea como medio para revertir la reforma la consulta ciudadana, proponiendo a los legisladores que “preparen una iniciativa que establezca que cualquier reforma constitucional aprobada ya por el Congreso y avalada por las legislaturas locales, para entrar en vigencia, debiera ser sometida a una consulta ciudadana que le diera la aprobación definitiva o el rechazo y su anulación, dando así fuerza y respaldo a estas reformas”.

Junto a ello, busca que la farsa de Ley de consulta popular sea realmente efectiva, proponiéndose incluso interponer recursos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Y aunque está consciente de que para lograr sus objetivos debe generarse “una importante movilización popular”, en su propuesta ni siquiera hace mención de los miles de despidos anunciados para PEMEX, mostrándose ajeno a los ataques contra los trabajadores, sobre quienes seguramente buscará apoyarse para fortalecer una “alternativa” contraria a sus intereses.

Reimpulsar la movilización obrera y popular independiente

A partir de las movilizaciones por Ayotzinapa, diversas alternativas como el Morena, la Constituyente Ciudadana y Popular y la de Cárdenas, se presentan como proyectos para organizar el descontento, abriendo el debate sobre la Asamblea Constituyente. Sin embargo, ninguna de ellas, propone una perspectiva más allá de los marcos del régimen.

Desde el MTS no sembramos ninguna ilusión en las instituciones del régimen. Hemos levantado la consigna de Asamblea Constituyente Libre y Soberana, organizada de manera independiente de los partidos patronales, y ligada indisolublemente a la movilización obrera, campesina y popular, hasta llegar a la huelga general política y derrotar al gobierno y este régimen asesino e irreformable. Planteando que sólo un gobierno provisional de las organizaciones en lucha puede garantizar, basado en la movilización revolucionaria de las masas, las resoluciones de la Constituyente.

En la coyuntura actual de retroceso de las movilizaciones por Ayotzinapa y de ofensiva reaccionaria del gobierno, es necesario reimpulsar y profundizar las movilizaciones que durante los últimos meses del año pasado sacudieron al país, avanzando en la coordinación de las luchas y rodeando de solidaridad los jornaleros de San Quintín y los petroleros de PEMEX amenazados de despido.

Ante el intento de desvío del descontento y legitimación del régimen a través de las elecciones (respecto a lo cual Cárdenas plantea que todas las posiciones son válidas), es fundamental adoptar una posición independiente y solidarizarse con los familiares de los 43, que llaman a repudiar el proceso electoral, porque ninguno de los partidos contendientes representa los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre. En ese sentido, desde el MTS llamamos a impulsar un gran movimiento en las calles por la anulación del voto, inscribiendo en la boleta electoral “Nos faltan 43”.






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