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Día Mundial contra el Cáncer de Mama: entre el lucro y la vida de miles de mujeres

Hoy se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, una enfermedad que además de dejar miles de muertes, se agrava en países precarizados como el nuestro.

Joss Espinosa

@Joss_font

Lunes 19 de octubre | 21:14

Año con año, lo medios de comunicación, empresas, celebridades y políticos, despliegan una campaña durante el mes de octubre contra el cáncer de mama; con listones rosas y campañas de autoexploración intentan atajar un problema bastante complejo. Muchas empresas, incluso, ponen a la venta artículos rosas, o con símbolos alusivos al cáncer de mama, de los cuales obtienen cuantiosas ganancias.

Millones invertidos en campañas de “visibilización”, mismos que podrían estar destinados a garantizar consultas preventivas, tratamientos, o atención especializada para mujeres de escasos recursos y sin seguridad social.

El cáncer se mama en los últimos años ha ido en aumento, se estima que al año se producen 1.38 millones de casos nuevos, mismos que dejan 458 mil muertes. Y es uno de los tipos de cáncer más frecuentes en las mujeres a nivel internacional.

Esta situación se agrava en países más pobres, con sistemas de salud deficientes y baja cobertura; carecen además de programas de detección temprana y de servicios adecuados de diagnóstico y tratamiento.

Las cifras apuntan que en México, diariamente, mueren 18 mujeres al día a causa del cáncer de mama, siendo esta la principal causa de muerte en las mujeres. Esto es completamente absurdo contemplando que los avances médicos indican que la mayoría de los casos pueden ser curables si se atienden a tiempo.

En un país como México, en el que las mujeres vivimos las peores condiciones de precariedad, y que en medio de la pandemia millones se quedaron sin fuentes de ingresos, deja como resultado que las jóvenes precarizadas, campesinas y trabajadoras sean las más expuestas al no contar con acceso a la salud ni la información sobre esta enfermedad.

Muchas de ellas tienen que invertir mucho dinero en consultas, tratamientos y seguimiento médico, que generan obscenas ganancias para la salud privada y las farmacéuticas. Por otro lado, quienes tienen acceso a seguridad social, tienen que esperar meses para ser atendidas, algo que potencia el nivel de riesgo para pacientes con cáncer.

Por otro lado, aunque el grupo más vulnerable se encuentra en un rango de edad avanzada, se advierte que desde hace 7 años, dejó de ser el único grupo propenso a tener dicha enfermedad y se comienzan a presentar más casos entre mujeres de 15 a 40 años. Mientras para ahorrar recursos solo se recomiendan los estudios de mastografía a mujeres mayores de 40 años y la autoexploración a partir de los 20.

Un problema de fondo

La pandemia dejó claro es desmantelamiento al sector salud que ocurre desde hace décadas en el país y a nivel internacional. Evidenció la falta de infraestructura, personal de salud y medicamentos. Esto mientras las grandes empresas de la salud se enriquecían a la par del deterioro de la salud pública.

Esto nuevamente deja claro que la vida de las mujeres no son su prioridad; volviendo la “lucha contra el cáncer” un negocio, como muchos otros, expresado en productos como los antes mencionados que tienen la finalidad de “donar” parte de las ganancias a atajar este problema. Mientras los gobiernos maquillan el problema con campañas publicitarias que gastan recursos que, insistimos, podrían estar invertidos en el sistema de salud.

Si bien se señala que la forma más fácil de enfrentar el cáncer de mama es la autoexploración, para su detección temprana, esta solo es la punta del iceberg para enfrentar esta problemática.

Para atajarlo de fondo, hace falta el aumento del presupuesto del sector salud en base al no pago de la deuda externa e impuestos especiales a las grandes fortunas y a las trasnacionales que operan en el país.

Este presupuesto, controlados por las trabajadoras y los trabajadores del sector, deben destinarse al aumento de recursos tanto materiales como humanos y la apertura de nuevos hospitales y clínicas públicas; para que todas las mujeres puedan acceder a consultas y tratamientos tempranos, al detectar alguna anormalidad, empezando por las que menos recursos tienen.

Y no solo para el cáncer de mama, sino para las múltiples enfermedades, que aunque tienen cura, cobran la vida de millones que no tienen acceso a la salud pública, o no tienen recursos para pagar hospitales privados.

Porque nuestras vidas valen más que las ganancias del sector privado de salud, de las farmacéuticas y las productoras de insumos médicos, que la crisis sanitaria y el avance de enfermedades, transmisibles o no, las paguen los capitalistas.






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