Política México

ZAPATA 100 AÑOS

El decreto de AMLO del “Año del Caudillo del Sur” y un Zapata deslavado

En el acto homenaje en Ayala (municipio donde se encuentra Anenecuilco, cuna del nacimiento del General Emiliano Zapata), el presidente López Obrador decretó 2019 como el “Centenario del Caudillo del Sur”. Esto, en un burdo intento de utilizar a Zapata para la "Cuarta Transformación".

Miércoles 10 de abril

Con un discurso superficial lleno de omisiones históricas sobre lo que fueron Zapata y el movimiento que encabezó, López Obrador se refirió al general suriano con generalidades para forzar ciertas semejanzas con las aspiraciones gubernamentales del tabasqueño y su relación con sus gobernados.

Declaró -entre otras cosas- que “en su interpretación de Zapata y la Revolución, rescato la importancia de la justicia y el fin del abuso del poderoso sobre el más débil, así como la obligación del gobierno de mantenerse unido al pueblo, porque sin éste no vale nada, sobre todo si es resultado de un movimiento transformador”.

Y agregó “La otra lección importante que recojo de la historia de Emiliano Zapata es que un gobernante tiene que contar con el apoyo del pueblo. Si se divorcia un gobernante del pueblo, no hace nada, no vale nada, más cuando se surge de un movimiento transformador (Diario de Morelos, 9 de abril de 2019).

Así, aprovechaba el acto oficial para afirmar que su gobierno se basará en la “justicia” y el "respaldo popular”, y -aludiendo indirectamente al régimen dictatorial de Porfirio Díaz-, "el gobierno y el viejo régimen que se fueron no estaban hechos para servir al pueblo, que eran saqueadores" (Diario de Morelos, 9 de abril de 2019).

De esta manera, AMLO establecía una comparación entre el porfiriato que Zapata ayudó a echar abajo, con la derrota que él y el Morena le propinaron al PRI (y de pasada al PAN y al PRD).

Ya encarrerado, AMLO relató también cómo Zapata, durante un tiempo tuvo amistad con Francisco I. Madero (el terrateniente), pero al abordar el tema del reparto agrario tuvieron un distanciamiento (Excélsior, 9 de abril de 2019).

Falso. Zapata nunca tuvo amistad con el demócrata, quien una vez en el poder traicionó su promesa de entrega de tierras a los campesinos -promesa bajo la cual los zapatistas pelearon bajo las órdenes de Madero.

Incluso, es sabido, como relata Adolfo Gilly en La revolución interrumpida, en el Plan de Ayala -opuesto programáticamente a los objetivos e ideología de Madero- se denuncia que el presidente había traicionado la revolución, y que desde el poder perseguía a los revolucionarios, mostrando su alianza con elementos del porfirismo. (1)

Y es que Zapata era mucho más que un “antineoliberal” de los últimos días como lo pinta AMLO. López Obrador, admirador de Madero, recurrió al sentido común para no explicar el verdadero carácter de clase de Madero y las contradicciones que metieron en una gran crisis a su gobierno.

Al respecto, dijo; “¿Qué sucedió? Que Madero se quedó en el aire, sin apoyo popular y fue presa fácil de los porfiristas, de los chacales, que lo asesinaron”, describió el presidente ante sus seguidores en Ciudad Ayala. (Excélsior, 9 de abril de 2019).

Estas declaraciones buscan ocultar el carácter de clase de Madero, así como también la limitaciones de las concesiones que podía otorgar a las masas una vez derribada la dictadura, pues su objetivo central era acabar con la reelección.

Y es que como todo político burgués, Madero primeramente pactó la renuncia de Díaz a cambio de nombrar una presidencia interina a un representante de mismo régimen derrotado. Privilegió los acuerdos con la élite oligárquica, por encima de los intereses de los explotados y oprimidos.

Incluso, una vez que traicionó al “homenajeado “Caudillo del Sur” –y a los pueblos zapatistas- lanzó sus tropas sobre los insumisos (“radicales” y “conservadores” como les dice hoy AMLO a los que se oponen a los megaproyectos) campesinos que no aceptaron desarmarse, y que no acataron al nuevo gobierno “democrático”.

Es obvio que AMLO no podía mencionar en su discurso en Ayala, las verdaderas causas que fueron minando el apoyo popular, y por qué el gobierno maderista “se quedó en el aire”.

Nada tienen en común Zapata y las formas de la Cuarta Transformación

Reducir a Zapata a un “justiciero”; a alguien que “tuvo el apoyo del pueblo” -aunque en su discurso, López Obrador lleva a pensar que Zapata fue un gobernante, para así hacer una comparación entre iguales-; y dejar entrever que el tremendo choque de intereses de clase que llevó a Zapata a romper con Madero, fue un “distanciamiento” en relación al reparto agrario, es pintar a un Zapata diferente al que hasta la historiografía oficial reconoce.

Y es que no fue un simple “distanciamiento” entre el dirigente del Ejército Libertador y el presidente terrateniente representante de su clase política.

Fue un choque de programas de clase -uno burgués y uno que tenía aspectos anticapitalistas-. Fue un choque de proyectos de nación -pese a la limitaciones del proyecto zapatista-, expresado en la exigencia de la entrega de tierras a los campesinos y los derechos obreros, y la negativa de Madero a resolver esas demandas, que igual que AMLO, pedía “paciencia” a los que reclamaban sus justos derechos.

No existe ninguna comparación posible entre el programa utilizado por el sur y el presidente terrateniente que lo traicionó.

Como dice Adolfo Gilly: “El zapatismo fue la expresión más concentrada de la erupción nacional de las masas campesinas. Desde la caída de Díaz, los repartos armados de haciendas se produjeron en todo el país. En muchos lugares las partidas de campesinos se negaron a devolver las armas. En otros, al entregarlas y ser licenciados según los tratados de Ciudad Juárez, luego no eran recibidos en las haciendas como peones y se les perseguía, se alzaban entonces nuevamente o se preparaban para alzarse”. (2)

AMLO debería tener presente su discurso, pues si se sigue divorciando del pueblo que votó por él, de nada le valdrá homenajear a revolucionarios como Zapata.

Notas:

(1) Gilly, Adolfo, La revolución interrumpida (El zapatismo). Ediciones el Caballito, segunda edición, 1972)
(2) Gilly, Adolfo, op. cit.






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