Política

EL CÍRCULO ROJO

El escenario electoral y la estrategia del mal menor

Bajo el argumento de la "unidad" contra Cambiemos, el kirchnerismo cierra alianzas con los sectores del peronismo que ayer atacaba. Escuchá y leé los principales conceptos del editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite todos los domingos de 22 a 24 por Radio Con Vos.

Fernando Rosso

@RossoFer

Lunes 25 de febrero

  •  Estamos recién en el inicio de un largo camino y una maratón de elecciones. Y en un momento en que hay mucho experimento, mentiras, bombas de humo, globos de ensayo. En un sistema político que está basado en una debacle económica. Y en un país que está bajo el yugo, casi lacerante, del Fondo Monetario Internacional.
  •  Sin embargo, algunas conclusiones se pueden discernir ya. Por el lado de Cambiemos, hay sectores que empiezan a reconocer que Macri es un cuerpo político en descomposición, como definió Horacio Verbitsky en su columna de este domingo, un poco lapidariamente.
  •  El resultado de la interna de La Pampa no puede tomarse como definitivo. Pero sí es sintomático. Los radicales Alfredo Cornejo, en Mendoza, y Gerardo Morales, en Jujuy, ya adelantaron sus convocatorias electorales. En Santa Fe hay un candidato radical a gobernador. En Neuquén ya había un candidato radical, Horacio “Pechi” Quiroga. Gustavo Mena en Chubut y Eduardo Costa en Santa Cruz, ambos radicales. En Córdoba el PRO aceptó la candidatura de Mario Negri, radical, acompañado por Baldassi, del PRO “puro”. Pero el intendente de Córdoba capital, Ramoncito Mestre -hijo del famoso Ramón Mestre, aquel menemista/radical de los años 90- presentó una lista “radical pura”. Casi no hay provincia donde el PRO presente un candidato propio a gobernador.
  •  No pocas personas empiezan a depositar las esperanzas en Martín Lousteau, para que vaya a una interna, a competir con el mismo Macri.
  •  Todos estos movimientos -que hay que ver si se concretan- evidencian algunas cosas. Por un lado, que Macri no tiene nada que ofrecer como fuerza propia y se convirtió casi en un lastre para su coalición. Por otro lado, quizás quieran utilizar esto y vigorizar una interna propia dentro de Cambiemos.
  •  Del lado del peronismo, vamos una tendencia a la unidad. A la unidad entre los que alguna vez se llamaron “traidores” y los que se sintieron traicionados. Eso vimos en La Pampa, detrás de Carlos Verna, que en 2015 había pedido la expulsión de Daniel Scioli solo por haberse sacado una foto con Cristina Kirchner. Ahora están todos unidos porqué enfrente está Macri, que es el “mal mayor”.
  •  En Santa Fe acaba de presentarse un acuerdo entre las distintas tendencias del peronismo, donde confluyen un peronista afín al sojerismo -Omar Perotti-, ex funcionarios cercanos a Carlos Reutemann, el Frente Renovador de la provincia y el kirchnerismo. Una provincia donde van unificados los que están con los golpistas en Venezuela y los que dicen enfrentar el golpe.
  •  En Tucumán hubo un re-acercamiento con Manzur. Fue quien, mientras había marea verde en todo el país, declaró a su provincia “pro-vida”. Porqué obvio, es la contradicción secundaria. La contradicción principal es que tenemos a Macri, que es el “mal mayor”.
  •  La aspiración máxima de todos estos sectores es traer a Roberto Lavagna. E incluso que lidere las listas. Esta fue la foto, tan festejada estos días, que logró el gobernador Sergio Uñac. Estaban allí los distintos sectores y hubo un gesto muy amable -que también fue muy reivindicado- entre Agustín Rossi y Juan Manuel Urtubey.
  •  Si uno saca el currículum -o en algunos casos el prontuario- de estos dirigentes a quienes quieren fundamentar esta unión, se contesta “bueno, pero enfrente está Macri, que es el mal mayor. Vamos y después veremos que pasa”.

    Juan Grabois lleva este razonamiento casi al extremo, cuando dice retóricamente -o no tanto- que María Eugenia Vidal o Carolina Stanley también podrían tener un lugar, si quieren.

  •  El problema estructural es que ni Lavagna, ni siquiera la propia Cristina, tienen las posibilidades que dejó la crisis catastrófica del 2001. Ni hablar del trabajo sucio que hizo Duhalde con la devaluación. Por lo tanto, un programa moderado -o la tendencia a la moderación- no es solamente erróneo, sino que también es utópico.
  •  Una cosa es hacer una diagnóstico y otra convertirlo en un programa. Una cuestión es pensar las cosas al nivel del análisis y otra convertirla en estrategia. Entonces el mal menor termina existiendo no porque lo impone la realidad, sino porque se lo construye con las propias capitulaciones.
  •  Alguna vez escuché al intelectual Eduardo Grüner decir que la política tradicional toma la clásica definición de la política como “arte de lo posible” para acentuar mucho “lo posible” y casi nada “el arte”.
  •  En 2015, participé en un debate en la revista El Ojo Mocho, a propósito de la posible candidatura de Daniel Scioli. Tomando una cita del cineasta Nicolás Prividera y hablando del kirchnerismo decía: “El posibilismo puede ser lo que termine siendo su gran derrota histórica. Encarnar finalmente una izquierda peronista institucionalizada. Porque tal vez el sciolismo no retroceda tanto, lo que demostraría que este gobierno no fue tan a fondo. Así que, en un punto, paradójicamente, el mejor fin para el kirchnerismo, en términos institucionales, capaz sea el peor”.

    Y agregaba: “Si se diluye en el sciolismo, habrá demostrado que era solo una astucia más de la razón peronista, tal como fue el kirchnerismo para el peronismo”.

  •  Ya que Netflix nos permite citar a marxistas clásicos -porqué puso a Trotsky ahí en el centro- voy a citar al marxista italiano Antonio Gramsci, que hablaba sobre el mal menor.

    “El concepto del mal menor es uno de los más relativo”, dice Gramsci. “Enfrentados a un peligro mayor que el que antes era mayor, hay siempre un mal que es todavía menor aunque sea mayor que el que antes era menor. Todo mal mayor se hace menor en relación con otro que es aún mayor, y así hasta el infinito. No se trata, pues, de otra cosa que de la forma que asume el proceso de adaptación a un movimiento regresivo, cuya evolución, progresivamente, va a trechos cortos y no de golpe, lo que contribuiría, por efecto psicológico condensado, a dar a luz a una fuerza contracorriente activa y, si ésta ya existiese, a reforzarla”.

  •  Quizá la cita sea un poco compleja. El razonamiento un poco agudo. Voy a tratar de traducirlo: de tanto aceptar progresivamente males menores, un día te podés encontrar con que el mal mayor está golpeando a tu puerta.




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