La restauración priísta y la utopia del voto útil. Parte II.

El régimen y el PRI luego de las elecciones y el “voto útil”

La búsqueda de fortalecimiento para el PRI por la vía electoral en los próximos comicios, plantea un escenario “restauración” priista junto a los partidos patronales en el poder, que lleve por adelante las reformas estructurales, con el limite de la propia resistencia y movilizaciones de los trabajadores y sectores populares.

Andrés Aullet

Abogado y maestro en Derechos Humanos

Martes 2 de junio de 2015

Lo que se está planteado por todas las crisis políticas abiertas en el régimen es una alternancia donde el PRI sea mayoría, lleva al mismo proyecto a una mayor degradación política del régimen en su conjunto, debido al cuestionamiento al ejecutivo y porque se identifica al régimen de conjunto con los principales partidos patronales PAN, PRD, PVEM ligados al PRI.

La mayor concentración del PRI en las cámaras y gobiernos estatales dará lugar a una especie de “presidencialismo democratizado” o “presidencialismo ampliado” vía la alternancia, donde el resto de los partidos patronales serán “comodines” de las políticas a seguir por el ejecutivo y el partido con mayoría, similar al Pacto por México.

Sin embargo, la diferencia entre el Pacto por México y la hegemonía priista, radica en que el acuerdo del pacto se consolidará como un proyecto político más orgánico a partir de las elecciones. No hay un alineamiento incondicional del resto de los partidos hacia el PRI, sino que el margen de negociación y el profundo cuestionamiento a unos o a otros, los obliga a mantenerse en el mismo barco, lo que hace que el Peña Nieto se vea forzado apoyarse cada vez más en ellos para poder gobernar. De tal manera que una mayoría en el Congreso y en los gobiernos estatales dará mayor fortaleza al ejecutivo para avalar en esos espacios las políticas de hambre, miseria, y la militarización del país.

Lo que emanará de las elecciones es un régimen que gobernará muy probablemente mediante acuerdos, decretos y mayor autoritarismo, con arreglo de las cámaras y el poder judicial, para imponer las políticas. Por esto la “restauración” del PRI como partido hegemónico, puede fortalecer los rasgos más antidemocráticos ya vistos los últimos meses.

La necesidad del partido en el poder para generar consenso entre las clases oprimidas y populares no radicará -por lo menos hasta ahora- mediante concesiones a éstas, sino más bien, imponiéndose vía la represión, legislar a favor de los intereses imperialistas y la patronal, la Corte, etc. El PRI necesita gobernar desde el ejecutivo, pero también desde el Congreso –mejor aún siendo mayoría- y el poder Judicial, es por esto que la degradación del régimen de la alternancia se profundizará.

Que podemos esperar del próximo período
El desprestigio del Gobierno y los principales partidos en el poder, por ahora, no tienen otra forma de generar consenso entre las clases oprimidas, si no es con más autoritarismo y antidemocracia, a menos que realicen algunas reformas cosméticas que tiendan a ampliar el marco democrático o den marcha a tras a los planes, siendo especialmente lo segundo lo más improbable. Al contrario, la alternancia se muestra clara vez más como una unidad reaccionaria necesaria para garantizar los intereses del capital.

A la par, la política de continuidad con la militarización y la generalización del terror de Estado se va incrementando como hemos visto en Tlatlaya, Ayotzinapa, Apatzingan y más recientemente en Tanhuato.

Pero que el PRI pueda establecer su hegemonía, no es una casualidad, depende del retroceso de la lucha de clases después de Ayotzinapa, que no llegó a la caída del gobierno, porque el movimiento no entró en escena política con formas más desarrolladas de organización y lucha, con paros, huelgas y otras acciones tomando en sus manos las demandas de los padres y la aparición con vida de los 43, lo cual fue aprovechado por el ejecutivo y los partidos en el poder para envalentonarse y avanzar en los planes.

Este PRI no es igual al de hace más de una década, ni su base económica es la misma, en la medida que avanza con los planes neoliberales, y los nuevos procesos de acumulación y expansión capitalista, avanzó en su derechización.

Es un partido que claramente como defensor de los intereses del imperialismo y la patronal mexicana, por eso será más peligroso y agresivo.

El escenario será peor para los sectores oprimidos
Veremos un régimen mucho más autoritario y antidemocrático dispuesto avanzar a como dé lugar, lo que llevará también a escenarios más catastróficos para la economía, por la transformación radical de las estructuras estatales y sociales del país, vía los mega proyectos, el despojo, los planes antiobreros, las privatizaciones y desde luego la mayor militarización del país.

Ante un escenario de respuestas desde abajo contra los planes, el Ejecutivo se prepara y militariza zonas claves del país, moderniza el armamento, toman los mandos policiales en los municipios, legisla para criminalizar la protesta social, encarcela luchadores sociales, crea escenarios de ”guerra” y aplica el terror, incluido el mediático.

El PRI y en conjunto el régimen se preparan para enfrentar la resistencia a las reformas estructurales aprobadas, por lo cual es necesario que el régimen le confiera mayor poder al ejecutivo, esto es, que sea más bonapartista en cuanto alas formas y a los contenidos en acuerdo con los partidos patronales.






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