Crece el debate

Elecciones 2015: la miseria de lo posible

Las elecciones están a la vuelta de la esquina y el debate se pone caliente. López Obrador e intelectuales afines descalifican a quienes proponemos anular el voto.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Martes 2 de junio de 2015

Desde las paginas de La Jornada y Proceso, intelectuales y periodistas se empeñan en denostar a los partidarios del voto nulo. Plantean que hay que optar por lo “posible” -el MORENA de Andrés Manuel López Obrador- frente a las perspectivas “utópicas” -como las que sostenemos los socialistas- que solo le terminan haciendo el juego al PRI.

Disparen contra el voto nulo

John Ackerman, en un ingenioso artículo publicado en Proceso y reproducido en su blog, se empeña en probar que por detrás del voto nulo está la apatía política. Sarcásticamente escribe “aprovecha la ocasión para romper la boleta electoral en mil pedazos o escribir en grandes letras alguna grosería dirigida a la clase política. Así podrás evitar cualquier sentimiento de culpa por haber legitimado el sistema.” Y, en sintonía con lo que plantean Paco Ignacio Taibo II y otros intelectuales lopezobradoristas en cientos de twitters y videos, sostiene que el voto nulo fortalece al PRI y que hay que apostar a la alternativa política del MORENA.

Esto es lo que dijo también AMLO, que como revela Proceso, sostuvo que “organizaciones sociales, representantes de la sociedad civil y de la iglesia progresista que llaman a no votar o anular el voto (lo cual) sólo le ayudan a la mafia del poder”.

Si algo tienen en común quienes atacan a los “anulistas” es que no discuten los argumentos que sustentan esta propuesta política. Tampoco se preguntan porqué surgió un amplio movimiento que propone anular el voto, boicotear las elecciones o no ir a votar. Eso sí, lo reconocen con su dedicación casi exclusiva a denostarlo (y con titulos como “Morena o Voto Nulo” como el que presenta Ackerman en su blog). Descalifican, no discuten argumentos, liquidan el debate con 3 o 4 frases del sentido común. Y son sectarios con un movimiento encabezado nada mas y nada menos que por los padres de los normalistas y que expresa, quieranlo o no, el desprestigio de las instituciones y del sistema de partidos del cual es parte el MORENA. Sorprende esto particularmente en el caso de Ackerman o Taibo II, que han mostrado su solidaridad con los movimientos sociales. Pero esta carencia no es un olvido. Responde a una operación política de quienes hoy son, en primer lugar, propagandistas de AMLO y el MORENA: al no reconocer que el movimiento por el voto nulo es una tendencia de izquierda en la coyuntura nacional, buscan identificarlo con “hacerle el juego al PRI”.

Pero ... ¿quién le hace el juego al PRI?

Desde ya que el movimiento anulista no es homogéneo. Su crecimiento es una expresión de la crisis que corroe a las instituciones. Dentro del mismo conviven distintas perspectivas, personalidades y organizaciones con diversas estrategias políticas.

Pero aún así ¿quien puede sostener seriamente que los padres de Ayotzinapa y los miles que quieren boicotear las elecciones del INE y el PRI, le hacen el “juego al PRI”? Y ¿quién puede sostener esto de nosotros los socialistas, enemigos irreconciliables de las instituciones y partidos patronales?

Desde La Izquierda Diario explicamos decenas de veces nuestras propuestas y discutimos los argumentos mencionados. Hace meses propusimos impulsar una gran campaña militante por la anulación del voto -escribiendo en la papeleta electoral #faltan43-, como vía de expresar el movimiento iniciado con Ayotzinapa en las elecciones con una postura independiente de los partidos del régimen.

Esta táctica electoral, que pusimos a discusión en el movimiento, se articula con una perspectiva estratégica que nos distingue: proponemos luchar por acabar con el régimen político que hoy encabeza el PRI y por un gobierno de los trabajadores, los campesinos y el pueblo pobre.

Bajo esa perspectiva debatimos con MORENA y sus intelectuales, que repite el archiconocido curso del PRD de los orígenes (y del mismo AMLO, que no es un recién llegado a la política), proponiendo la reforma y democratización de las instituciones.

Los intelectuales que lo apoyan nos dicen que lo nuestro es simple utopía. Si de utopías se trata ¿se puede luchar contra el PRI y la “mafia” sin enfrentar radicalmente a esta democracia asesina? ¿Como resolver las demandas de quienes dicen alto a los cientos de miles de muertos, a la militarización, a los feminicidios, a las madres y hermanas que -como aquí- se manifiestan, si no se cuestiona de raíz al régimen político responsable de ello?

Cabe preguntarse, a la luz de esta discusión, quien es el utópico y quien le “hace el juego al PRI”. Los que decimos que hay que repudiar la trampa electoral y retomar lo que abrieron las movilizaciones por Ayotzinapa, o quienes quieren reeditar lo que ya vimos en el 2000, el 2006 o el 2012, la misma política que se estrelló contra el muro de la confianza en reformar lo irreformable.

En realidad, llamar a participar de esta trampa electoral y denostar al movimiento que la repudia, es -eso sí- “hacerle el juego” al PRI. Más aun cuando Peña Nieto se empeña en lograr una alta participación en las urnas, para legitimar a las cuestionadas instituciones.

MORENA o izquierda socialista e independiente

Ante el hecho evidente que AMLO moderó su actitud política, ahora argumentan que hay candidatos que valen la pena en MORENA, o que mejor votar por el MORENA antes que anular.

John Ackerman trata de convencer de que hay condiciones para que este partido no repita el curso del PRD o el PT. Sin embargo, la cuestión no depende de la honestidad individual, o de supuestas condiciones favorables para un curso a izquierda del MORENA.

El quid de la cuestión es su estrategia política. Y la misma -como ya dijimos-busca mejorar las instituciones de esta democracia para ricos, y permanece íntegramente en los marcos de un capitalismo humanizado. El PRD también sostuvo esa perspectiva y congruente con ello fue soporte clave del régimen mexicano... y terminó como terminó.

Hay que darle la razón a Ackerman cuando sueña que MORENA se convierta en un PODEMOS o Syriza; comparten una perspectiva de reforma del capitalismo. Sin embargo, esto está lejos de poder resolver las aspiraciones de las masas mexicanas, que requiere romper con el imperialismo y atacar las bases de la explotación capitalista, cuestionando el poder de la clase dominante. Esto no lo hará MORENA. La miseria de lo posible solo provocará nuevas frustraciones, y no cambiará lo esencial.

Para eso, hay que convertir en fuerza material una estrategia política socialista y revolucionaria, anclada en los trabajadores y la juventud combativa. Una organización política que luche por desplegar hasta el final el cuestionamiento que desde octubre del 2014 vibró en las calles contra esta democracia.






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