CINE Y CRÍTICA SOCIAL

Elysium; el futuro distópico

La película Elysium formara parte del ciclo de cine-debate Ken Loach, que abordará la temática de futuros distópicos, y se proyectará este miércoles 14 de Septiembre en la FES Acatlán en el salón A-625 a las 13 horas.

Lunes 12 de septiembre de 2016 | 13:47

Elysium es una película de ficción y fantasía social dirigida por Neill Blomkamp que hace una reflexión y crítica social.

El filme hace una proyección de la vida en el año 2154 en una tierra con todos sus recursos agotados con problemas de hambrunas, precarización laboral, sobre población. Afectadas por varias enfermedades, problemas de salud, incapacidad y enfermedades genéticas, provocadas por el cambio climático, la contaminación ambiental por desechos industriales, nucleares y aire contaminado.

Sin embargo, no todos viven mal, la burguesía del planeta y gobernantes viven en Elysium, un satélite que tiene su propia atmósfera y campo electromagnético, aire limpio, agua y con todo lo necesario para vivir en forma segura, saludable y confortable a costa de lo que aún se puede explotar en La Tierra.

Tecnología para los ricos

Habitantes de la Tierra enterados de que en el satélite Elysium se encuentran los más avanzados aparatos para curar enfermedades, intentan acceder a ellos por medio de la inmigración. La secretaria de Defensa busca eliminarlos para conservar el lujoso estilo de vida de los habitantes del satélite.

Nada alejado de la realidad, pues la crisis de los migrantes en busca de una mejor vida sea en Estados Unidos o Europa, así como las política contra refugiados o los anuncios de construir un muro en la frontera México-Estados Unidos, son uno de los principales dramas que atraviesa hoy la humanidad y que en la película solo se lleva a un futuro cercano.

Max Da Costa (Matt Damon) personaje principal de la película, es un exconvicto que vive en las ruinas de Los Ángeles y trabaja en las fábricas de Armadyne, donde se fabrican aviones teledirigidos de vigilancia robótica para Elysium, es decir robots policiales; en su fábrica no hay seguridad social, ni sindicatos, un "paraíso" del capitalismo construido a base de la precarización laboral. Max es obligado a hacer un trabajo que lo expuso a niveles peligrosos de radiación y es despedido al tener únicamente cinco días antes de morir.

En su desesperación por vivir busca la ayuda de un contrabandista, que se compromete a ayudar a Max a infiltrarse en Elysium y utilizar la tecnología para curarse a sí mismo. Esto, a cambio de robar información de la mente de un empresario y así poder romper la frontera accediendo al software que controla a robot y campos magnéticos que impiden su entrada y poder utilizar el programa para reescribir la configuración y que todos los habitantes de la Tierra, se conviertan en ciudadanos también para poder vivir en Elysium.

Max recibe implantes biotecnológicos, incluyendo un exoesqueleto mecánico rudimentario que aumenta su fuerza y un transmisor para transferir los códigos directamente de la mente del empresario y logra acceder al sistema volviendo a todos ciudadanos.

Un futuro no tan lejano

Elysium construye una visión catastrófica de la sociedad, basada en un realismo que no se opaca por el futurismo, pues en este mundo que lleva al pie de la letra la desigualdad y sobre explotación de los recursos naturales sin duda no es imposible que se construya un satélite para que el 1% de la población que es dueño de los grandes medios de producción continúe manteniendo sus privilegios a costa de lo que aún se le puede sacar de La Tierra.

Sin embargo, tiene una crítica social tímida, pues le cuesta distinguir el momento donde se asienta la lucha de clases, pues coloca a la población y los ricos en lados opuestos, sin relación uno de otros, cuando están íntimamente relacionados.

En la película se aborda de forma destacada el tema migratorio, migrantes que intentan acceder al satélite para tener acceso a los adelantos tecnológicos; otro tema que se retrata es el de los regímenes políticos haciendo una comparación con la realidad, el régimen autoritario se observa cuando Max trata de ser “un buen ciudadano” pero el protocolo de cero tolerancia, no permite ni una broma y como resultado le rompe el brazo un policía robot.

Otro mundo es posible

La idea de proyectar películas con este contenido en este ciclo de cine busca discutir colectivamente, con los asistentes, los aspectos que retratan los filmes que se acercan a la realidad, pero sobre todo discutir la necesidad de ser sujetos políticos que se apuesten a transformar esta realidad que avanza hacia lo que en las películas se retrata.

Los socialistas sabemos que la humanidad tiene en su haber dos posibilidades en el futuro: la sociedad comunista -una sociedad superior a esta que permita al ser humano su desarrollo integral, que utilice la tecnología en beneficio social y donde las masas participen activamente de las decisiones políticas- o la barbarie, entendida como la podredumbre que genere el capitalismo donde unos cuantos amasen millones y la inmensa mayoría viva cada vez en la miseria social y económica. Las películas que se proyectarán en el ciclo reflejan lo segundo.






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