Internacional

CENTROAMÉRICA

¿Estamos ante la primavera centroamericana?

Una oleada de protestas pone a la orden del día que Centroamérica viva su “primavera”.

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Martes 16 de junio de 2015

Las protestas comenzaron en Guatemala. En abril una marea de manifestantes denunciaron graves casos de corrupción del gobierno de Otto Pérez Molina. Desde entonces, en ese país, miles de personas salen todos los sábados para exigir la caída del gobierno. Las protestas se extendieron a Honduras con las marcha de las “antorchas” desde mediados de mayo. En junio, miles de personas, en especial jóvenes, tomaron Tegucigalpa para exigir la renuncia de Juan Orlando Hernandez.

Las protestas se extendieron a Nicaragua. Los motores de la movilización en contra del gobierno de Daniel Ortega son por la inversión de capital chino en el canal interoceánico que destruirá la flora y fauna de la zona. El domingo 14 de junio miles marcharon en Juigalpa, la zona central de Nicaragua, en contra del proyecto interoceánico que lleva a cabo la concesionaria china HKND Group.

Un fenómeno profundo, es posible una primavera
De forma similar al #Passe Livre en Brasil, al movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos, al 15M en el Estado Español y en cierto sentido a #YoSoy132 y al movimiento Anti Peña Nieto en México en 2012, los movimiento de Honduras y Guatemala surgieron de forma espontánea, de composición pluriclasista y con fuerte participación juvenil. Aunque no hay aún participación independiente del proletariado, el proceso es profundo.

Los manifestantes se llaman a sí mismos los indignados. El proceso de movilización social, iniciado en redes sociales, difícilmente es sólo un movimiento “virtual”. Es profundo y ha puesto en la espada y la pared a los gobiernos de Otto Pérez Molina y de Juan Orlando Hernández.

El movimiento de protesta en Guatemala ha puesto en crisis al gobierno y le ha obligado a modificar su gabinete, ha llegado a movilizar a unas 60 mil personas cada sábado. El régimen de Otto Pérez y los partidos del régimen post dictadura están discutiendo la convocatoria anuevas elecciones en septiembre y el imperialismo estadounidense respalda el llamado a esperar para descomprimir el enorme descontento social.

En Honduras, las marchas de las “Antorchas” han reunido a decenas de miles de personas. La convocatoria bajo el lema #OposicionIndignada contra la corrupción, por el desfalco de 200 millones de dólares del Instituto Hondureño del Seguro Social, ha agrupado a miles pues el fraude estuvo solapado por todos los partidos tradicionales del país.

A pesar de la clara injerencia estadounidense en Honduras, luego del golpe de 2009, las quemas de banderas de Estados Unidos en Tegucigalpa en el marco de la marcha de las “Antorchas” fue de algunos cientos: “La quema de la bandera de Estados Unidos de América (EUA) frente a la embajada estadounidense en Tegucigalpa fue de una minoría el conjunto del movimiento pide la intervención de la ONU en la creación de una comisión contra la impunidad.”

Se puede vencer: una política para triunfar
Los Estados Unidos están preocupados ante los enormes movimientos de protesta. Naturalmente una caída de Otto Pérez o de Juan Orlando Hernández motivaría a cuestionar los lazos que subordinan Guatemala y Honduras a la política de los imperialistas que convierten a Centroamérica en un “patio” trasero de los imperialistas.

De ahí que la Organización de los Estados Americanos (OEA), organización integrada por gobiernos de América Latina subordinada a los Estados Unidos, considere que el principal la situación en Guatemala y en Honduras sea de mayor magnitud que la que viven en Chile, Brasil y México.

Como lo señaló Luis Almagro de laOEA: “Es muy importante que Guatemala se mantenga en el marco constitucional hasta las elecciones de septiembre y que nada interrumpa la democracia en ese país. Es una crisis grave, hemos visto semanas de protestas", dijo el funcionario estadounidense.”

Incluso Rigoberta Menchú, que fue tristemente célebre en México por su llamado a respaldar las últimas elecciones intermedias y que acusó a los familiares de los 43 por llamar a repudiar los comicios, considera que la renuncia de Otro Pérez Molina es “inevitable” ante el retiro de la inmunidad jurídica del hoy todavía presidente. Para los Estados Unidos es clave que se realicen las elecciones.

En el caso de Guatemala es clave para el movimiento pasar a la ofensiva y convocar a una huelga general convocando a las principales centrales sindicales a derribar al tambaleante gobierno de Otto Pérez. Es sintomático que la OEA esté insistiendo en la convocatoria a las elecciones: es una muestra de que este gobierno corrupto es insostenible.

Que sea posible una “Primavera” que derribe al régimen del Partido Nacional depende de la participación de la clase obrera. Es clave tomar el ejemplo de los mineros de Gafsta en Túnez o de los textileros del Canal de Suez en Egipto. Como hemos sostenido en otros artículos es fundamental la movilización independiente de los sectores populares. Los sindicatos con una huelga general pueden imponer una genuina Asamblea Constituyente Libre y Soberana en la que puedan discutirse los problemas más acuciantes de la nación oprimida.

En Honduras el movimiento ha planteado la intervención de Naciones Unidas (ONU) para instalar la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIH). Este es un grave error pues la ONU es responsable del saqueo de los pueblos de América Latina bajo el respaldo de los imperialistas. Justo es un error político grave cuando se ha demostrado que las misiones de “Paz” de la ONU son las que dirigen redes de trata y de prostitución.

En Haití los “cuerpos de paz”, liderados por la ONU, suelen pagar por sexo con dinero en efectivo, vestidos, joyas, teléfonos móviles y otros artículos. ¿Qué puede esperar el pueblo de Honduras con una Comisión Contra la Impunidad organizada por los ladrones imperialistas de la ONU?

En Honduras se pone a la orden del día la necesidad de que el movimiento retome una perspectiva anti-imperialista e independiente. Las manifestaciones de las “Antorchas” tienen un fuerte potencial siempre cuando denuncien el saqueo imperialista que se desató con más fuerza luego del golpe militar del 2009 contra Manuel Zelaya.

Es clave que los trabajadores impongan una salida independiente de todos los partidos del régimen. Como hemos sostenido en otros artículos la perspectiva es formular horizontes superiores a la lucha contra la corrupción en la que también estén sometidos los partidos opositores a Juan Orlando Hernández.

La caída del régimen político corrupto de Juan Orlando Hernández puede lograrse si los trabajadores organizados desde las bases, en forma democrática, se ponen a la cabeza de las marchas de las antorchas e imponen con la movilización y la huelga general una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que discuta libremente las demandas populares y cómo resolverlas, rechazando cualquier condicionamiento o restricción por parte de los representantes de la clase dominante.






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