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DECLARACIÓN

El Frente de Izquierda Unidad marcha al Congreso en rechazo al pago de la deuda

La marcha se concentra frente al Congreso Nacional. En el marco del debate del proyecto de “Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Extranjera", el FIT-Unidad se moviliza en rechazo al pago de la deuda.

Martes 28 de enero | 19:00

Foto Enfoque Rojo

Bajo el título Rechacemos el proyecto para pagar la deuda, los partidos que integran el Frente de Izquierda Unidad (Partido de los Trabajadores Socialista -PTS-, PO, IS y MST) publicaron este lunes una declaración de cara a la votación en el Congreso del próximo miércoles del proyecto de ley de “Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Extranjera”. Y convocan a participar del acto que realizará el FIT-Unidad en las puertas del Congreso Nacional el mismo miércoles 29 a las 17.30. Leé la declaración completa.

Rechacemos el proyecto para pagar la deuda

El proyecto de ley de “Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Extranjera” es un cheque en blanco por el cual el gobierno de Alberto Fernández pretende proceder a una reestructuración de la deuda. El macrismo junto a los otros bloques de los partidos patronales se disponen a garantizar la aprobación de este proyecto. El acuerdo al que se arribe con los acreedores no será tratado ni aprobado por el Congreso.

Además de concentrar en sus manos la decisión final sobre las negociaciones con los acreedores, el gobierno se atribuye la potestad de modificar el presupuesto para dar cumplimiento a los acuerdos que se lleguen. La entrega no queda allí: el proyecto ratifica los tribunales extranjeros para dirimir las controversias que surjan. En ese terreno es donde se mueven como pez en el agua los fondos buitre y los especuladores.

En concreto el gobierno se propone una operación de rescate no del país sino de los acreedores. La referencia al canje de 2005 bajo Lavagna y Fernández, que se hace en el mismo proyecto, no debe ser pasada por alto porque rescataron hasta por el 100 % de su valor nominal bonos basura que los fondos buitre habían comprado por migajas. El FMI, por su parte, cobró en efectivo casi 10.000 millones de dólares al año siguiente. Mientras, los ingresos de los trabajadores se depreciaban como resultado de la devaluación, la carestía y el trabajo precario.

Alberto Fernández criticó durante la campaña electoral que parte del préstamo del FMI -que se utilizó mayoritariamente para pagar deuda-, volvió al exterior con la fuga de capitales, pero hoy avanza en convalidar esa deuda fraudulenta e ilegítima. También el ministro de Economía, Martín Guzmán, calificó de “desastre” el manejo de la deuda por parte del gobierno de Macri, pero al endeudamiento macrista legitimará a libro cerrado con esta ley y los compromisos de pago de la usura de la deuda. Los mismos que batieron el parche con la “investigación” de la deuda durante la campaña electoral, ahora se disponen a legitimarla por completo. Por ello, en el Congreso, junto al voto del kirchnerismo y del PJ a favor de este proyecto, se sumará el de Cambiemos y Lavagna; la única oposición será el Frente de Izquierda Unidad.

La búsqueda de un acuerdo con los acreedores y la puesta en marcha del operativo rescate empezó con la propia ley de Solidaridad que elimina la movilidad de los haberes de los jubilados, continúa con las sumas fijas para frenar las paritarias, la negativa a toda cláusula gatillo de actualización salarial y los impuestazos a lxs trabajadorxs y sectores medios y populares. También se refleja en la política de acercamiento al imperialismo yanqui con el sostenimiento de la calificación de Hezbollah como una organización terrorista; con la continuidad del país como miembro integrante del grupo de Lima que es la punta de lanza de Trump y la derecha en América Latina, que alentó y sostuvo el reciente golpe en Bolivia y la conspiración golpista contra Venezuela; con el silencio frente al asesinato del general iraní Soleimani, que se completa ahora con el viaje a Israel. La política exterior del gobierno y sus alianzas políticas están hechas a la medida y condicionados por los dictados y requerimientos de los acreedores, el FMI y el imperialismo.

Enfrentamos una nueva transferencia de los trabajadores hacia los capitalistas y las medidas de ajuste para garantizarla. Este mecanismo es el que domina la situación del régimen previsional donde lejos de que sea el Estado el que sostiene a los jubilados, como vociferan los representantes de los partidos patronales y sus escribas, son los jubilados los que sostienen al Estado y éste a los capitalistas. Las cajas de los jubilados fueron vaciadas y utilizadas para otros fines, en especial para el pago de la deuda externa mientras se desfinanciaba el Anses con la rebaja de los aportes patronales y la extensión del trabajo en negro.

La decisión de Axel Kicillof de postergar el pago de capital del bono emitido en su momento por la provincia, ha desnudado el quebranto de todo el país. El gobierno nacional ratificó además que no está en condiciones de poner la plata para Buenos Aires en caso de que no prosperara la propuesta. Atrás de la provincia de Buenos Aires se encuentra Chubut y el resto de las provincias endeudadas masivamente en dólares.

Estamos ante una hipoteca perpetua, ilegitima y fraudulenta que ha venido creciendo como bola de nieve, a pesar de que todos los gobiernos de turno fueron haciendo frente a todo los compromisos. Bajo la época kirchnerista, se abonaron 200.000 millones de dólares por la deuda externa. Bajo el macrismo, se pagó puntillosamente la deuda y cuando no se pudo, se apeló al FMI, cuyos desembolsos en su 80 % fueron para cancelar los vencimientos de la deuda que se fueron produciendo.

La “táctica” acordada entre Nación y Provincia para negociar terminó con un primer traspié. Los bonistas plantean que, antes de cualquier acuerdo, el gobierno explique de dónde va a sacar los fondos para pagar la deuda, es decir, que le muestre qué ajuste contra los trabajadores va a llevar adelante. No les alcanza con el saqueo resuelto con “ley de solidaridad”. Será el FMI el que ponga las pautas.

Las direcciones sindicales burocráticas de la CGT y la CTA junto con los movimientos sociales cooptados al Estado, han establecido su solidaridad con el rumbo del gobierno. No sólo han dejado pasar sin una palabra la eliminación de la movilidad para los jubilados, sino que han dado claras adhesiones a la decisión de otorgar sumas fijas para aumentar los salarios, lo que significa la liquidación de las paritarias, de las cláusulas de actualización (gatillo) como ya lo han hecho los gobiernos de Tucumán y Santa Fe para sus estatales con el aval de la burocracia de los gremios del sector. Con el argumento de elevar los salarios más bajos se termina produciendo una caída de la masa salarial de conjunto. Daer, Acuña, Yasky y Baradel (a horas de que comience la paritaria nacional docente) han avalado las sumas fijas. Sergio Palazzo, el dirigente K de La Bancaria, luego de proclamar que el “movimiento sindical debe ser más prudente que nunca” acordó una suma fija para el último tramo de la paritaria de su gremio.

Lejos de aceptar un nuevo robo a los trabajadores, de una nueva entrega de los recursos del país, de un nuevo sometimiento al imperialismo, el Frente de Izquierda rechaza el proyecto del gobierno. Alertamos, además, que este nuevo sacrificio al que se pretende someter al pueblo argentino no disipa la perspectiva y la amenaza de default .La deuda es impagable, ilegitima y fraudulenta.

Para enfrentar esta política nos referenciamos en la rebelión mendocina contra el pacto megaminero del PJ y la UCR; en las movilizaciones en Chubut contra el nuevo ajuste de Arcioni; en luchas como las del Inti, Kimberly, Molinos Minetti, Ansabo, los despedidos ferroviarios, el Hospital Posadas, porque son expresiones de las tendencias a la lucha que están presentes en el movimiento de masas.

En ellas nos apoyamos para impulsar la lucha por el salario y las jubilaciones; por paritarias libres para luchar por un salario equivalente a la canasta familiar; por la prohibición de los despidos.

En lugar de este nuevo rescate de bonistas, banqueros y capitalista, hay que salir en rescate de los millones de argentinos que viven de su trabajo. Planteamos la ruptura con el FMI y el repudio y no pago a la deuda usuraria; la nacionalización de la banca, del sistema energético y de las riquezas y el patrimonio nacional para centralizar los recursos y poner en marcha una transformación integral bajo la conducción política de los trabajadores para dar satisfacción a las apremiantes necesidades sociales. Reclamamos un inmediato aumento general de salarios, jubilaciones y planes sociales con actualización según inflación. Como parte de un plan alternativo obrero y popular para que la crisis no la sigamos pagando lxs trabajadorxs y el pueblo. Llamamos a rechazar este proyecto de entrega y a poner en pie una campaña de movilización por el no pago de la deuda externa y todas las reivindicaciones populares.

Sobre esta base, el Frente de Izquierda-Unidad realizará un acto en las puertas del Congreso Nacional el día Miércoles 29 a las 17.30 Hs.






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