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Gratuidad: Nula prioridad para la UACJ

En medio de la pandemia las autoridades de la UACJ muestran su total desinterés sobre la comunidad de la universidad.

Martes 11 de agosto

Desde el semestre Enero-junio 2020 y en el actual curso, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, ha mostrado poco interés en apoyar a sus estudiantes, dado que las circunstancias económicas ocasionadas por el Coronavirus han puesto en peligro a muchos estudiantes, provocando que muchxs no puedan seguirse costeando su educación superior.

La mayoría de ellxs trabajadores que fueron despedidos o se encuentran laborando actualmente, con salarios precarios de tal forma que no pueden pagar una colegiatura. Los actuales gobiernos, el federal y el estatal solo han prometido quitar las cuotas en la teoría, en la práctica los principales afectados, son lxs jóvenes que se quedan sin educación, sin la oportunidad de formarse.

Las cuotas es uno de los innumerables conflictos que tienen lxs estudiantes, además de ingeniárselas para tomar sus clases, derivando problemas como la falta de conexión a Internet, ausencia o escases de dispositivos tecnológicos como celulares, tabletas y computadoras que los van relegando, en consecuencia, que los van asilando de un derecho que tenemos todos.

Algunos de profesorxs y alumnxs mantienen una lógica simplista, al suscribir el discurso de las autoridades, que con o sin los alumnos vulnerables, “esto tiene que seguir”. Olvidando, incluso el papel de los maestrxs comprometidos con la educación de sus pupilos, de los cuales un sector de estudiantes son trabajadores mayormente explotados por esta “nueva normalidad”. La lucha por la gratuidad debe venir de conjunto, por un lado, garantizar los derechos laborales de los educadores y salarios que respondan a la envergadura de su profesión, y por el otro, proporcionar una educación adecuada y competente para el grueso de la población de manera gratuita y oportuna, no como se ha venido dando con las reformas privatizadoras de últimas décadas Neoliberales.

Las autoridades educativas continúan minimizando las cosas, argumentando de manera fácil y simplista que se cuentan con becas que premian “el esfuerzo de los alumnos”, cuando para acceder a una beca de la universidad, por lo mínimo se tiene que cursar cuatro materias, que ello en los casos en donde estudiantes que son obrerxs, donde dependen pareja e hijxs, es imposible que estxs puedan llevar la cantidad de materias antes dicha.

Los datos oficiales muestran la viabilidad de la educación gratuita en la UACJ. Tomándose como muestra el presupuesto de egresos del 2019 [1], se recibieron entre aportaciones federales y estatales $1,519, 670,146 millones de pesos de los cuales, del total, adjuntado el concepto de ingresos propios que ascienden a $337,561,954 millones de pesos da un resultado de $1,867,232,100 millones de pesos que corresponden al total de los ingresos. De esto, el concepto de cobro de inscripciones y colegiaturas representa el 7.43% que ascienden a $251, 244, 217 millones de pesos, del total antes dicho. Es observable que no existe un riesgo financiero ya que es sostenible desde siempre la gratuidad en la educación universitaria.

La educación gratuita pretende ser vedada desde la constitución, donde ha sufrido una serie de reformas que dejan conceptos ambiguos o lagunosos [2], por una parte, se dice que será garantizada la educación gratuita mientras que, por otro lado, se menciona que habrá una serie de becas, mismas que resultan solo un paliativo que no resuelve la cuestión de fondo.

Por mecanismo debe prevalecer lo dispuesto en el artículo 1º Constitucional, una interpretación que sea la que mayor beneficie, en este caso, a los estudiantes. Esto es, garantizando su derecho a la educación gratuita y de calidad.

Cada vez es más evidente que a las clases trabajadoras se les van reduciendo y quitando sus derechos, como lo ha sido una educación ofrecida por el estado de manera laica y gratuita, evitando con ello, que puedan defenderse ante los diversos abusos, que los desgastan, los precarizan y los hacen ser los que más paguen las consecuencias de la clase dominante.

Para que las cosas sean distintas, es necesaria la organización estudiantil, retomando ejemplos de luchas, como el que recientemente llevaron a cabo los estudiantes de la Universidad Autónoma de Coahuila (UACoah), y que desde las diversas escuelas y facultades se convoque a movilizaciones por la gratuidad de la educación, organizándonos de manera democrática, acompañándonos de las Luchas de la Clase Trabajadora, el Movimiento de las Mujeres y los Movimientos de las Diversidad Sexual.

¡La educación es un derecho, no un privilegio!



[2Véase Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 3 párrafo segundo, fracción X y articulo IV párrafo décimo sexto.





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