Géneros y Sexualidades

CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Guía Ética de AMLO, el perdón y el movimiento de mujeres

Mientras AMLO llama a que perdonemos a quienes nos agravian, su gobierno vine reprimiendo la organización y movilización del movimiento de mujeres, una prueba deleznable es el reciente encarcelamiento de la activista Kenia Hernández.

Viernes 27 de noviembre de 2020 | 22:40

Un día después del Día internacional de lucha contra la violencia a las mujeres, el presidente Andrés Manuel López Obrador presento su Guía Ética para la transformación de México. Propuesta en medio de un torrente huracán de violencia contra las mujeres, desastres económicos y de salud para la población donde los mayores afectados son las y los trabajadores y sectores populares.

En el punto 9 de 20, que titula "Del Perdón", plantea que el perdón libera a quien lo otorga y a quien lo recibe. Y que hay que pedir perdón y perdonar, a nosotros mismos o a quien nos ha agraviado.

El término perdón deriva del verbo perdonar. Y éste proviene del latín formado por el prefijo per- cuyo significado es acción completa y total y el verbo dono, donas, donare, donavi, donatum (dar, regalar, ofrecer, conceder, obsequiar). Inicialmente este verbo señalaba donar, regalar. Puede considerarse entonces como su concepto original la acción de regalar el indulto o transmutar una pena o agravio.

La conceptualización del perdón tiene un origen filosófico, mismo que se ha desarrollado como elemento central de la religiosidad, en el judaísmo, cristianismo e incluso en el Budismo y en el Islam. En la Biblia, en la parábola del esclavo que no mostró misericordia, Jesús explicó que el perdón es como la cancelación de una deuda (Mateo 18:23-35). En materia jurídica en nuestro país se integra para liberar o perdonar las condenas de ciertos delitos por parte de la persona agraviada.

La Guía Ética para la trasformación del país, tal cual lo plantea asoma una concepción religiosa del perdón, como método para la superación de los agravios y va más allá como mecanismo liberador, y para recuperar la dignidad y la paz interior. Esto como política de un gobierno que se presume de “izquierda” que retoma la moral cristiana, cuando su obligación es la restitución y la garantía de los derechos de las personas.

El perdón en nuestro país, es dejar pasar los agravios: el feminicidio, la desaparición, las muertes prevenibles, el ecocidio, los asesinatos a periodistas, los niños que mueren por falta de medicinas, la lista es larguísima. Perdonar en un país cada vez más agrietado es conformarnos con lo que tenemos y es la invitación a paralizarnos.

Los últimos años las mujeres irrumpen cada vez con más fuerza rompiendo el silencio sepulcral del pacto patriarcal. A muchas de nosotras no nos motoriza la venganza sino el “¡Ni una más!”. Las pesquisas en cada esquina de nuestra ciudad da cuenta de una desgarradora situación, donde las redes de trata de personas se fortalecen al amparo de la militarización del país. Miles de historias recorren las calles de nuestro país exigiendo justicia para sus hijas asesinadas.

La complicidad del gobierno y la policía se hace evidente, caso testigo es el de Marisela Escobedo, madre de una joven víctima de feminicidio, Marisela puso en evidencia la complicidad de la policía y el gobierno con el narco, lo poco que les interesa detener los asesinatos de mujeres. La asesinaron el 16 de diciembre de 2010 frente al Palacio de Gobierno del Estado de Chihuahua donde mantenía un plantón exigiendo justicia.

Mientras AMLO llama a que perdonemos a quienes nos agravian, su gobierno vine reprimiendo la organización y movilización del movimiento de mujeres, una prueba deleznable es el reciente encarcelamiento de la activista Kenia Hernández.

¡No señor presidente, las mujeres no perdonamos! Y seguiremos gritando: el feminicidio es un crimen de Estado.






Comentarios

DEJAR COMENTARIO