Política México

CRISIS AMBIENTAL

“Hoy no circula”: el parche de Mancera ante la contingencia ambiental

El gobierno de Mancera anuncia a los ciudadanos de la capital su decisión de restringir el uso de vehículos por tres meses a partir del martes 5 de abril, como salida a las jornadas de contingencia ambiental que estamos viviendo las últimas semanas.

Raúl Dosta

@raul_dosta

Sábado 2 de abril de 2016

El jefe de gobierno de la ciudad ha dicho que la medida se hará extensiva a los 6 estados colindantes con el DF que conforman la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came), cuyos funcionarios, junto a los gobiernos de Puebla Morelos e Hidalgo, han desmentido. Según la Came, al final serán restringidos 18 municipios conurbados del Estado de México más las 16 delegaciones del DF.

Esta medida nos afecta a todos, ya que reducir el 40% de automóviles incrementará la demanda de transporte público, cuya capacidad está desbordada, como se ve en los diarios hacinamientos que conlleva el traslado por la ciudad.

Diversos personajes e instituciones afirman que es un ataque a las condiciones de vida de la población, en lugar de una acción preventiva para preservar la salud de la población frente a la alta contaminación del aire que respiramos.

Un problema añejo

Ya desde el gobierno de Salinas se había presentado esta problemática. El regente, el entonces priísta Manuel Camacho Solís, se encargaría de echar a andar el programa “Hoy no circula” que según él sería de uso temporal pero que hasta la fecha se sigue utilizando. El efecto de esta medida fue que se incrementó el parque vehicular en la zona metropolitana, que hoy alcanza a 5.5 millones de automóviles circulando en la capital del país.

Así en medio de la crisis y devaluación de la década de 1990, las familias pudientes adquirieron vehículos nuevos, siendo después beneficiados con la emisión de los hologramas cero y doble cero que los eximía de la suspensión por ser nuevos. Mientras tanto, quienes no tenían tantas posibilidades económicas tuvieron que optar por un auto usado para cubrir el hueco del día que no circulaban.

Al mismo tiempo, el transporte público fue dejado de lado desde el gobierno de López Obrador hasta hace unos años que se impulsó la fallida línea 12 del metro.

Sólo atinaron a concluir la Línea B que une el DF con Ecatepec y que las administraciones priístas habían dejado a la mitad. Con López Obrador se inició la derivación de los planes de construcción de infraestructura de la ciudad en función de los intereses de grandes constructoras, y se impulsó un programa de vialidades para automóviles, como el “segundo piso” del Periférico. El acceso a éste es a través del cobro de cuotas.

Recientemente aparecieron las líneas de Metrobús, gracias al conecte de empresarios brasileños con el gobierno de Marcelo Ebrard. Sirvieron para la sustitución de viejas líneas de microbuses, con el costo del pasaje 50% más caro, lo que golpeó duramente a la población trabajadora. Al final, el Metrobús es un negocio que para la demanda de la población capitalina es insuficiente.

En octubre de 2012 Ebrard inauguraba su “Línea Dorada”, la cual fue un fiasco porque los rieles adquiridos no correspondían a los trenes comprados, de lo cual se dieron cuenta hasta que aquéllos estaban instalados y estamos en espera de la remodelación de las vías para poder hacer uso de ella. Un fraude inolvidable.

Desarrollo empresarial de transporte

Lo que ha predominado en la política de los gobiernos de la ciudad es acomodarse al beneficio de los empresarios de la construcción. En estos días al concentrarse tanto los elementos contaminantes en el aire, no existe perspectiva alguna de paliar el problema de garantizar la salud de las vías respiratorias de los ciudadanos.

La respuesta de Mancera es seguir pateando pa’lante la pelotita, imponiendo el “Hoy no Circula”, que a partir de este martes todos los autos tengan que parar un día entre semana y un sábado adicional, durante tres meses.

Algunos analistas aseguran que así se forzará una oleada más de compra de autos, viejos y nuevos como en ocasiones anteriores y ninguna otra solución se advierte a corto o mediano plazo. La misma Came se concretará a invertir 40 millones de pesos en la compra de equipos de monitoreo de calidad del aire para ser instalados en las ciudades integradas a eso que le llaman “Megalópolis”.

Según Martín Gutiérrez Lacayo, coordinador de ese organismo, así buscan “proteger (sic) la salud de la población en esta temporada de concentración de ozono” (de febrero a junio) que será con poca humedad en el ambiente, poca dispersión de partículas contaminantes asociados a una alta radiación solar. Estas condiciones, según la Comisión Federal para la Protección contra los Riesgos sanitarios (Cofepris), tienen relación directa con las 22,000 muertes al año asociadas a la mala calidad del aire.

Planificación del transporte público contra la improvisación

En primer lugar, es equivocado achacarle al parque automotor toda la responsabilidad de la crisis ambiental que vive la Ciudad de México. Las industrias hacen un gran aporte a este problema, ya que la combustión empleada en distintos procesos productivos se genera una gran emisión de gases tóxicos. Eso no está controlado.

Aun así, la crisis del transporte público es uno de los grandes problemas que enfrenta la capital. Porque se dan concesiones a capitales privados que ven el transporte público como un negocio que es rentable si son precarias las condiciones laborales de sus trabajadores y, sobre todo, si en las corridas cada unidad se “carga” con la máxima cantidad posible de personas que pagan su boleto. Así es que viajamos como "ganado".

Ante la crisis ambiental, Sergio Moissen, profesor de la UNAM, y aspirante a una candidatura independiente a la Constituyente por la Plataforma Anticapitalista sostiene “Hay que desarrollar un plan de obras públicas que dé preferencia al desarrollo de nuestra ’megalópolis’ mejorando la calidad de vida del pueblo trabajador. Está al orden del día la transformación del actual sistema de transporte público, su extensión y ampliación, promoviendo el uso de unidades no contaminantes, y gratuito, organizado y gestionado por las y los trabajadores del sector junto con comités de usuarios. A su vez, es indispensable realizar un control exhaustivo de las emisiones de contaminantes realizadas por las industrias asentadas en la ciudad y los estados colindantes. Son los trabajadores de esas industrias, junto con especialistas que pongan su capacidad al servicio de los intereses de la mayoría de la población, y junto con los residentes de las zonas aledañas a las industrias quienes mejor pueden hacerlo. Esto es parte de las propuestas que queremos llevar desde la Plataforma Anticapitalista a la Constituyente, para hacer oír las necesidades de los trabajadores, las mujeres y la juventud."






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