COVID 19

Huvy murió por Covid-19, pero lo mató el Grupo Salinas

El caso de Rodolfo es una tragedia provocada por la precarización laboral que padecen las y los trabajadores en todo el país, pero principalmente los jóvenes, como Huvy.

Lunes 4 de mayo | 13:59

Empresas de sectores no esenciales obligan a sus trabajadores a asistir a sus centros de trabajo, sin contar con las mínimas medidas de seguridad e higiene requeridas. En este caso fue el millonario Grupo Salinas, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, quien recientemente fue favorecido con un contrato millonario con la SEP. Nadie desde el gobierno obliga a este empresario a cumplir con la suspensión de actividades en las múltiples empresas que posee, permitiéndole exponer la vida de las y los trabajadores.

Rodolfo Cruz estudiaba y trabajaba, como muchos estudiantes universitarios; cursaba en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en el plantel Centro Histórico. En las tardes laboraba en un call center que servía por outsourcing a la cadena de tiendas Elektra.

Lamentablemente, el 27 de abril, Rodolfo murió a causa de Covid-19, que adquirió al tener que seguir laborando sin contar con las condiciones de seguridad e higiene adecuadas en su centro de trabajo; misma situación de riesgo en la que muchos empresarios siguen manteniendo a sus empleados, exponiendo las vidas de éstos con tal de no ver mermadas sus ganancias.

Como docentes de distintos niveles, las y los maestros de Nuestra Clase sabemos que estas condiciones de precariedad las padecen un gran número de estudiantes cuyas familias no cuentan con los recursos para apoyarlos, debido a los ínfimos sueldos que perciben y/o a la falta de empleos formales que les permitan tener un sustento seguro.

Estas situaciones, no solo impiden el desarrollo académico apropiado de las y los jóvenes, sino que escalan hasta la muerte ante las graves consecuencias de la pandemia de Covid-19 que padecemos actualmente.

Exigimos al gobierno y a la justicia federal que empleen de inmediato las medidas necesarias para que Grupo Salinas pague por este aberrante crimen; que todas las empresas de los sectores no esenciales de la economía cierren efectivamente; y que se garantice el derecho de sus trabajadores a resguardarse en casa durante la contingencia con el pago de sus salarios al 100% y seguridad social. Así como que se realicen pruebas de diagnóstico para todos los empleados, en aquellas empresas donde se hayan presentado brotes de Covid-19.

La UACM no desconocía esta realidad ya que la precariedad laborar también la padecen sus trabajadores; fueron ellos, las y los profesores de asignatura organizados quienes comenzaron a reclamar por sus derechos laborales y humanos hace meses, denunciando las carencias de la comunidad estudiantil y la desigualdad al interior de la institución. Por ello, exhortamos a las autoridades de esta casa de estudios a que se ponga al frente del reclamo de justicia que hoy están exigiendo los estudiantes y docentes.

Las y los docentes de la Agrupación Nuestra Clase mandamos un fraternal saludo a la familia de Rodolfo, a sus compañeros y maestros de la comunidad uacemita, así como a las y los profesores de asignatura que fueron despedidos injustificadamente por dicha universidad y hoy son parte del reclamo de justicia para Huvy.

¡Porque nuestras vidas valen más que sus ganancias!
¡Exigimos justicia para Huvy!






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