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Investigación sobre posible hackeo ruso recalienta la política estadounidense

A poco más de un mes de la asunción de Trump, Obama anunció que EE.UU. tomará medidas si se comprueba que Rusia intervino en la campaña electoral a favor del magnate.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Sábado 17 de diciembre de 2016

Falta poco más de un mes para que Trump asuma como presidente de los Estados Unidos y todo indica que no van a ser días tranquilos. Los pedidos de investigaciones sobre la posible injerencia rusa en las elecciones estadounidenses para beneficiar al magnate neoyorquino se multiplicaron en los últimos días, sobre todo tras conocerse la postulación del empresario petrolero, y amigo de Putin, Rex Tillerson como secretario de Estado de Trump.

Al informe de la CIA, desdeñado por Trump, que afirmaba que hackers rusos habían intervenido las cuentas del comité de campaña demócrata y republicano con el objetivo de beneficiar al magnate, le siguió un pedido de Obama para que se presente una investigación completa antes del 20 de enero (día de la asunción de Trump) y también una solicitud bipartidista en el Senado, apoyada por el jefe de la bancada republicana, para que se investigue en el mismo sentido.

Trump rechazó todas las acusaciones y enfrentó a la propia CIA diciendo que esta agencia de inteligencia que hoy culpa a Rusia fue la misma que dijo que "(Saddam) Hussein tenía armas de destrucción masiva". Es decir, el presidente electo de la principal potencia mundial dejando en ridículo y acusando de inoperantes a su propia agencia de inteligencia. El clima de tensión se profundizó aún más tras estas declaraciones tanto dentro del Partido Republicano como entre el establishment (político y militar), que buscan limitar la capacidad de actuación de Trump en este terreno.

En este sentido Obama advirtió el jueves que su Gobierno "tomará medidas" contra Rusia por los ataques informáticos ocurridos durante las elecciones a la Casa Blanca con el objetivo de interferir en sus resultados.

"Creo que no hay duda de que cuando cualquier Gobierno extranjero trata de impactar la integridad de nuestras elecciones nosotros tenemos que tomar medidas y lo vamos a hacer en el momento y el lugar que decidamos", aseguró Obama durante una entrevista con la emisora pública NPR.

Esta claro que la preocupación de demócratas y republicanos no tiene que ver con una defensa de la "soberanía" en general, la que no tienen ningún problema en violar sistemáticamente cuando se trata de otros países. No solo intervienen en los procesos electorales de diversos Estados, sino que directamente en algunos casos los invaden y tiran gobiernos en pos de la "extensión de la democracia" a otras latitudes. Eso sin contar que Estados Unidos es el principal hacker a nivel mundial recopilando de datos de millones de personas, organizaciones, empresas y gobiernos alrededor del mundo (y por supuesto de los propios ciudadanos estadounidenses). En en todo este mecanismo la inteligencia estadounidense tiene un rol central, no solo para las operaciones que se realizan en el exterior sino para las que se hacen dentro de los Estados Unidos. Mientras que es la CIA la que hoy pone en un brete a Trump por las acusaciones contra Rusia, fue el FBI el que diez días de las elecciones reabrió una investigación contra Hillary Clinton, lo que fue aprovechado por Trump en el último tramo de campaña.

Para lograr algún tipo de condicionamiento a la política de Trump es entonces necesario que las investigaciones sobre hackeo ruso lleguen hasta el propio Putin. Es así que la Casa Blanca sugirió el jueves que Putin sabía y estuvo involucrado en la estrategia de ataques informáticos para tratar de interferir en las elecciones presidenciales ganadas por Donald Trump.

"Cuando hablamos de una intrusión cibernética significativa como esta, estamos hablando de los niveles más altos del Gobierno", comentó el asesor adjunto de seguridad nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes.

"En última instancia, Vladímir Putin es el funcionario responsable de las acciones del Gobierno ruso", anotó en declaraciones a la cadena MSNBC.

A través de su cuenta de Twitter, Trump volvió a cuestionar el jueves las conclusiones de la agencia de inteligencia y del Gobierno de Obama sobre el pirateo ruso.

"Si Rusia, o alguna otra entidad, estaba pirateando. ¿Por qué la Casa Blanca perdió tanto tiempo para actuar? ¿Por qué solo se quejan después de que Hillary (Clinton) perdió?", escribió Trump.

La respuesta de Putin

Rusia negó de plano cualquier tipo de injerencia y la respuesta de Putin no se hizo esperar. El Kremlin dijo el viernes que Estados Unidos debería probar las acusaciones de que Rusia interfirió en la elección presidencial estadounidense al realizar ataques y robos informáticos en organizaciones del Partido Demócrata u olvidarse del asunto.

"O dejan de hablar de eso o finalmente entregan alguna evidencia. De otro modo, luce indecente", dijo el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, a periodistas en Tokio.

Rusia ha negado en reiteradas oportunidades las acusaciones de ataque informático en su contra.

Sea cierto o no, la realidad es que la escalada que ha tenido al interior de Estados Unidos esta acusación, recalentando el clima político a un mes de la asunción de Trump, se parece a una forma bastante desesperada de negociación del estáblishment estadounidense con el futuro gobierno, para intentar marcar los límites de su administración en varios de los principales puntos sensibles. Y la relación con Putin, es uno de ellos.






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