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#JusticiaParaSusy: pese a la pandemia la lucha contra el feminicidio debe continuar

El 6 de junio Susy fue asesinada en su domicilio en Chihuahua, pese a la evidencia, la Fiscalia de investigación trató el caso como suicidio y no como feminicidio.

Joss Espinosa

@Joss_font

Martes 9 de junio

En medio de la crisis sanitaria, la violencia contra nosotras no cesa. Así lo demuestran las terribles cifras de llamadas de emergencia por violencia, y las alarmantes cifras de feminicidios que no disminuyen pese a la pandemia.

A estos terribles casos, se suma el feminicidio de Susy en Chihuahua, joven de 25 años que fue agredida sexualmente y asesinada por tres sujetos, ante la mirada de su hijo de 6 años y dentro de su domicilio. Su cuerpo fue hallado por su esposo.

Pese a las evidencias y la exigencia de justicia, la Fiscalía negó los hechos y comenzó la investigación por suicidio. Aunque de manera posterior fue bajada la declaración sobre el caso de Susy, ésta dejó una gran indignación entre activistas y jóvenes, que mostraron su repudio en la Fiscalía y preparan una nueva protesta para los próximos días.

No es la primera vez que culpan a una víctima. Cada que intentan hacer pasar un feminicidio como suicidio, nos vienen a la cabeza nombres como el de Mariana Lima y Lesvy Berlin. Esto muestra que las “instituciones que imparten justicia”, no les interesan la vida de las mujeres.

La impunidad imperante el México, que niega u oculta pruebas, manipula expedientes y poner trabas, da un mensaje claro hacia las mujeres: nos pueden asesinar sin que pase nada.

Pero el Estado no solo es responsable de la violencia contra nosotras por sus “omisiones”, se trata de un “sistema de justicia” a modo, para los de arriba, para que jamás se cuestione que el verdadero responsable del aumento exponencial en el feminicidio, es este Estado capitalista y patriarcal.

Por un movimiento contra el feminicidio

Queda claro, que con o sin pandemia, las mujeres atravesamos una crisis mucho más grave, la crisis de violencia que al día deja alrededor de 10 asesinadas, que desaparece a diestra y siniestra mujeres.

Esta terrible realidad deja en claro que, pese a la pandemia, el movimiento de mujeres no puede parar. De cierta manera, la resistencia a quedarnos calladas ante estos agravios se ha mostrado con los múltiples hashtags, campañas gráficas y agitaciones en redes, en las que mencionamos que no es cierto que disminuya la violencia, y que al contrario, va en aumento.

El caso de Susy, y de muchas más, nos dejan claro que a las instituciones nuestras vidas no les importan, y que por tanto no podemos confiar en ellas. Por otro lado, los partidos políticos patronales, solo nos usan como botín político y dicen escuchar a las mujeres, cuando necesitan votos o relegitimarse, pero de cualquier manera muestran su verdadera cara.

Como el Morena, que llegó a la presidencia producto de las aspiraciones democráticas, entre ellas muchas de las mujeres que exigían justicia, pero que una vez en el gobierno, no han dado pasos firmes en la despenalización del aborto a nivel nacional. Sumado a que el propio presidente niega el aumento de la violencia en contra de nosotras.

O el PAN, que después de intentar montarse en nuestros reclamos retomando el 9M con el paro de mujeres (al igual que otros partidos como el PRD), pero que en medio de la pandemia han aprovechado el impasse en el movimiento de mujeres, para avanzar contra nuestro derecho a decidir en Guanajuato y San Luis Potosí.

Todo lo anterior deja claro que la única salida contra la violencia es la organización y movilización independiente del Estado y los partidos del régimen. Porque la justicia no vendrá de ellos sino de la lucha de las mujeres, en alianza con otros sectores explotados y oprimidos, y en primer lugar con el conjunto de la clase trabajadora de la cual conformamos el 50 %.

No permitamos que la pandemia nos haga retroceder lo conquistado en las calles. Cada vez se hace más urgente un movimiento que pase de denunciar casos aisladamente, a cuestionar la raíz de la violencia en contra de nosotras. Por eso, desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas, creemos que es necesario que el movimiento de mujeres avance en abrazar una perspectiva anticapitalista, para apostarnos a transformar de forma radical el mundo, para que realmente podamos vivir libres de opresión, explotación y violencia.

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