Política México

OPINIÓN

La CNTE ante una necesaria definición superior para triunfar

Es evidente que el magisterio combativo se está reorganizando y ha golpeado sobre la política autoritaria de Aurelio Nuño, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Después de la brutal ofensiva de la contra la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de la campaña de desprestigio orquestada por los medios masivos de comunicación, la impresionante respuesta de los maestros muestra que no será fácil arrodillarlos, como ha anunciado Aurelio Nuño, que amenazó con más despidos y órdenes de aprehensión.

Sábado 4 de junio de 2016

Después del segundo desalojo del plantón en Bucareli (Gobernación), esta medida provocó que el descontento creciera y que las bases magisteriales radicalizaran sus acciones en varios estados, fortaleciendo con ello al movimiento como lo muestran las movilizaciones de los últimos días en varios estados.

La ausencia de la política en la estrategia de Nuño, que empieza a mostrarlo ante la población como un funcionario represivo que busca arrodillar a la CNTE para debilitarla profundamente, le salió contraproducente y lo está desgastando como interlocutor del gobierno ante los maestros. Esto obliga a Peña Nieto -en medio de tanto desprestigio de su gobierno y en pleno proceso electoral no muy favorable al PRI-, a una posición aparentemente dialoguista el recibir una comisión de la Coordinadora en Los Pinos, aunque sin concederles nada. Y es que Peña Nieto sabe que una concesión sustancial a la CNTE sería una derrota que no se puede permitir; aunado a que no se lo perdonaría la clase empresarial que busca avances en la privatización de la educación.

Así, la presidencia se mantiene en su posición porque todavía la relación de fuerza está del lado del gobierno y sus aliados, pues la gran ausente en el movimiento -aunque hubo pequeños contingentes que participaron en la marcha de la semana pasada en la ciudad- sigue siendo la clase obrera que no ha salido a luchar con todo su peso junto a la CNTE, como sí pasa en varios países de Latinoamérica y Francia.

La política represiva del gobierno provocó que en los estados donde hay mayor resistencia de la CNTE, las organizaciones populares y campesinas se sumaran a la defensa del magisterio y al rechazo a la reforma “laboral” encubierta, y que se conformara el frente único que se ve en las calles con acciones radicales o tomas de alcaldías en Chiapas y Michoacán, y con el reforzamiento del creciente apoyo de los padres de familia en las escuelas. Éste es un importante fenómeno de lucha que hace años no se daba y que puede ampliarse y radicalizarse políticamente si la CNTE opta por una salida de más largo alcance.

Y es que el movimiento, al lograr recomponerse parcialmente de los golpes iniciales, puso en un predicamento a la política meramente represiva (que cambia demagógicamente el discurso) y puede ir por más. Es un momento en que el gobierno mexicano está muy cuestionado por la manera escandalosa en que le estallaron los casos de tortura policial y del ejército. Es la forma en que quiere resolver los casos de los normalistas de Ayotzinapa y de Tlataya, y ahora la exhumación de cadáveres en Tetelcingo, Morelos, lo ponen a la defensiva en su política represiva ante la CNTE.

Una acción represiva contra los maestros profundizaría su desprestigio y tendría serias repercusiones electorales. Igual preocupación enfrenta Miguel Ángel Mancera, quien aparentemente cuida su imagen ante la proximidad de elección a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

Pero sobre todo es significativo que “por abajo” se está expresando una dinámica progresiva de la lucha de clases que muestra las profundas contradicciones sociales que este régimen no logra atenuar en los sectores más desprotegidos; es una dinámica que no se notaba, donde sólo se veían las órdenes y partes de guerra del “sargento” Nuño contra los maestros que no aceptaron la reforma “educativa”. Es decir, que sectores de la población hoy son un gran aliado del movimiento que la dirección de la CNTE debe impulsar y pensar cómo potenciar combativamente esta fuerza. Es un salto en comparación con el momento de la llamada insurgencia magisterial de 2013.

Las elecciones no desviaron la lucha, pero…

Si bien las elecciones en los estados y la del Constituyente de la CDMX no desviaron la movilización magisterial, la decisión de la CNTE de llamar a votar por el Morena –un partido con dirección y programa ajeno a los interese de la clase trabajadora, y donde lleva como candidatos a varios empresarios, igual que el PRD–, lleva a fomentar en el movimiento magisterial la ilusión de que entre más diputados y gobernadores se metan al congreso, éstos van a cumplir las tareas propias del movimiento obrero. Es decir, un desvío –en los hechos– de la dinámica combativa que se expresa en varios estados del país- incluso en varios donde no es mayoritaria la CNTE, que puede incluso terminar cooptando a sectores del movimiento. Ya la experiencia cuando la lucha de la APPO mostró como Gabino Cué –impulsados por Andrés Manuel López Obrador en esos tiempos–, y el PRD cooptaron a sectores de la izquierda.

Y es que, independientemente del derecho de los trabajadores a votar libremente por el partido que prefieran, opinamos que el movimiento magisterial no debe renunciar a la independencia de clase que proclama la CNTE, y debe apoyarse en la fuerza de las organizaciones obreras, políticas y sociales con su propio programa y no el de otra clase. Muestra de ello es la promesa de López Obrador de derogar desde la presidencia la reforma “laboral” si gana en el 20l8.

¿Cómo puede demostrar la dirección de la CNTE que, llamar a votar por un partido con intereses de clase distintos a los explotados y oprimidos no fortalece a esta mediación burguesa? La constante es su rol como “pata izquierda” del régimen y, por esa vía, al mismo régimen reaccionario al darle credibilidad (y legitimidad), pues la clase dominante puede demostrar que el descontento popular se puede canalizar a través de la “izquierda” del régimen autoritario y antidemocrático.

Como describimos arriba, hay muchos elementos progresivos en la actual situación que obligan a una política audaz e independiente donde participe la clase obrera con programa propio que llame a movilizar contra la reforma “educativa”. Para ello, no bastan las declaraciones de los sindicatos que se reclaman democráticos, tienen que pasar de las palabras a los hechos y solidarizarse con el magisterio de manera efectiva. Mientras no sea así, los gobiernos federales y de la capital, seguirán “encapsulando” marchas y plantones. Un paro de 24 horas que voten sindicatos como los opositores de la UNT y la Nueva Central de Trabajadores, fortalecería al movimiento y reforzaría la moral de los maestros en todo el país.

Es necesario convocar a un Encuentro Nacional de organizaciones sindicales, políticas, sociales y estudiantiles que discutan un plan único de lucha que movilice en todo el país en esta guerra de la clase dominante contra el magisterio combativo.






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