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La derecha asume con amenazas destituyentes

Presidida por el líder de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, como sucesor del psuvista Diosdado Cabello, iniciaron las sesiones de la nueva AN, en un escenario conflictivo “por arriba” donde el Poder Legislativo con mayoría opositora se enfrenta al Ejecutivo y TSJ controlados por el chavismo, mientras la crisis económica abre condiciones para los enfrentamientos de clase “por abajo”.

Humberto Zavala

Venezuela | @1987_zavala

Miércoles 6 de enero de 2016

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Fotografía:EFE

La asunción de 167 nuevos diputados, tuvo lugar este martes 05 en el hemiciclo de la Asamblea Nacional. El marco en que se abre este nuevo período parlamentario es el de una crisis económica y social que entra con vigor en su tercer año, marcada además por disputas entre la mayoría opositora en el Parlamento y el TSJ, por la impugnación de 4 candidatos opositores electos el pasado 6 de diciembre, lo que le arrebataría a la oposición importantes potestades legislativas propias de las 2/3 partes, a cambio de las competencias correspondientes a una mayoría de 3/5 partes, acrecentando la crisis de Estado, como se anticipó en este artículo previo a las elecciones.

Sin credenciales 4 diputados electos por la oposición

El primer episodio de tensiones en el hemiciclo que tuvo lugar poco antes de comenzar el acto de instalación guarda relación con este hecho, cuando el diputado del PSUV Pedro Carreño quien integraba la comisión para la revisión de credenciales declarara que “de los 167 parlamentarios, solo 163 tienen credenciales”. Para el ex presidente de la AN, Diosdado Cabello: “Ninguna decisión que tomen esos parlamentario tiene validez”. Mientras que la primera dama y diputada Cilia Flores declaró a través de su cuenta de twitter: “Hoy logramos que se impusiera la sentencia del TSJ, hicimos que se respetara al poder judicial”, la mayoría opositora rechazó como “ilegal” la decisión del TSJ.

El pasado 30 de diciembre, una carta abierta firmada por miembros del Parlamento de Uruguay que asistieron en calidad de acompañantes en los comicios del 6D manifestaba el rechazo a las impugnaciones: “reclamamos de los Organismos Internacionales y Regionales como es el caso de OEA, UNASUR y MERCOSUR una atención inmediata antes que sea tarde para la institucionalidad en un País Miembro”, y la inmediata puesta en marcha de una “troika” para presionar al gobierno de Maduro.

Ley Amnistía y Referéndum Revocatorio “no son transables” para la MUD
La decisión del presidente recién juramentado de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup (de Acción Democrática - MUD) de permitir un derecho de palabra al Parlamentario Julio Borges (Primero Justicia - MUD) fue lo que marcó la retirada de la bancada oficialista. Diosdado Cabello señaló: “El señor Ramos Allup puede ser muy abogado; no se trata de una pataleta, nosotros hicimos un reclamo formal. No se le puede dar derecho de palabra a nadie más, es sólo la instalación”. En respuesta el nuevo presidente del Parlamento aseguró que esa retirada se debía a que la bancada oficialista “no quiere escuchar lo que estoy por decir aquí”.

Los tres principales anuncios de gestión parlamentaria realizados por el presidente de la AN, Ramos Allup fueron: “Recuperar la autonomía del poder Legislativo”, “aprobar una Ley Amnistía para los presos políticos”, y “un sistema para cambiar el gobierno por vía constitucional en un lapso de 6 meses” refiriéndose al referéndum revocatorio, medidas que fueran reiteradas en el mismo discurso agregando “estos compromisos no son transables”. Estos anuncios, como se señalara en un anterior artículo para este diario: “preanuncian un verano caliente en una Venezuela acosada por la crisis económica y social”.

El presidente Maduro cumple en abril la mitad de su mandato, y es por ello que sin más dilación Ramos Allup anuncia que procederán a utilizar cuanto recurso tengan en su poder para introducir el referéndum revocatorio. Este mensaje va a tono con lo que observamos durante las últimas sesiones de la Asamblea Nacional con mayoría chavista, cuando el mismo mensaje de la MUD se expresaba “desafiante” en Ramos Allup y con una pose “contemporizadora” de Julio Borges, quien abordó en el discurso que provocó la retirada de la bancada oficialista los “temas sociales”: ley de cestatickets de alimentos y medicinas para pensionados, ley de titularidad para los beneficiarios de la Misión Vivienda, etc. Pero lo central de todo esto es que se abre un proceso destituyente en el país, donde la derecha busca la salida de Maduro lo antes posible.

El mensaje de la MUD, al eligir como presidente de la AN a Henry Ramos Allup por sobre Julio Borges, quedando este último sin ningún cargo directivo en la nueva AN a pesar de que su partido Primero Justicia sacara el mayor número de diputados (33) y contando con el apoyo de otros 16 diputados, deja implícito las divisiones aun presentes dentro de la MUD, y la combinatoria de medidas sociales demagógicas en boca de Borges y el plan destituyente por vía de referéndum revocatorio anunciado por Ramos Allup, asoma que prevalece la agenda más confrontativa de la oposición.

Una “nueva” Asamblea Nacional presidida por un viejo derechista

Quien asume como nuevo presidente de la Asamblea Nacional, y sucesor del diputado psuvista Diosdado Cabello, es el septuagenario de Henry Ramos Allup, secretario general del partido Acción Democrática (AD), diputado al Parlamento Latinoamericano desde el 2011 y vicepresidente de la Internacional Socialista (de partidos socialdemócratas de derecha) desde el XXIV Congreso celebrado en 2012.
Parlamentario de vieja data, siendo 4 veces diputado en el viejo Congreso de la República (hoy Asamblea Nacional), en 1992 tras el fallido golpe de militar de Hugo Chávez, encabezó como diputado la petición para que se suspendieran las más elementales garantías democráticas en el país, instrumento que sirvió al gobierno de Carlos Andrés Pérez para apretar la represión contra las movilizaciones y luchas del pueblo trabajador.

Entre 1996 y 1998 acompañó como diputado la preparación y ejecución de la neoliberal Agenda Venezuela, luego como parlamentario opositor al gobierno de Chávez en el 2000 hasta la famosa retirada de la oposición de las elecciones Parlamentarias del 2005 como boicot contra el CNE, en el 2010 vuelve a ser electo diputado a la AN y reelecto el pasado 6D.

Electo para presidir la actual AN con 62 votos (entre Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo, Alianza Bravo Pueblo y Vente Venezuela) contra 49 de su oponente –al interior de la MUD– Julio Borges de Primero Justicia apoyado también por Movimiento Progresista, con un total de 111 votos escrutados, en el mensaje de agradecimiento reconoció “la calidad y estirpe” de su contrincante, y a la vez cofrade en políticas reaccionarias, Julio Borges.

Una “nueva” Asamblea Nacional presidida por un viejo miembro de AD, se convierte paradójicamente, junto con la crisis económica y social, en parte del legado de los últimos 17 años producto del agotamiento del modelo político y económico del chavismo y la incapacidad de este para satisfacer las principales demandas y aspiraciones del pueblo trabajador heredadas de la crisis del puntofijismo.

Por esta razón, frente a los venideros conflictos que auguran mayores ataques contra el pueblo trabajador, pues tanto desde el gobierno nacional como desde el Poder Legislativo en manos de la derecha, solo se habla de ajustes para salir de la crisis económica, es fundamental que la clase trabajadora y el pueblo pobre se preparen y se organicen en forma independiente para enfrentar tales ataques que solo harán aumentar los padecimientos que ya se sufren.






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