Política

EL CÍRCULO ROJO

La derecha y la lucha por un nuevo “sentido común”

Escuchá y/o leé los principales conceptos del editorial de Fernando Rosso en “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite todos los domingos de 22 a 24 por Radio Con Vos.

Fernando Rosso

@RossoFer

Lunes 27 de agosto de 2018 | 07:41

  •  Hoy nadie discute que las perspectivas económicas y políticas del proyecto cambiemita son catastróficas: algunos avizoran que más temprano que tarde la Argentina entrará en default; otros que una crisis social o estallido está presente en un horizonte relativamente cercano; y otros fusionan las dos cosas y aseguran que vamos camino al colapso.

  •  Si estas predicciones son exageradas o no (yo creo que no tanto) se demostrará con el tiempo. Lo indiscutible es que encerrado en un oscuro laberinto y desde su perspectiva, el Gobierno no tiene otro camino que un ajuste salvaje.
  •  Atrás quedó aquella quimera a la que bautizaron como “gradualismo”, que obnubiló a tantos que la consideraban una magistral estrategia de una derecha inteligente y sagaz que, además, había venido a reinventar la política. El “gradualismo” no fue más que la tensa espera con golpes contundentes y selectivos, hasta que se reúnan las condiciones para dar el zarpazo. Las condiciones ideales nunca fueron alcanzadas, pero las contradicciones de la economía impusieron un giro brusco y el ajuste se aceleró para todos y todas.
  •  En ese marco, los cráneos del gobierno y sus aparatos comunicaciones adictos saben que, junto con la batalla material por imponer el ajuste vía las medidas gubernamentales y el aparato represivo si es necesario, hay una disputa ideológica por generar las condiciones en el intento de instalar un “nuevo sentido común”.
  •  Hoy domingo, un editorialista del diario La Nación, muy enamorado de sus metáforas pésimamente colocadas, sus hipérboles desubicadas y sus adjetivos locuaces, confesaba que la pelea es por un nuevo “sentido común”. No se privó de citar mal a Antonio Gramsci, al que habrá wikipediado de apuro, y afirmó que entre todos los que se movilizan en las calles existe una mezcla de ciertos sentidos comunes que hay que derrotar:

    Cito textual: “A pesar de las contradicciones y discrepancias internas de este cambalache -dice el columnista. El “cambalache” son todos los que protestan-, sus integrantes comparten en los hechos una cosmovisión llena de aforismos implícitos: la batalla es entre europeístas y patriotas, entre el pueblo y la oligarquía, entre explotadores y explotados; integrarse al mundo y convocar sus inversiones es ser entreguista, el hemisferio norte es vampírico, ajustar para hacerse sustentable es neoliberal, competir es salvaje darwinismo, crecer por méritos propios es de derecha, una empresa no es una obra sino una estructura de esclavitud, la agroindustria es colonial, la ley es un truco de los poderosos, toda tarea merece un fomento y todo cristo un subsidio, lo estatal es mejor que lo privado, lo nacional es superior a lo cosmopolita, el espíritu emprendedor es sospechoso, el esfuerzo es reaccionario, la propiedad es un robo, la gratuidad es un derecho humano, aspirar al orden es fascista y aplicar la autoridad es represivo.”, dice el escritor frustrado Jorge Fernández Díaz, sobre la supuesta ideología envenenada de los argentinos.

  •  No le preocupa esta ensalada que el mismo fabrica en la que mezcla caballo y pollo ideológico, pero que no deja de tener aspectos de verdad. Lo que perturba al editorialista es que esos conceptos están presentes en gran parte de la sociedad, según sus propias palabras como un lamentable “inconsciente colectivo” responsable de un eterno fracaso nacional.
  •  Junto a todo el show montado alrededor de los extraños cuadernos del chofer Oscar Centeno (sin negar todo lo verosímil que contienen, como hemos dicho y escrito en un sinfín de oportunidades) está en curso una operación para instalar un relato que cierre filas en la minoría intensa que aún apoya al Gobierno y trate de expandirse hacia el resto de la sociedad para fogonear un odio rabioso.
  •  Frases como: “Lo que sufrimos hoy es producto de que incendiaron un país y se robaron todo” culpan a los actos de corrupción de la administración anterior y encubren no sólo los actos de corrupción de los actuales gobernantes, sino el saqueo “legal” y a cielo abierto que se hace no a través de valijas, bóvedas o bolsos; sino de resoluciones ministeriales y cuentas bancarias y balances contables.
  •  Pero además, estos frases hechas se mezclan y se amontonan con otras como:
  •  “Todo lo estatal es corrupto". Entonces son lo mismo los funcionarios que recibieron dinero indebido, que los trabajadores o trabajadoras del Astillero Río Santiago que defienden su fuente laboral.
  •  “Los investigadores del Conicet son ineficientes, los universitarios todos vagos, los docentes no trabajan y los alumnos no estudian”, se repite de mil formas y en decenas de formatos.
  •  Justamente por todo esto, es mejor lo privado, porque la gran propiedad privada no es un robo, sino un verdadero milagro, natural, divino y eterno.
  •  Endeudarse es -según esta mirada- agrandar a la Nación y los fondos buitre son fundaciones filántropas que sobrevuelan el mundo en busca de hacer el bien y brindar felicidad a los pueblos.
  •  Estados Unidos no es un país cuyas clases dirigentes son depredadoras, que respaldaron todos los golpes de Estado habidos y por haber y hacen guerras en todo el globo para defender sus mezquinos intereses; sino que es un nación que desborda solidaridad y desinterés y se desvive por la paz y el bien común.
  •  El atraso nacional no es responsabilidad de las angurrientas patronales del campo y la agroindustria o las grandes multinacionales que se enriquecen descaradamente mientras se empobrece el país, sino de los obreros u obreras que no son “productivos”, donde productivo en el mundo actual es sinónimo de flexibilización o esclavitud.
  •  Finalmente, en el cambalache de la ideología de la derecha neoliberal que se disfraza de “no ideológico” estamos en el mismo lodo, todos manoseados.

    ***

  •  Un ejemplo en números de lo que implica el saqueo actual
  •  El presupuesto universitario, si lo convertimos a dólares es de 3.300 millones. Mientras que los vencimientos de deuda para este año suman u$s 78.000 (casi 24 veces más).
  •  La fuga de capitales que financió el Gobierno con los dólares del FMI asciende a los u$s 20.000 millones en los primeros 7 meses del año. Cinco o seis veces un presupuesto de la Universidad.
  •  Ni hablar si todo eso se tradujera a bolsos, bóvedas y valijas. Deberían alquilar una provincia entera para esconderlas o guardarlas.
  •  Insistimos: no hay que negar de ninguna manera los actos de corrupción e incluso reclamar que vayan presos todos aquellos que se enriquecieron con los fondos públicos, cuando esto se comprueba.
  •  Pero que detrás de ese nuevo relato no se oculte que hoy, y en muchos casos los mismos que la juntaron con pala todos estos años y mientras te piden ajuste a vos, están incinerando el país y se están robando todo!




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