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La movilización estudiantil en un punto de inflexión

A días de presentar su proyecto de reforma educacional al Parlamento, el Gobierno quedó aislado. A más de 3 meses de iniciadas las movilizaciones estudiantiles, se encuentran en un punto de inflexión, en lo que se anuncia como una dura batalla.

Nicolás Miranda

Comité de Redacción

Domingo 3 de julio de 2016 | 16:17

Un Gobierno aislado, un régimen corrompido

Conocidos los lineamientos del proyecto de ley de reforma educacional del Gobierno, los rechazos se ampliaron.

Por izquierda, el movimiento estudiantil lo rechaza porque no responde a ninguna de sus demandas. Tan es así, que hasta un grupo de estudiantes CON acceso a la gratuidad, realizó una manifestación en contra por sus limitaciones. A los universitarios se unen los secundarios, por mantener el sistema de financiamiento de subsidio a la demanda.

Por derecha, los capitalistas de la educación, dueños de empresas de la educación, como las Universidades privadas, los Institutos Profesionales y los Centros de Formación Técnica, a través de sus rectores, la rechazan por regularlos. A la cabeza está la Iglesia Católica con sus Universidades Católicas, con Ignacio Sánchez de la PUC a la cabeza. Es que son millones en transferencias estatales que van a engordar sus arcas, y las de los bancos.

Pero el rechazo se amplió esta semana. Los Rectores de las Universidades estatales lo rechazaron por no fortalecer la educación estatal, las Universidades estatales, y consolidar la mercantilización.

El Gobierno, asi, quedó aislado. Aunque convocó para hoy domingo a un comité político de emergencia, su repuesta sigue siendo la represión: el Intendente DC de Santiago Claudio Orrego, no autorizó la marcha convocada por la CONFECH para este martes 5 de julio. El organismo estudiantil, esta vez, mantuvo el llamado a movilizarse.

El aislamiento del Gobierno es más grave aún, porque el régimen entero está corrompido: estos últimos días fueron declaradas condenas provisorias para otros personeros de la UDI, con arrestos domiciliarios para Pablo Longueira y Lawrence Golborne; candidatos de la UDI y RN recién elegidos en primarias salieron a la luz pública no por su triunfo sino por estar investigados en casos Penta o SQM; personeros de la Nueva Mayoría fueron citados a declarar por la Fiscalía como los PPD Insunza, ex ministro de Gobierno y ex diputado, y Riquelme, el ex administrador de La Moneda ligado al caso Caval.

Con funcionarios y parlamentarios cuestionados, al Gobierno aislado y débil se suma un Parlamento debilitado y cuestionado. Además, votando leyes contra el pueblo trabajador, como se apresta ahora con el “Presupuesto del ajuste”.

Este es el escenario en que se iniciará la batalla por la reforma educacional. Junto con una movilización de más de 3 meses de los estudiantes.

La movilización estudiantil: inicio, ofensiva y punto de inflexión

El inicio. El año de movilizaciones comenzó temprano, en marzo, con más de 15 movilizaciones dispersas por petitorios locales (problemas de infraestructura, autoritarismo de las autoridades, etc).

Ya en abril, se comenzaría a desplegar la movilización por sus demandas nacionales. El 19 de ese mes, se realizó una “previa” a la primera marcha nacional del año, con un “banderazo por la educación” en el Costanera Center. Al día siguiente, se tomaron los primeros liceos, convocados por la CONES: Liceo de Aplicación en Santiago; Liceo Marta Brunet y San Martín de Porres de La Serena; Liceo Juan Martínez de Rosas y el Colegio La Providencia en Concepción. El 21 de ese mes, la primera marcha nacional convocada e forma conjunta por la CONFECH, CONES, ACES, CONATUCH, los funcionarios de las Universidades. Marcharon más de 100.000, contra unos pocos miles que desfilaron en el funeral de Patricio Aylwin que había muerto poco antes. Toda una señal del protagonismo y disposición a la lucha que desplegaba sus reservas, intactas después de 5 años de movilizaciones con flujos y reflujos. Le siguieron movilizaciones dispersas, en esta fase de inicio de la movilización, por distintas demandas, dos que cobrarían fuerte peso: la denuncia a los acosos sexuales, con la agrupación Pan y Rosas a la cabeza; y contra el autoritarismo, como las expulsiones arbitrarias en Derecho de la U. de Chile, con la Agrupación Combativa y Revolucionaria (ACR) a la cabeza. La ampliación de demandas mostraba signos de mayor politización. Una segunda marcha nacional, esta vez convocada por la CONES el 5 de mayo, fue cercada por Carabineros para impedir su realización. Una tercera marcha nacional, convocada conjuntamente por la CONFECH y la CONES, con más de 80.000 en Santiago se realizó el 11 de mayo. A las demandas nacionales, se unió la solidaridad activa con la revuelta de Chiloé: decenas de concentraciones con enfrentamientos con Carabineros recorrieron Chile, manifestando el odio contra un régimen sordo a sus demandas, represor, que condena al hambre, el saqueo y la destrucción ambiental a Regiones enteras. Aparecía uno de los fenómenos más nuevos y dinámicos, la entrada de las Universidades privadas: el 12 de mayo se toman las sedes del barrio República de la UNAB. El 17 de mayo se realizó el llamado “paro reflexivo”, convocado por la CONFECH.

La “ofensiva estudiantil”. El 21 de mayo fue la Cuenta Pública de Bachelet. El rechazó cundió, y se inició la llamada “ofensiva estudiantil”, una segunda fase, comenzando, en los hechos, una prueba de fuerzas. La ACR llamó a tomar tres medidas: un Paro Nacional Indefinido, un Tomazo, y la formación de una Asamblea Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios y Universitarios. La CONES llamó a tomas generalizadas, alcanzando más de 50 liceos tomados, sumándose la ACES. La CONFECH a un “paro nacional indefinido”, desde el 1º de junio, que sumó a más de 100 Universidades movilizadas en distintas modalidades, con más de 20 Facultades o Carreras en toma. Un hecho simbólico fue la entrada a los Patios de La Moneda por estudiantes de la ACES y de Universidades privadas. Desde entonces, se realizaron acciones cotidianas, a diario de todo tipo: cortes de calles, tomas de edificios públicos, marchas locales, concentraciones, denuncia a los medios de comunicación, actividades artísticas. Desde la ACR se impulsó la articulación territorial de base en los Cordones Estudiantiles en Santiago, contándose el Cordón Macul, Bellavista, Centro, Norte, entre otros; así como la Coordinadora de estudiantes movilizados en la Región de Valparaíso y en Antofagasta. El 26 de mayo, la CONES convocó a una cuarta marcha nacional (segunda de la CONES) nuevamente no autorizada: fue un día de enfrentamientos en diferentes puntos del centro de Santiago, en el que se vió inclusivo a un Carabinero con una subametralladora UZI, arma de guerra diseñada en Israel que permite hacer 600 disparos por minuto con un alcance de 200 metros. El 9-6, la CONFECH llama a la quinta marcha nacional (tercera del organismo universitario), que reunió a casi 150.000 en Santiago.

La contra-ofensiva del Gobierno. Ese día, se sacó la figura de Cristo de la Iglesia de la Gratitud Nacional, que daría la excusa necesaria al Gobierno para pasar a la contra-ofensiva. Se lanzó una campaña mediática criminalizadora. Se iniciaron los desalojos, algunos con pistola en mano por parte de Carabineros, y con los destrozos (parciales) en el INBA se redobló el ataque contra las tomas. El 15 de junio la CONES convocó a una séptima (tercera del organismo secundario) marcha nacional, que excusándose en esos hechos, no fue autorizada. Aquí, las dirigencias burocráticas, decidieron aceptar los términos del Gobierno, y tanto la CONES, como la ACES y CONFECH que apoyaban, suspendieron el llamado a movilizarse. El 23 de junio, la CONFECH llama a la octava marcha nacional (cuarta de este organismo), con 100.000 en Santiago. Bajo el asedio de la contraofensiva estudiantil, los estudiantes seguían mostrando masividad en sus movilizaciones, con ya 8 a nivel nacional. Los medios de comunicación empresariales, sacaban notas de los perfiles de los estudiantes movilizados, donde debían dar cuenta de la alta politización, con estudiantes que inician sus primeros pasos en la militancia en distintas organizaciones revolucionarias.

La clave de esta segunda fase, es que ni la “ofensiva estudiantil”, ni la “contra-ofensiva del Gobierno”, lograban imponerse una sobre la otra.

La ACR agregaba a su llamado a hacer efectivo el Paro Nacional Estudiantil, el Tomazo, la formación de una Asamblea Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios y Universitarios: la estatización de las empresas de la educación; la lucha común contra la dura represión, como las expulsiones, sumarios y persecuciones de la PDI a los estudiantes; y dar un ultimátum al Gobierno: redoblar la lucha con la presentación del proyecto. Conocido sus lineamientos, llamó al rechazo completo de la reforma del Gobierno.

Un punto de inflexión. Se llegó así a un punto de inflexión. Es la hora de definiciones: el Gobierno está por llevar al Parlamento su proyecto de ley. Para la ACR, la formación de intereses capitalistas en la educación, formó un “frente anti-estudiantil” al que hay que enfrentar con la fuerza, no se trata de propuestas, se trata de enfrentar esos intereses. El Gobierno se desnudó con su reforma, que no responder a las demandas estudiantiles. Y quedo aislado, perdiendo al único aliado que mantenía, los Rectores de las Universidades estatales. La dirigencia burocráticas de la CONFECH llamó en los días previos a una alianza con los rectores, pasando de una “movilizacion estudiantil” a una “movilización universitaria”, pero son los mismos Rectores o Decanos que persiguen con sumarios y expulsiones. Para la ACR la alianza es con los estudiantes universitarios, secundarios, profesores y trabajadores. Sin buscar incidir para mejorar el proyecto, sino hasta imponer todas sus demandas. De lograrlo, en este escenario, se puede imponer una conquista histórica de incalculables consecuencias para el conjunto de la situación política en Chile, de no lograrlo, se podría cerrar este período de lucha, pero abriendo el paso de sectores enteros de una juventud con justo odio contra el régimen y los empresarios a la militancia revolucionaria. Que en el camino, puede obtener conquistas parciales, como la elección universal de autoridades, partiendo por el Rector junto al co-gobierno triestamental, y la estatización de las empresas de la educación.

Tal es la magnitud de lo que está en juego, y lo duro de la batalla que se avecina.






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