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TELEFONISTAS

La planilla verde: 43 años al mando del sindicato telefonista

Recuperar los sindicatos por los trabajadores de base es una tarea crucial para enfrentar los planes de los patrones y su gobierno. Así, los trabajadores de base tienen que democratizar sus sindicatos atenazados por las viejas y "nuevas" burocracias sindicales.

Pedro Morales

Trabajador de Telmex

Sábado 18 de mayo | 10:07

Nos encontramos en un momento donde una nueva camada de jóvenes telefonistas empieza a nutrir las filas del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM). Desafortunadamente, muchos de ellos no ven en su organización sindical el medio para organizarse como clase trabajadora asalariada. Esto se da por muchos factores, pero uno a resaltar es el desprestigio que enfrentan los eternos dirigentes sindicales

Efectivamente, los dirigentes sindicales que se rehúsan a abandonar sus cargos son una enfermedad en nuestras organizaciones. Sin embargo, es necesario aclarar que los sindicatos son una gran herramienta de organización, que en manos de sus trabajadores tienen la tarea histórica de organizarnos para enfrentar los ataques más urgentes que se dirigen contra nuestra clase, como el desempleo, bajos salarios, precarización, militarización, represión, asesinatos etc. Los sindicatos deberían cumplir con ese papel para organizar a sus trabajadores y hacer suyas las demandas que nos niegan empresarios, patrones, gobierno y todos los partidos políticos que defienden a los integrantes de esta clase explotadora.

El caso del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) es ejemplar en este sentido. En abril pasado se cumplieron más de cuatro décadas desde que la “planilla verde”, encabezada por Francisco Hernández Juárez, accedió a la dirección de nuestro sindicato, convirtiéndose en una de las burocracias más longevas de México. Para explicar cómo la “planilla verde” ha logrado dominarnos estos 43 años, es necesario desmenuzar varios ejes sobre los que se apoya para garantizar su permanencia, como las reelecciones, represión y su incondicionalidad a Slim.

Reelecciones, el antídoto para diluir la democracia sindical

Desde luego que uno de los elementos más burocráticos de la gestión de la “planilla verde” son los más de 40 años de Francisco Hernández Juárez al frente de nuestro sindicato. Este es uno de los principales males en las organizaciones de los trabajadores, ya que las reelecciones, como en el caso de los telefonistas, destruyen la democracia interna e impulsan el surgimiento de funcionarios sindicales que se separan por décadas de la base y operan disciplinando en favor de su dirección, y del patrón.

Es obvio, entre menos oposición política exista, se facilita la reelección y su permanencia. Esto evita que los trabajadores participemos cómo sujetos políticos en el destino de nuestro sindicato, lo que más conviene a Slim y cía. Al tener un fuerte control de la base, la “planilla verde” opera como planilla única al más puro estilo del sindicalismo priista, lo cual le facilita romper con un principio fundamental del método de organización interna de los sindicatos, la rotatividad en todos los cargos sindicales y la prohibición real de las relecciones que deforman su carácter democrático.

Es el funcionamiento del debate asambleario lo que le debe dar vida a nuestra organización para operar en completa representatividad democrática de los trabajadores para que absolutamente todas las decisiones pasen por la aprobación o rechazo de sus integrantes. Este funcionamiento asambleario y de rotatividad en todos los cargos, evita la aparición de figuras que promueven, por medio de la concentración de poder, convertirse en sujetos más importantes que la base y desde ese lugar alterar los elementos y criterios fundamentales de la democracia en los sindicatos favoreciendo intereses ajenos a los de su base.

Silenciar las posturas que critiquen a la dirección

Desafortunadamente en nuestro sindicato se dan otras formas para contener la participación crítica de los telefonistas. Los métodos represivos y autoritarios que emplea la dirección del STRM para silenciar las diferencias anulan todo rastro de libre participación de los trabajadores en su propia organización. Los sindicatos, al agrupar y organizar a trabajadores, tienen la necesidad de poner en marcha plenas garantías democráticas para disentir con la dirección sindical. Ya que es el libre debate lo que nos fortalece y forma cómo sujetos políticos y por lo tanto a nuestra organización. Choca con este principio, la idea de que las opiniones distintas a la dirección rompen la unidad y buscan destruir al sindicato.

Y nos referimos al conjunto de la dirección del STRM (secretarios generales, coordinadores, comisionados etc), porque pensamos que la gran mayoría de ellos que aceptan las posturas de Juárez, se hacen parte del mismo problema y se hacen responsables por callarlo con tal de permanecer en el cargo. Son muchos los coordinadores y comisionados los que como parte de la impunidad y amparo que brinda la planilla verde, utilizan en muchos casos sus cargos para amenazar, señalar y sancionar impunemente a sus propios compañeros y así silenciar las diferencias.

Cuidar las ganancias del patrón, una política desastrosa para los telefonistas

La falsa idea de que todo se le debe a Juárez y se le tiene estar agradecido, busca asentar que él es más importante que nosotros, consigna impulsada por la mayoría de comisionados y coordinadores. Es aquí donde radica uno de los grandes problemas; los telefonistas fuimos desplazados del rumbo de lucha del sindicato y ello abrió la puerta al control absoluto de un grupo contrario a la democracia sindical y que gusta de proteger al patrón, cuidando que la base no se manifieste libremente en contra de los ataques de Slim.

Y es que la política que reivindica Hernández Juárez ha llevado a un callejón sin salida a los telefonistas. Cada vez es más evidente la trampa de que si protegemos las ganancias del patrón nos va bien; esta política ayudó a que Slim se convirtiera en el hombre más rico del mundo, mientras nuestro pago de utilidades desaparece. Sin embargo, la dirección omite mencionar que Telmex fue exprimida por el propio Slim para financiar su imperio. Esta idea de proteger al patrón, genera que los telefonistas perdamos la posibilidad de defendernos de mejor manera de sus ataques, con iniciativas y resoluciones discutidas por nosotros.

Y es que es en estos momentos donde la base es capaz de mostrar su poderío para imponer un rumbo de lucha distinto, derrotando la separación y también recuperando a nuestra organización del papel pro patronal que le ha impuesto la “planilla verde”. Es claro, los telefonistas, al rechazar las decisiones autoritarias, unilaterales y al debatir, acordar y organizarse en asambleas, es capaz de volcar una fuerza muy superior, comprometida y organizada para encarar los ataques de Slim.

Sin duda, el empoderamiento de la base puede presentar mejor combate a los planes de Slim y del Instituto Federal de Telecomunicaciones, pero es necesario cuestionar y oponernos a los métodos de bajar información a cuentagotas, donde nos piden que confiemos en que Juárez resolverá. Desafortunadamente esta propaganda constante, desplaza a los telefonistas del papel que deben jugar en nuestro sindicato.

La historia del STRM no pertenece a la planilla verde

La historia del STRM y los telefonistas está plagada de grandes movimientos que encabezaron miles de telefonistas en búsqueda del derecho a una vida mejor y organizarse libremente. Y es desde este lugar, de confrontar maltratos y conflictos con los patrones, desde donde se ha construido la historia de una organización sindical histórica, conformada por medio de la organización de la base. Y donde a pesar del control sindical que impera desde antes de Juárez, importantes sectores de la base han luchado históricamente por la democratización de su sindicato.

Contra la ideología patronal de que los sindicatos son trabas para el desarrollo del país, reivindicamos la gran urgencia de que estos se democraticen y que allí donde no existen por acuerdos de los patrones con el charrismo de la CTM, surjan nuevas organizaciones verdaderamente democráticas que sirvan para que los trabajadores se organicen y alcen la voz. De igual forma, el STRM no solo necesita un cambio verdadero en su dirección, si no que este cambio debe ser producto de la organización de los telefonistas en búsqueda de retomar la dirección política de nuestra organización para escribir nuevas páginas de lucha por la democratización de nuestro sindicato para enfrentar en mejores condiciones los planes de precarización de la patronal y su gobierno.






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