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La tienda de los sueños: presentación de antología fantástica mexicana

El 19 de julio en la biblioteca José Vasconcelos, Alberto Chimal nos presentó bajo el sello de Ediciones SM, la antología de cuentos “La tienda de los sueños: un siglo de cuento fantástico mexicano”.

Sábado 23 de julio de 2016 | 22:57

El prólogo del libro comienza con un extracto de "Los sueños de la bella durmiente" de Emiliano González, el cual relata el local de Mefisto, un establecimiento de compra-venta que reúne una serie de “objetos preciosos”: un retrato que cobra vida y se pasea, una llave de plata que puede abrir la puerta del infierno o del paraíso, un collar que se va reduciendo hasta estrangular el cuello de quien lo usa, etcétera.

Y del mismo modo que esta tienda alberga en sí objetos tan diferentes, la antología recopila a escritores que van desde finales del siglo XIX hasta nuestros tiempos, pasando por autores canónicos dentro de la literatura fantástica, hasta los más jóvenes y contemporáneos:

La narrativa fantástica no es un pasillo de supermercado, llena de productos más o menos iguales en cajas más o menos semejantes; al contrario, es la tienda de Mefisto: una cámara de maravillas donde nunca se sabe qué va a salirnos al paso, ni cómo va a llamar nuestra atención, ni cuánto afectará nuestras vidas. Alberto Chimal.

Dentro de los veinte cuentos compilados se encuentra "Como las estampas" de Amado Nervo, el cual toma el tema de lo religioso en mediación con el esoterismo y el misticismo.

Otro de los cuentos es "La culpa es de los tlaxcaltecas" de Elena Garro, quien abarca lo fantástico desde una construcción imaginaria que revela la geografía actual de la Ciudad de México como un espacio ya antes habitado por otra civilización, trastocando de esta manera la percepción del tiempo.

"Styx y Umene", de Iliana Vargas, juega con los abismos entre el sueño y la pesadilla a través de personajes de distintas especies y la convivencia entre ellas.

"Indocumentado" de Édgar Omar Avilés, relaciona el tema de la identidad y la memoria con un hecho social y político: la migración ilegal.

De esta manera, el horizonte de posibilidades para leer “lo fantástico” se muestra basto y diverso, demostrando no sólo que la literatura fantástica mexicana existe a pesar de no ser tan visible o estudiada; sino problematizando además la noción de “fantasía”, la cual, según se dijo en la presentación del libro, se ha visto vinculada tanto a personajes como a anécdotas mágicas bajo la tendencia que popularizó Harry Potter en los últimos años.

Sin embargo, ese tipo de interpretaciones de “lo fantástico”, nos han nublado la capacidad de encontrar la imaginación en otros terrenos menos comerciales y más locales, terrenos donde la fantasía se da a partir de personajes, situaciones y acontecimientos que tienen que ver con nuestra propia historia nacional, cultural y social:

Hay algo en la imaginación mexicana que es irreductible y que crece en los lugares menos inimaginables, como la mala yerba. Se trata de ese borde que existe entre lo que creemos cierto y lo que no, una grieta que nos lleva a una evaluación de las propias convicciones. Alberto Chimal

De ser así, la imaginación fantástica nos permitiría entender los límites de nuestra visión del mundo y nuestra propia construcción social. Y es que hasta lo más personal y aparentemente desprovisto de “objetividad”, puede ser rastreado en una realidad histórica y política, pues es en lo colectivo y lo social donde construimos nuestras percepciones, y por lo tanto, nuestra forma de narrar.

Así pues, al invitarnos a reflexionar en torno a lo que puede y no puede ser, esta antología de cuentos nos brinda la oportunidad de cuestionar en torno a cómo se ha ido construyendo esa imaginería mexicana, dónde se localiza en nuestra tradición literaria, y cómo ha sido interpretada. Sumado a lo anterior, y en una especie de juego intertextual, cada cuento viene acompañado al final por una viñeta de “cuentos cercanos”, donde se nos sugieren otras narraciones que tienen semejanza en su temática, su forma, su tono o estilo.

Otro de los aspectos peculiares de esta antología reside en la incorporación de textos escritos por mujeres, haciendo énfasis en que las escritoras mexicanas muchas veces han sido alejadas de los estudios literarios en nuestro país, y por ello, son menos conocidas:

Quizá por condicionamientos sociales, las mujeres, a comparación de los hombres, tienen cierta voluntad a encontrar lo fantástico en momentos cotidianos. Los hombres en cambio, muchas veces no se lo permiten, no pueden o no están tan interesados en ello. Alberto Chimal

Al final, lo que este libro asegura es una invitación a explorar lo extraño, lo misterioso y lo impredecible, que puede ser localizado generalmente en los sueños y las fantasías, pero que también traspasa a nuestra vida cotidiana.

“La tienda de los sueños está abierta. Pasa por favor. Estás en tu casa.”






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