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Los planes de estudios, las ciencias sociales y el marxismo

Los planes de estudios en las principales universidades del país han sufrido modificaciones en sus contenidos en función del momento político y del nivel de organización de los estudiantes y los profesores. Así mientras menos organización y lucha hay, más fácilmente se eliminan materias críticas y viceversa.

Viernes 11 de diciembre de 2015

El conocimiento no es neutral. En una sociedad donde persisten fuertes desigualdades económicas y problemas sociales inherentes al capitalismo, la ciencia responde a intereses específicos, más aún las ciencias sociales.

De este modo encontramos que en las diferentes ciencias sociales y disciplinas del área de humanidades existen pensadores y teorías que buscan justificar y darle sentido al orden social dominante, mientras otras corrientes del pensamiento -y en particular el marxismo- desarrollan una crítica al status quo capitalista. Hay además teorías que buscan “conciliar” entre los intereses de clase que operan en la realidad y que se reflejan en las posiciones que defiende cada cuerpo teórico.

La trampa de la neutralidad y el posmodernismo

Un argumento muy utilizado por teóricos de derecha y otros escritores que defienden el orden existente, es que los científicos sociales o investigadores deben mantenerse “neutrales” y ser “objetivos” cuando analizan un fenómeno económico, político o social. En realidad bajo esta supuesta neutralidad encubren una posición funcional al orden burgués buscando “despolitizar” análisis y conclusiones que a todas luces no puede dejar de tener una connotación política.

Para poder acceder a un conocimiento científico (y por tanto que apunte a la veracidad) se debe partir de un análisis crítico que busque profundizar en el fenómeno, indagar en su esencia y develar lo que a simple vista no se percibe. Las teorías que hacen apología del capitalismo no pueden desarrollar un análisis más allá de la superficie de los fenómenos.

La lucha de clases tiene su reflejo, distorsionado o no mecánico, en la academia y en las grandes discusiones teóricas que han atravesado la historia de las ideas bajo el capitalismo. El marxismo y el liberalismo son dos posiciones alrededor de las cuales orbitan planteamientos teóricos que tienen expresiones particulares en cada ciencia social, sea en la economía o en la historia, en la filosofía o en la pedagogía.

La filosofía posmoderna, que durante años permeó la academia planteando que ya se habían “superado” los grandes relatos y la búsqueda de la verdad no tenía mayor sentido en función de “relativizar” las posiciones, resultó ser perfectamente funcional al neoliberalismo. Mientras menos se comprometa un estudiante con una posición teórica y por ende con la acción política, más fácilmente la burguesía y sus políticos pueden atacar las conquistas sociales y no encontrar en ese estudiante una postura crítica y opositora. Por el contrario, si los estudiantes y los profesores asumen como propios los intereses históricos de la clase trabajadora, sienten su lucha como propia, y entienden críticamente el desarrollo del capitalismo es muy probable que decidan actuar y organizarse para enfrentar al régimen capitalista y sus gobiernos.

Vivir quiere decir tomar partido

Los socialistas no buscamos que en las universidades se enseñe únicamente marxismo e ideas revolucionarias, lejos de ello nos parece muy importante que se enseñen todas las corrientes del pensamiento en cada disciplina. Estamos en ese sentido por la “libertad de cátedra”, por la existencia de cátedras paralelas que cada quien pueda optar en tomar.

A partir de un estudio científico y de una reflexión colectiva, creemos que miles de estudiantes pueden dejar de ser indiferentes, como diría Gramci, de los grandes debates entre corrientes y por esa vía tomar partido por las posiciones teóricas que defienden los intereses de la clase trabajadora y los sectores explotados y oprimidos.

Únicamente desde un análisis dialéctico que busque explicar las contradicciones que el capitalismo genera, es que se pueden entender los enormes problemas a los que nos enfrentamos en este siglo como la devastación ambiental y el cambio climático, la crisis económica y las guerras (comerciales y militares), la miseria creciente o incluso los problemas psicológicos y trastornos que viven millones en el planeta. Pero además el marxismo no se queda en la explicación del fenómeno sino que busca darle una salida revolucionaria al mismo, transformar la realidad, como planteaba Marx en sus famosas pero completamente vigentes “Tesis de Feuerbach”.

Por una intelectualidad y una juventud comprometida con la transformación social

Como decíamos al principio, la academia y el contenido de los planes de estudios en las universidades y en las escuelas está sujeto a sus tiempos políticos. En los ´60 y ´70 por ejemplo, el marxismo era una corriente con peso específico en muchas universidades del mundo, lo cual respondía a los acontecimientos internacionales y su impacto en la juventud y la intelectualidad universitaria, así como -resultado de esto- el nivel de organización que tenían los estudiantes y de la fuerza de la izquierda que se reclamaba socialista y revolucionaria. Con la caída del muro de Berlín de los regímenes estalinistas, la ofensiva política e ideológica neoliberal se fortaleció, y tuvo un impacto importante en las escuelas.

La crisis económica iniciada en el 2008 y los fenómenos políticos que desde entonces se han generado en el mundo y en México mismo, como es el despertar de miles de jóvenes a la vida política, trae consigo que desde las escuelas comiencen a cuestionarse los paradigmas dominantes.

El conocimiento de los estudiantes y los intelectuales debe estar puesto al servicio de las necesidades del pueblo pobre y trabajador, para ello es esencial comprender críticamente los fenómenos políticos, sociales y económicos que suceden en la realidad. Y apostar a transformarla, mediante la acción revolucionaria de la clase obrera (hoy en día extendida en millones en la industria, los servicio y el transporte) y sus aliados en el campo y en la ciudad, a los que debe integrarse lo más avanzado y consiente de la juventud estudiantil que abrace lucha por una sociedad superior a esta que apunta a la barbarie. Por ello desde la Juventud del MTS organizamos en las universidades foros, debates, charlas y conferencias para reposicionar el marxismo como una herramienta fundamental para entender y transformar esta sociedad, y por ello es que queremos invitar a nuevas compañeras y compañeros a sumarse a nuestras filas, y a construir la juventud de la organización revolucionaria que necesitamos.






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