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CRISIS POLÍTICA EN BRASIL

Lula fue designado jefe de ministros: maniobra arriesgada del PT

El ex presidente Lula, aceptó entrar al gobierno como Jefe de ministros, luego de las movilizaciones a favor del impeachment del 13 de marzo.

Miércoles 16 de marzo de 2016 | 18:09

Luego de las importantes manifestaciones contra Dilma, Lula y a favor del impeachment del pasado domingo, con el desarrollo de la Operación Lava-Jato que amenaza la caída y posible prisión del destacado Ministro de Educación Aloízio Mercadante y del mismo expresidente, Dilma, Lula y el PT adoptaron una medida extrema que tendrá numerosas consecuencias.

La designación de Lula como Jefe de ministros, abre muchos interrogantes en la situación nacional, incluso si se dará y cuál, un cambio en la política económica, llegando a especularse sobre la salida del actual presidente del banco Central, Tombini.

La arriesgada medida adoptada por el PT, Dilma y Lula, se da luego de gobernar asumiendo los más corruptos procedimientos capitalistas: cerrar acuerdos que fortalecieron a la derecha representada en dirigentes conservadores como Cunha o Feliciano y fortalecer la autonomía y la falta de control democrático del poder judicial que ahora les acosa.

Los organizadores de las manifestaciones del 13/3 prometieron demostraciones en caso de que se diera esta designación. Está por verse si finalmente tendrán lugar y con qué intensidad y adhesión. La oposición ya había anunciado que recurriría al Supremo Tribunal contra esta posible designación, además de darle continuidad al proceso bajo el mando del juez Sérgio Moro. Los fiscales de San Pablo que pidieron la prisión preventiva de Lula, recurrieron hoy contra la decisión de la jueza Maria Priscilla Ernandes, que había decidido encaminarlo al juez federal Sérgio Moro, con el argumento de que el movimiento de dinero de la propiedad (triplex) asociada a Lula se dio años antes de iniciada la Operación Lava-Jato.

No hay base jurídica clara que determine si la investigación previa a la designación de Lula puede proseguir. No queda claro cuál será el resultado del recurso presentado por los fiscales de San Pablo, si la nueva situación jurídica del ex presidente como ministro le confiere retroactivamente fueros privilegiados, pudiendo solo ir preso bajo decisión del Supremo Tribunal Federal o si esta medida quedará bajo decisión del juez Moro. Es decir, no se sabe si podremos tener un superministro preso.

Esta batalla jurídica se sumará a la posible presión sobre sus familiares que deben continuar bajo juicio de Sérgio Moro. No debería extrañar una probable ofensiva contra su esposa e hijos frente a esta suba de apuestas del PT. La oposición y la Operación Lava-Jato ya habían subido la temperatura del país con el arbitrario traslado coercitivo y pedido de prisión preventiva del expresidente. Estas batallas jurídicas y policiales que se desarrollarán en los próximos días, son solo una parte de las inmensas batallas políticas por venir, donde se pone en juego toda la estabilidad política de un régimen construido en la transición prolongada de la dictadura, contando con el PT y la CUT como factores de contención de la lucha de clases.

Lula tiene como misión salvarse a si mismo, al gobierno del impeachment e intentar recomponer la relación del gobierno con el PMDB que amenaza con la ruptura. Además debe recomponer la base de apoyo entre la población, en medio de los escándalos de corrupción y los ajustes que ya significan recortes en los gastos sociales de salud y educación, aumento del desempleo, la entrega de los campos del Pre-Sal, apertura de las empresas estatales a su privatización y la amenaza de la reforma del Sistema de Seguridad Social.

El PT arriesga mucho al poner a su líder como ministro, que a pesar del gran desgaste aun conserva un capital político, principalmente con los sindicatos y movimientos sociales, para integrar un gobierno que implementa los ajustes y una presidenta como Dilma inmensamente desgastada. Lula como ministro aplicando directamente los ataques puede quemar el fusible más fuerte del PT. ¿Significa entonces que el gobierno buscará una línea de hacer pequeños cambios en la política económica para intentar recuperar popularidad sin dejar de ser otra respuesta burguesa a la crisis? ¿Puede ser esa la intención de Lula y Dilma?

Apuestan también a que la defensa de un gobierno Lula-Dilma puede suscitar mayores pasiones en la clase trabajadora contra el impeachment que las que despierta la presidenta peor evaluada de la historia del país. Por otro lado, también suscitará mayores pasiones por su destitución.

Entre el capital político previo de Lula y esta designación que puede despertar acciones de la oposición y de los sectores de la clase media que salieron a las calles el pasado domingo hay un empate de fuerzas, como desarrollamos aquí. En el país con las principales figuras de la oposición como Aécio Neves (PSDB) y Alckmin (PSDB) debiendo salir corriendo de la manifestación convocada por ellos, entre su base electoral y en su bastión, la Avenida Paulista. Esta situación de un PT muy debilitado y una oposición dividida y debilitada emerge el poder judicial como árbitro.

El poder judicial con sus medidas arbitrarias contra un poderoso expresidente deja en claro a todos los trabajadores que será aún más duro contra quienes intenten desafiar el orden luchando contra los ajustes. Sérgio Moro estudió por largos años en el Departamento de Estado americano, tiene vínculos con empresas como Shell y el PSDB, no confiamos en que de una casta de jueces ligados a empresarios, políticos e intereses extranjeros podrá conocerse la profundidad y la podredumbre de la corrupción que asola al país.

Esta situación política suscita pasiones y la división de los de arriba puede contribuir a la acción de los de “abajo” como puede verse en la lucha de los profesores y estudiantes de la enseñanza media de Rio de Janeiro. A esto hay que apostarle, luchando por un movimiento nacional contra los ajustes y la impunidad y que exija a las centrales sindicales como la CUT y la CTB su ruptura inmediata con el gobierno de Lula-Dilma, para que los trabajadores en medio de la crisis política den una respuesta independiente por el fin de la impunidad y organicen una verdadera batalla contra los ajustes y la entrega al imperialismo de los recursos nacionales.

El Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) en toda esta grave situación política se ha posicionado contra el mecanismo reaccionario del impeachment que otorga a 300 sinvergüenzas o a jueces que nadie elige, la decisión de revocar el sufragio dado a Dilma para dar lugar a un nuevo gobierno que promete ajustes aun mayores y más graves contra la clase trabajadora y el pueblo. Esta oposición al impeachment no está separada de la lucha contra la impunidad, de la que esta escandalosa designación de Lula como iniciativa desesperada para liberarlo del juicio es una expresión más, de un régimen político corrupto que bajo mando petista o tucano (PSDB), no tiene nada que ofrecer a la clase trabajadora además de más ajustes y mayores escándalos de corrupción.

Luchamos para que los trabajadores y la juventud impongan por la fuerza de su movilización independiente contra los ajustes y la impunidad una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que haga pública cada delación, juzgue a cada corrupto del país, termine con los privilegios de los políticos, empresarios, jueces, fiscales y permita a los trabajadores y la juventud tomar en sus manos el rumbo del país, terminando con los ajustes y utilizando cada centavo de la deuda pública y cada gota del Pre-sal para lo que realmente importa: empleo, salarios, salud y educación.






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