Géneros y Sexualidades

PANDEMIA Y OPRESIÓN DE LA MUJER

Más trabajo y también más violencia, lo que ofrece la pandemia para las mujeres

Mientras aumenta el trabajo en la parte no remunerada de la doble jornada laboral, la violencia patriarcal se ha recrudecido con la cuarentena.

Jueves 30 de abril | 19:14

La pandemia ha desnudado muchas de las contradicciones del capitalismo, una de ellas, la feminización del trabajo precarizado y, otra más, la continuidad de la no remuneración del trabajo reproductivo, que también recae mayoritariamente sobre las mujeres.

Según el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), las mujeres realizan más del 76% del trabajo de cuidados a nivel mundial, y la mayoría no recibe remuneración alguna.

Esto significa dobles jornadas laborales para ellas, teniendo que trabajar desde sus hogares o centros de trabajo -en el caso de los sectores esenciales, que se mantienen funcionando en medio de la pandemia- a la par de hacerse cargo de la limpieza, cuidado de niños y enfermos, así como de otras tareas fundamentales para la vida cotidiana.

Si recuperamos las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el 79% de las personas que se dedican a la enfermería son mujeres, y cerca de la mitad entre quienes ejercen la medicina. El sector salud es un gremio altamente feminizado, y hoy son ellas quienes se encuentran en la primera línea contra el Covid-19, sin contar con equipo de bioseguridad, material médico ni sanitario.

Pero también en otras ramas, como la alimentación, servicios o telecomunicaciones, podemos identificar una progresiva feminización de la fuerza laboral, es decir, mayor precarización para nosotras.

Al mismo tiempo, las llamadas de denuncia y búsqueda de atención psicológica y acompañamiento en casos de violencia patriarcal se han incrementado durante la cuarentena, y más aún con la pandemia. El feminicidio se ha incrementado, arrebatándonos en México la vida de 10 mujeres cada día. Y, por si fuera poco, el ejército y la Guardia Nacional han aumentado su presencia en las calles con la intención de evitar cualquier brote de descontento que sea generado por la pandemia, lo cual aumenta la inseguridad contra las mujeres.

El movimiento de mujeres internacional no puede detenerse en la denuncia de las terribles condiciones que enfrentamos las mujeres diariamente, y que seguro se recrudecerán con el avance de la crisis sanitaria, económica y política.

Hace falta voltear a ver a las mujeres trabajadoras, que hoy están en la primera línea demostrando lo esencial de su trabajo, y reconocer la potencialidad de las posiciones que ocupan, pues sobre ellas recae hoy el futuro del planeta.

Exigir la prohibición y cese inmediato de los despidos, el pago de licencias al 100% y sin recortes salariales, la suspensión de los sectores no esenciales de la economía, la implementación de salarios de cuarentena para toda la población mayor de 16 años por lo menos de $16 mil pesos mensuales, así como la habilitación de grandes inmuebles ociosos, que sean expropiados junto a los de empresarios hoteleros y la Iglesia para albergar a migrantes, población de calle, mujeres en situación de riesgo y enfermos de COVID-19.

Así mismo, hay que implementar impuestos a las grandes fortunas y el cese del pago de la deuda externa para financiar todo lo necesario para enfrentar esta pandemia, desde el equipo médico y sanitario hasta condiciones dignas de vida y trabajo para las grandes mayorías.

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