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MIGRANTES

No se permitirá la entrada de una nueva caravana migrante a México

Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación de México, aseguró que no se les otorgarán visas de tránsito a quienes integran la nueva caravana migrante que se dirige a México para alcanzar la frontera con Estados Unidos. Mientras tanto mil 500 personas partieron de San Pedro Sula la madrugada del martes.

Jueves 16 de enero | 15:26

Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación de México, aseguró que no se les otorgarán visas de tránsito a los integrantes de las caravanas que salieron de Honduras hacia Estados Unidos. A su vez informó que habrá operativos especiales y agentes migratorios que responderán al paso de la caravana que partió de Honduras la madrugada del martes.

Por su parte el gobierno guatemalteco, ha endurecido aún más las políticas de migración, con controles más estrictos acompañados de agentes de Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés).
El presidente de Guatemala, Alejandro Giammettei, aseguró que el canciller Marcelo Ebrard, le había advertido que México no permitirá el paso de los cientos de migrantes hondureños.

"El Gobierno mexicano nos advirtió de que no los va a dejar pasar y que va a utilizar todo lo que esté en sus manos para impedir que pasen (...) la frontera de México será un "muro" para los migrantes" señaló Giammettei a medios de comunicación.

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Mientras tanto, la Guardia Nacional de México ya se encuentra desplegada en la frontera sur a la espera de realizar detenciones y deportaciones. Pues la Secretaría de Gobernación ha insistido en que México no es un país de tránsito: "No damos salvoconductos. Abrimos la puerta a aquellos que quieran migrar a nuestro país, pero no damos visas de tránsito. Habrá operativos especiales y agentes migratorios".

Esta es la primera caravana migrante que intenta avanzar hacia la frontera con EEUU, desde que el acuerdo que firmaron los gobiernos de México y Estados Unidos en materia migratoria en junio pasado, tras las amenazas de Donald Trump con imponer medidas arancelarias si no se detenía el flujo de migrantes hacia Estados Unidos.

Ante estas amenazas, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, denostando subordinación con la Casa Blanca, desplegó a la recién constituida Guardia Nacional para fungir las tareas de patrulla fronteriza, y detener y deportar a miles de migrantes.

Desde entonces, la política migratoria mexicana se ha mantenido en esta línea, reforzando los operativos de detención en las fronteras norte y sur, sobre todo por el lado de Tapachula y Tijuana, que según el diario El País, se han convertido en estaciones a ninguna parte para los migrantes, donde miles aguardan su momento para cruzar a Estados Unidos, en medio de trámites cada vez más largos y desgastantes.






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