Juventud

RACISMO Y BRUTALIDAD POLICIAL

No son casos aislados, la policía asesinó a otro joven en Colombia

En esta semana, en varias partes del mundo se ha denunciado diversos casos de una brutal represión policíaca que ha dejado varios jóvenes y trabajadores muertos. En un contexto de crisis sanitaria, con medidas insuficientes para toda la población, con miles de muertes y miles de despidos, los asesinatos de Anderson Arboleda en Colombia, de Giovanni López en México y de George Floyd en Estado Unidos tienen un factor común: la brutalidad del cuerpo represivo de un Estado racista.

Sábado 6 de junio | 15:02

Unos días antes de profunda indignación por el asesinato de George Floyd grabado en video en la ciudad de Mineápolis, en Cauca, Colombia sucedió algo muy similar.

El martes 19 de mayo, Anderson Arboleda -un joven negro- se encontraba en la puerta de su casa esperando a que sus familiares le abrieran. Había llegado de la casa de su abuela, aproximadamente a las 10 de la noche cuando dos policías se acercaron para reprimirlo por no cumplir la cuarentena.

Al intersectarlo para imponerle un comparendo afuera de su casa, los policías lo empezaron a golpear, uno de ellos le dio varios golpes fuertes en la cabeza con su un garrote de madera hasta que pudo entrar a su hogar. Anderson y mamá indignados por la situación fueron al Comando Central para hacer una denuncia, sin embargo sólo recibieron un comentario banal por parte del comandante diciendo que “se le hacía raro porque sus policías eran muy decentes”.

Desde ese momento, Anderson le dijo a sus mamá que se empezaba a sentir mal, ya en sus casa y al empeorar su estado lo llevaron a un hospital local pero por las gravedad de sus lesiones lo terminaron trasladando a la clínica del Valle de Lili en la ciudad de Cali. Unas horas después le comunicaron a su familia que tenía muerte cerebral. Y finalmente falleció el 22 de mayo.

En su funeral, amigos y familiares portaban globos blancos y playeras estampadas con su foto, donde que exigen justicia, y pedían alto al a represión de sus jóvenes.

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Contextualizando la situación de Colombia, desde el 20 marzo por decreto del cuestionado presidente Iván Duque se implementó la cuarentena obligatoria desde el 24 que se alargó hasta el 31 de mayo. Igualmente este decreto vino de la mano con la represión, pues se le otorgó a la Policía Nacional la capacidad de imponer comparendos con multas a las personas que no cumplieran el mandato por incumplir el “Código de Seguridad y convivencia Ciudadana”

Este decreto ordenó una cuarentena imposible de cumplir pues la “ayuda” que dan por parte del gobierno es insuficiente en Colombia y en todo el mundo para sobrevivir la pandemia sin tener que trabajar, convirtiendo el Aislamiento Preventivo Obligatorio en un privilegio de clase.

La noticia del asesinato de Anderson causó mucha indignación en el país, aunado a la denuncia en Estados Unidos en contra de la represión y asesinatos racistas. Sin embargo, fue hasta principios de junio que se viralizó la noticia por varios cantantes y académicos tuitearon, como la cantante Goyo del grupo Choquib Town, que denunció que fue con todas sus letras un acto racista y que no era el único, utilizando el hashtag #RacismoInstitucional; también se pronunciaron Catalina García vocalista de Monsieur Periné y el famoso cantante J Balvin entre muchas otras personalidades.

Debido a la atención que estaba teniendo el caso de Anderson, el coronel Rosemberg Novoa de la Policía de Cauca anunció el jueves 4 de junio que se estaba llevando una investigación y que estaban esperando el dictamen por parte del hospital, sin dar la identidad del policía que asesinó al joven.

Aunque es clara la exigencia de retirar de sus “funciones” y encarcelar al policía, no se debe quitar el ojo del cuestionamiento a la policía en general, ni confiar en sus autoridades ni es sus instituciones.Lo han dejado demasiado claro. Por lo que se hace necesario crear una comisión que lleve una investigación independiente en donde no se vea inmiscuida ninguna dependencia del Estado. Porque también se vale empezar a cuestionar al Estado, pues al final, se hace evidente que el racismo es estructural y estatal.

Porque la lucha del pueblo negra -unificada con los demás oprimidos- sobrepase las fronteras permitidas por la legalidad (que no nos ofrece salidas a todos) y se pueda enfrentar contra el régimen político. Porque la muerte de Anderson, la de George, y la de Giovanni ayude a organizar la rabia social y la convierta en odio de clase políticamente organizado.

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