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Noveno Organic Cypher de la Pirámide Zulú: brillar en colectivo, mirar hacia el futuro

Tras una exitosa gira por el sur del país, Pirámide Zulú volvió a los escenarios de la Ciudad de México para grabar su noveno Organic Cypher, un ejercicio que lleva inserto el espíritu de los orígenes del hip-hop, en el Bronx de los años 70.

Nancy Cázares

@nancynan.cazares

Lunes 25 de febrero | 21:38

Luego de haber recorrido ciudades del sur del país como Tuxtla Gutiérrez, San Cristobal de las Casas, Comitán, Chetumal, Bacalar, Mérida y Cancún, como parte de su tour "Madre Calle", la Pirámide Zulú volvió a los escenarios de la Ciudad de México en el Foro Cultural Hilvana.

"¡Es la Pirámide Zulú, loco!": rap fusión desde la zona oriente del Estado de México

En esta ocasión, el grupo, que ha hecho de la fusión de ritmos uno de sus distintivos, estuvo acompañado de invitados reconocidos dentro de la escena hip-hop del centro del país como Perro Sw, Jack adrenalina, Ven Saac, Pilux y Topis mx, junto a quienes grabó el que es su noveno Organic Cypher y el primero con público de la banda.

El evento, cuya entrada no tuvo ningún costo, contó con la participación de la banda de reggae fusión Sendero Mictlán.

Brillar en colectivo

La fiesta del mundo, como llamaron al evento, no podía ser más acertado a la hora de explicar lo que es un cypher. Según señalan Paul J. Kuttner y Mariama White-Hammond en el libro The Organic Globalizer: Hip Hop, Political Development, and Movement Culture, un cypher consta de un grupo de personas que toman turnos para rapear, cantar, bailar, etc. Mientras algunos participantes aportan el ritmo (ya sea con la boca, las manos, los pies), otros actúan.

Esta dinámica, cuyos orígenes se remontan a las primeras fiestas de hip hop en el Bronx de los años setentas, no le es extraña a la Pirámide Zulú, quien ha grabado ocho cyphers con raperos como Ib Cuervo, Case 1529, Rapozt Mortem, Ese-O, Búho, Danger, Trafik Traff, Delinquent Habits, entre muchos otros.

A menudo un cypher era un espacio de competencia amistosa y una oportunidad para hacerse más conocidos, en un momento de la historia en el que el acceso a tecnologías para grabar era limitado. En perspectiva, un cypher hoy en día es una suerte de "ritual" que conecta a las nuevas generaciones con los inicios de la cultura hip-hop y, casi por antonomasia, con un sentido de colectividad constructora de futuro. En el cypher la competencia es también colaboración creadora.

El cypher tiene un significado que busca subvertir la visión del hip-hop alimentada por el capitalismo, que lo presenta como un género plagado de mafiosos e individualidad.

Un cypher, pues, tal y como podemos ver en las entregas pasadas de la Pirámide Zulú, es un espacio en donde la individualidad del artista brilla en colectivo. Por turnos, cada uno de los participantes es el foco de atención y tiene su momento para hacerse de la voz. La multiplicidad de historias, estilos y mensajes que confluyen y se intercambian son la base misma de la comunidad que se crea entre los miembros del cypher.

La preocupación por crear comunidad es parte de la esencia de esta banda originaria de la zona oriente del Estado de México. Nutrida de distintas voces y personalidades que se proyectan en los ritmos por los que transitan a discreción, la Pirámide Zulú existe y se recrea en una diversidad perfectamente coreografiada, misma que sin duda quedó representada en este nuevo cypher que muy pronto estará circulando a través de las redes oficiales de la banda.






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