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DENUNCIA

Palacio de Hierro: “Soy totalmente precarizada”

Palacio de Hierro anuncia la decisión de cerrar sus 14 tiendas departamentales hasta nuevo aviso para evitar la propagación de covid-19. Las y los trabajadores de esta empresa nos externan sus preocupaciones y sus demandas ante estas medidas.

Jueves 2 de abril

El pasado 31 de marzo Palacio de Hierro notificó por medio de un comunicado la decisión de cerrar todas sus tiendas hasta nuevo aviso.

Sin embargo, para acortar las pérdidas millonarias mantendrán las ventas en línea a través de elpalaciodehierro.com y vía telefónica por medio de entregas a domicilio o en centros de entrega que prepararon en las sucursales.

Y aunque mencionan que los repartidores tendrán todos los protocolos de seguridad en esta contingencia para seguir sirviendo a sus clientes, no especifican el riesgo que implica para los repartidores el traslado de sus domicilios a las tiendas para realizar su labor, ni lo que implica estar en constante tránsito a lo largo de la ciudad.

Trabajadoras que se encargan de las ventas en tiendas denunciaron a la Izquierda Diario que desde el sábado 21 de marzo, cuando se informó por parte de la Secretaría de Educación Pública “el adelanto de las vacaciones ante la crisis sanitaria”, inmediatamente cayó el tránsito de clientes.

Los siguientes días hasta este comunicado, escasamente entraron compradores, lo cual merma los ingresos de las vendedoras, pues la empresa solo está obligada a pagarles el salario mínimo y un porcentaje 1% o 2% (este último sólo si es marca propia la mercancía que se vende), de comisión por cada venta.

Si no tienen ventas, no hay comisión, lo que implica que el pago en la quincena será muy bajo, sin importar si durante todo el día estuvieron paradas, con dolores en las piernas, recorriendo pasillos, acomodando, mercadeando, entallando o limpiando.

Tuvieron a la planta de empleados los últimos 12 días ordenando bodegas, realizando limpieza, buscando mercancía de rebaja extraviada, dado que no había ventas. Se les exigía no platicar entre vendedoras, ni con promotoras, mucho menos usar celulares.

Las únicas medidas que implementaron en el transcurso de este tiempo fueron: para poder tener acceso al checador, las policías les revisaban la temperatura con un escáner, sin ninguna capacitación médica; se colocaron frascos pequeños de gel antibacterial en las terminales de mayor afluencia y en algunos departamentos las jefas dieron indicaciones de que principalmente lo utilizaran los clientes, mientras las vendedoras debían ir a los sanitarios a lavarse las manos, donde a veces no hay jabón.

Se estuvo rotando a las y los trabajadores para no tener la planta completa en piso de venta, lo que implicó hacer efectivo el añorado pago de tiempo, el cual jamás quieren cumplir.

Algunos clientes que entraron a comprar mercancía excéntrica, no de primera necesidad, no querían ni acercarse; nos escriben las trabajadoras que las miraban como focos de infección, sin cuestionar por qué las tenían trabajando cuando ya se había activado la aplicación de medidas preventivas durante la primer semana de la última quincena del mes y posteriormente la declaración oficial de la fase 2.

Una planta femenina precarizada

Principalmente la planta de esta gran cadena de tiendas departamentales es femenina.

Son trabajadoras que van de distintos lugares de la ciudad a cubrir uno de los tres turnos que se manejan. Vienen de la periferia, son de bajos recursos económicos, madres solteras, cabezas del hogar, algunas estudian y cubren turno, otras tienen dos o tres trabajos extras, otras más cuidan a familiares enfermos o a sus hijos por lo que toman el medio tiempo y lo que todas tienen en común es que entraron a Palacio en búsqueda de un trabajo “estable” que tuviera un ingreso con seguridad social.

Esto a pesar de que las ventas se pelean e incluso la empresa promueve la competencia y el individualismo.

Durante estos días que se comenzó a difundir el aislamiento voluntario, no todas lo pudieron hacer permanentemente, estaban muy preocupadas, tenían miedo ante la exposición de recorrer distancias en el transporte para no perder el trabajo, hecho que pone en riesgo a sus familias.

Ahora también las angustia lo que cobrarán en sus próximas quincenas pues comisionaron muy poco y algunas de plano no vendieron nada.

Un hecho que es contradictorio pues en tiempos de temporada alta en ventas o en días de ventas especiales, la empresa les pide que apliquen todos los protocoles de servicio y superen su presupuesto, trabajando en ocasiones hasta la madrugada, sin que haya transporte para todas y todos. Pero ahora en tiempos de nulas ventas producto de la pandemia las mandaron a casa con el salario mínimo sin ver que con eso nadie llega a fin de mes.

Los salarios que cobrarían aproximadamente la próxima quincena sin comisión son: trabajadoras de tiempo completo $1,500, una trabajadora de medio tiempo $1000, una trabajadora de fines de semana $500, lo que contrasta con las grandes ganancias de estas tiendas.

El Financiero publicó que en 2019 Palacio de Hierro tuvo ingresos por 35 mil 610 millones de pesos, de los cuales el 92.93 por ciento correspondió a la venta de ropa, calzado, muebles y otros enseres, mientras que el restante provino de intereses y área inmobiliaria. Esto dejando de lado los negocios de Grupo Bal, el conglomerado al que pertenece Palacio de Hierro, lidereado por uno de los hombres más ricos en México, Alberto Baillères González, que participa en ramas tales como metalurgia, administración de pensiones (AFORES), agro industria, aseguradoras, entre otras.

En un segundo comunicado que circuló internamente, Juan Carlos Escribano (Director General de Palacio de Hierro) señaló:

“Es un orgullo anunciarles que como una muestra más de solidaridad y de apoyo, se compensará a nuestros colaboradores que, por no presentarse a sus labores se vea afectado su ingreso en comisiones y propinas, a través de una compensación adicional por el tiempo que dure la contingencia, que sabemos será hasta el 30 de abril. Enviaremos directamente a los que recibirán esta compensación un comunicado con la información necesaria”.

Asimismo, agregan: “El Palacio de Hierro absorbe la cuota de Fondo de Ahorro que corresponde a la aportación del trabajador (a), a través de un pago de “compensación extraordinaria por contingencia”.

Sin embargo, las trabajadoras nos plantean:

“No queda claro cuánto es el monto de esta supuesta compensación adicional, ni tampoco si será para todas y todos los trabajadores. Esta situación nos deja en total incertidumbre, pues simplemente en un año una sola vendedora puede generarle un millón y medio ($1, 500 000. 00) de ganancias a la empresa, cuestión que no se refleja en el pago de utilidades, porque las comisiones las manejan aparte de los salarios diarios, así que ahora ante la situación de pandemia aunque quieran mostrarse como “solidarios” en la realidad nos van a dar migajas y si se extiende esta situación seguramente comenzarán los despidos.”

Ningún despido, se requiere salarios acordes a la emergencia nacional

La empresa en el discurso plantea preocupación por sus colaboradoras y colaboradores, presume que realiza el pago íntegro de los salarios omitiendo el porcentaje de las comisiones y dejando de lado los millones que le han generado en ventas sus trabajadoras.

Ante esta situación se hace urgente que todas las tiendas departamentales implementen un seguro de contingencia con carga para la patronal, por un monto equivalente a los ingresos medios (salario más comisiones), para que las trabajadoras y trabajadores puedan quedarse en casa, comprar despensa para sus familias y satisfacer lo mínimo durante esta crisis sanitaria.

Probablemente estas condiciones son similares para los trabajadores de Liverpool, SEARS y demás tiendas departamentales. Ahora es transitorio el cierre pero de agravarse la situación puede haber incluso hambruna debido a estos salarios bajísimos. Será una situación muy dura.

Por eso el Estado debe garantizar que las empresas activen estos seguros de contingencia, que es lo mínimo que les deben a sus trabajadores. Así mismo debe vigilar que realmente se cierren las puertas y no se mantenga a la planta de trabajadores en las tiendas.

Al cierre de esta nota, el 1 de abril, nos informan trabajadoras que hoy se les solicitó asistir para realizar cursos, sin tomar en cuenta el anuncio público que realizó el día 31 de marzo pasado.






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