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MÉXICO

Paro magisterial en la Península de Baja California

Las afectaciones de la reforma educativa han dando lugar a movilizaciones magisteriales en distintos estados, a las que se han sumado los trabajadores de la educación de la Península de Baja California.

Maestro Arturo Méndez

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Martes 28 de abril de 2015

Producto de la reforma educativa del 2013, la nómina magisterial, antes controlada por los estados, pasó a manos de la administración federal, lo que ha ocasionado retraso en los pagos, descuentos salariales y pérdida de prestaciones.

En los meses previos, maestros de distintas entidades como Guerrero y Oaxaca han realizado movilizaciones exigiendo el pago puntual, enfrentando la represión del gobierno.

Ante la persistencia de estas irregularidades, la falta de respuesta de las autoridades y retomando la demanda de abrogación de la reforma educativa, maestros de Baja California y Baja California Sur se han sumado a las protestas con paros, marchas y bloqueos carreteros y de edificios públicos.

Baja California Sur

Desde el 18 de marzo pasado, trabajadores de la educación de Cabo San Lucas y San José del Cabo, en el estado de Baja California Sur, se mantienen en paro indefinido de labores en exigencia de pagos atrasados, regularización de plazas y por adeudos millonarios al Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Fovissste).

Ese día, maestros de Cabo San Lucas se sumaron al bloqueo de la carretera Transpeninsular, que un día antes habían iniciado los jornaleros de San Quintín en el vecino estado de Baja California.

Agrupados en el Movimiento Sindical Cabeño, apoyado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), los maestros también exigen la reparación de las afectaciones a la infraestructura escolar causada por el huracán Odile desde septiembre de 2014.

Las protestas, a las que se han unido padres de familia, se han extendido a La Paz, capital del estado.

Baja California

Con la exigencia del pago de salarios, la recuperación del fondo de diferencial del retiro para los jubilados y la ayuda de 22% sobre el sueldo para los docentes por la zona de vida cara, entre otras demandas, desde el regreso de vacaciones de semana santa comenzó la suspensión de labores en escuelas del nivel básico en Baja California.

Entre las principales medidas de lucha destacan la toma de edificios de gobierno, legislativos, de partidos políticos y de instalaciones de medios de comunicación. Se ha realizado además bloqueos al aeropuerto y avenidas principales.

Impulsado por el Movimiento de Resissstencia y la CNTE, es la primera vez que un paro de labores en la entidad dura más de una semana.

Al movimiento se han sumado escuelas normales y tecnológicos, además de los maestros estatales de la Sección 37, quienes se solidarizaron de manera parcial.

Presión al SNTE

Producto de los paros y las movilizaciones impulsados originalmente por los grupos disidentes locales en coordinación con la CNTE, los dirigentes charros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se han visto obligados a sumarse a la lucha.

En Baja California, la Sección 2 del SNTE se unió a los paros escalonados desde el 13 de abril que, a partir del lunes 20, se convirtieron en una suspensión total de actividades.

En Baja California Sur, la Sección 3 ha convocado a extender a todo el estado y el paro total a partir de este lunes 27.

Sin embargo, en ninguno de los dos estados se ha logrado coordinar las acciones entre los maestros del SNTE, cuyos representantes nacionales y en la mayoría de los estados son oficialistas y la CNTE, principal organización de la disidencia magisterial al interior del SNTE.

Durante los paros escalonados en Baja California, por ejemplo, los maestros de la CNTE y el Movimiento Resissste llamaban a la acción en las calles, mientras los charros del SNTE daban la instrucción de permanecer en las escuelas aunque recortando horas de servicio.

Sin duda alguna, independientemente de las maniobras y los intereses burocráticos de los charros del SNTE, la unidad en la acción entre las bases magisteriales fortalecería enormemente la lucha de los maestros para conseguir sus demandas.

Al mismo tiempo, sería un gran paso adelante avanzar en la coordinación de la acciones entre ambos estados. Es de esperarse que esta política no provenga de la burocracia sindical, sino que debiera enarbolarla la disidencia agrupada en la CNTE.

Junto a ello, la emblemática lucha de los jornaleros de San Quintín plantea la necesidad de avanzar en unidad del magisterio con este sector, fortaleciendo ambas luchas y dando ejemplo de unidad al conjunto de los trabajadores en lucha en el país.






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