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Pepe Mujica, sus tanques y el modelo educativo chileno

Las palabras de Mujica son verdad, uno de los países mas neoliberalizados del mundo que no puede asegurar una educación pública y gratuita como es Chile, no debería ser ejemplo para nadie, ¿pero hasta donde le llega este cuestionamiento?

María Isabel Martínez

Dirigente del Colegio de Profesores, Comunal Lo Espejo y militante de Nuestra Clase

Martes 24 de septiembre de 2019 | 08:34

Muy bien que Mujica haya dicho "No queremos ser un país como Chile” en cuanto al lucro en educación, siendo Chile uno de los países más neoliberalizados de la zona, en donde se ha llegado incluso a generar una especie de “esclavitud por deudas” especialmente en educación, desde donde estallaron las movilizaciones del 2011 debido a que en educarse se hipotecaba la vida, puesto que por el abusivo CAE se terminaba con un cartón en la mano, pero con veinte o más años de deuda, siendo esto un impedimento para pensar siquiera en hacer familia, seguir otros estudios o aunque fuera tomarse el gusto de viajar.

En este contexto es de lo más comprensible que Mujica haya dicho "No queremos ser un país como Chile”, especialmente en el ámbito de la educación como él lo señala al agregar “Ojalá Chile pueda tener algún día estudiantes que no queden hipotecados para terminar la carrera” obviamente ningún país de América Latina quisiera seguir ese nivel barbárico de capitalismo y lucro con la educación y de ahí la necesidad de enfrentar al poder que reventó el 2011 en las calles y con todo.

La frase surge en lo que fue un intento de abrir debate con el candidato presidencial Ernesto Talvi, del Partido Colorado opositor al movimiento popular de Mujica (MPP), cuando este se refirió a Chile como un modelo a seguir. Es evidente que un gobierno que aspire a algo de equidad va a querer que su país sea como Chile en cuanto al modelo educativo, ni en otros ámbitos y de ahí la necesidad de enfrentar a ese monstruoso poder económico, y que en muchos lados, al igual que Uruguay como en Chile, aunque de diversa manera, fue impuesto por dictaduras militares.

Conveniente sería que Mujica planteara en forma más extensa y profunda ese “No queremos ser un país como Chile” diferenciándose también en aspectos de derechos humanos y de autoritarismos del poder económico, esto porque cuando le tocó gobernar lo que quedo fue una posición política en defensa de torturadores genocidas (los "viejitos presos" que quiso liberar), es ahí donde no hay coherencia con sus últimos dichos.

Mujica en ese mismo discurso se refirió a otros aspectos que quedan algo confusos, llama a “negociar”, su llamado fue a “negociar las diferencias existentes entre los uruguayos para poder avanzar a una sociedad más justa”, evidentemente en sus tiempos de guerrillero no era la negociación lo que primaba en su discurso y obviamente las personas pueden cambiar, “actualizarse” le llaman algunos, o "renovarse", pero lo que más impacta en este llamado medio acomodaticio es que ese llamado solo a negociar sea para "mitigar las enormes desigualdades", entonces la pregunta que surge, es ¿Mujica ya no está por terminar con el Capitalismo?.

En realidad, hoy podemos constatar la existencia de un Mujica bastante subordinado al poder existente, contrariamente de lo que podría pensarse respecto a un ex guerrillero, tanto así que ahora dice “no hay que ponerse delante de las tanquetas”, (mayo 2019 Venezuela), entonces más allá de algunas frases “combativas” cuando fue gobierno, vemos que sus posiciones revelan un acatamiento y respeto al poder, sea del lado que sea, es necesario no enfrentarse abiertamente a los poderes, esto incluyendo al poder económico y de ahí el énfasis en los llamados a negociar con el capitalismo, con el poder económico, al que en todo caso, muchas veces se le podrían arrancar algunas concesiones.

Fue bajo esta lógica que estuvo a favor de las medidas que impiden las ocupaciones por parte de los trabajadores públicos en sus luchas, la idea es negociar y arrancarle algo al sistema por esa vía al poder y no poner la lucha por delante, de hecho, en su gobierno, el propio Mujica se encargó de comprar “muchas tanquetas” reforzando el aparato represivo del Estado y de restringir el derecho a la protesta con la tan polémica y nefasta medida que impide las ocupaciones por parte de los trabajadores públicos durante sus luchas.

Mujica ha dicho "No queremos ser un país como Chile” seguramente en su novedoso afán de educar a la gente, algo que el mismo Mujica dijo “solo trato de educar a la gente” a propósito de la desafortunada frase de “no hay que ponerse por delante de las tanquetas”, efectivamente, con sus dichos él se lo pasa tratando de educarnos. Pone mucho énfasis en este educar a la izquierda, pero en una lógica de subordinación, quiere “educarnos” en que si bien no hay que aceptar las cosas, hay que tratar de cambiarlas, pero no a la "antigua", hay que hacerlo según las nuevas ideas del progresismo, en forma parcial, gradual y “a la medida de lo posible” porque a las fuerzas represivas no se las puede enfrentar, ya que si luego nos pasa algo sería nuestra culpa.

Mujica nos ha dicho, que al poder y su maquinaria hay que respetarlo y temerle e incluso queda entre líneas que el que lo desafía o lo interpela es el que se pone en riesgo y por lo tanto el responsable de si le pasa algo, de hecho, él se ha dedicado mucho a combatir lo que ha llamado “patología de la izquierda” muchas veces Mujica se ha referido a “el infantilismo” de “confundir los deseos con la realidad”, en este caso, en el mismo discurso ha expresado sus deseos para Chile “Ojalá Chile pueda tener algún día estudiantes que no queden hipotecados para terminar la carrera” y también señaló que deseaba que "Chile resolviera sus conflictos con los mapuches", queda preguntarse en su afán de educar a la izquierda, que es lo que el plantearía para lograrlo?






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