Géneros y Sexualidades

ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES PAN Y ROSAS

Primer encuentro de mujeres Pan y Rosas: un espacio de organización para las normalistas

Las normalistas, como futuras docentes, heredaremos las terribles condiciones laborales con las que ejercen nuestras compañeras maestras; sometidas a la necesidad de trabajar dobles turnos para sobrevivir con salarios de miseria y condenadas a una jornada adicional sin paga para garantizar las tareas domésticas que nos tocan por ser mujeres.

Miércoles 18 de noviembre de 2015

Hoy tenemos certeza de que la lucha que levanta el magisterio –un sector formado por 63% de mujeres- es también nuestra lucha. Por ello, los cuatro maestros presos dirigentes de la CNTE en Oaxaca, son también nuestros presos; cuando golpearon a las normalistas de Panotla, Tlaxcala, nos tocaron también a nosotras; y cuando los cuerpos policíacos ultrajaron y violaron a las valientes maestras de Guerrero en aquel oscuro 24 de febrero, encendieron nuestra rabia.

Nosotras, al igual que nuestros compañeros en las aulas, enfrentamos las duras políticas que condicionan el acceso a las normales: provocando en los últimos años el vaciamiento de nuestras escuelas, negándole el acceso a cientos de jóvenes que anhelan formarse para ser maestro. Su política es liquidar a las normales rurales y urbanas; la última reforma a las Normales implica el latente riesgo del cierre de tres de las cinco Normales urbanas del Distrito Federal. El régimen político busca acabar con toda la tradición de la organización normalista en defensa de la gratuidad de la educación. Todo esto no se entiende sin la aplicación de la Reforma Educativa; por ello debemos echarla abajo sumándonos a la necesidad de preparar un paro efectivo de todo el sistema educativo.

Y al igual que la mayoría de las mujeres en este país, nos enfrentamos día a día al acoso, hostigamiento y abuso sexual a nuestro cuerpo en las calles, el transporte público e incluso en nuestras escuelas.

Sabemos que el letal castigo que el machismo nos impone deviene en que cada 3 horas y 20 minutos le arrebaten la vida a una de nosotras cuando salimos o volvemos a nuestros hogares ubicados en su mayoría en zonas populares. Al mismo tiempo que nos manda un mensaje aleccionador para el resto; arrancándonos cada semana a más de 43 mujeres. El mensaje grita que no tenemos derechos, que no podemos elegir ir a las jornadas de práctica con falda porque incitamos a los alumnos o provocamos a maestros y directivos, que no podemos llevar una blusa entallada y mucho menos escotada porque somos blanco de piropos desagradables que cosifican nuestros cuerpos.

De las aulas a la lucha por nuestros derechos

Ante las condiciones que hoy la realidad nos impone, es indispensable que las mujeres generemos espacios en los que podamos discutir y analizar las diversas formas en las que la violencia y la precarización parecen doblegar nuestros cuerpos, nuestras vidas.

Espacios en los que descubramos que no son casos aislados, que no sólo yo siento que la vida no me alcanza para garantizar las tareas domésticas en la casa, estudiar, trabajar, etcétera; que no soy la única que se siente insegura en la calles, corriendo para llegar a casa cuando el sol se ha metido; y que no soy la única que desea que esto pare.

Las normalistas no podemos faltar al Primer Encuentro Nacional de Pan y Rosas. Estaremos allí denunciando que la normatividad que obliga a los alumnos a permanecer en clase, pone en total desventaja a quienes requieren trabajar; siendo esta doble jornada (laboral más la jornada académica) un pequeño escenario de hasta las triples jornadas que tienen que soportar una vez dentro del Magisterio.

De igual manera, denunciaremos la expulsión de la Escuela Normal Superior de México (ENSM) del compañero Aldo Santos; caso que expresa la represión política, la anti democracia y las condiciones medievales que operan hoy día en las Escuelas Normales. Y es un gran escenario para confluir con más mujeres para salir organizadas con un plan que nos permita hacerle frente a todo esto que a diario padecemos de forma naturalizada y al amparo de la impunidad.

Estaremos allí para dejar bien claro que defenderemos la educación pública codo a codo en las calles con las y los maestros de este país, para unir nuestra fuerza y voz con todas las mujeres que hoy luchan contra este régimen asesino responsable de la desaparición de nuestros 43 compañeros provenientes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos en Ayotzinapa.

¡Por que no pedimos, exigimos todo, nuestro derecho al Pan pero también a las Rosas!






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