Política

MAGISTERIO

Que este 1ro de mayo impulse al magisterio a ocupar su puesto en la lucha

Este 1° de Mayo, el espíritu de Ayotzinapa y la emergencia de nuevas luchas como la de los jornaleros de San Quintín, de sectores industriales y de servicios, y los paros magisteriales en la Península de Baja California, recorrerán las movilizaciones por el día internacional de los trabajadores.

Maestro Arturo Méndez

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Viernes 1ro de mayo de 2015

El régimen, por su parte, se encuentra a la ofensiva a partir de la disminución de las movilizaciones por Ayotzinapa, como lo muestran la iniciativa para reformar nuevamente el artículo 123 constitucional y liquidar los derechos de los trabajadores estatales, el anuncio de miles de despidos en Pemex o el recorte al gasto para educación, salud y el campo, a lo que se suma la represión contra los sectores que salen a luchar como los jornaleros de San Quintín y el magisterio en Guerrero, en donde perdió la vida el profesor Claudio Castillo a manos de la policía.

A ello se agregan las elecciones, con las que el gobierno, los partidos y las instituciones pretenden desviar el descontento y cerrar la crisis de legitimidad abierta con el movimiento por Ayotzinapa, y garantizar la estabilidad que reclaman los empresarios y el imperialismo para sus negocios. Esto, mientras las masas laboriosas resienten la devaluación del peso, el incremento del costo de la canasta básica, el trabajo precario, los bajos salarios y el desempleo.

Mientras tanto, los trabajadores de la educación llegamos a este 1º de Mayo soportando el peso de la reforma educativa en nuestras espaldas: incertidumbre laboral, directivos déspotas, hostigamiento en el aula, mayor carga de trabajo, descuentos y retrasos en el pago de salarios, etc. Sin embargo, los maestros de Baja California y Baja California Sur vienen señalando el camino al magisterio, y junto a otros sectores combativos comienzan a generar nuevas condiciones para la lucha.

En esta coyuntura de ataque antiobrero en la que, sin embargo, se insertan algunos elementos de lucha de clases, es necesario desarrollar las tendencias a la unidad de los sectores movilizados y, lo que reviste una importancia crucial, dar una respuesta claramente independiente, firme, frente a la trampa electoral.

Nuevas condiciones para reimpulsar la lucha magisterial
Hay que decirlo claramente: todo el ataque a la educación pública y a las condiciones laborales de los trabajadores de la educación está sustentado en la reforma educativa, y no casual que ésta tenga un carácter constitucional.

Si en el pasado los golpes podían ser frenados en los estados fuertes de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), la reforma constitucional fue la respuesta de Peña Nieto, apoyado en el Pacto por México, para superar esa debilidad. Incluso en Oaxaca, en donde se mantiene la resistencia a la implementación de la reforma, la Sección 22 enfrenta ya las consecuencias de la federalización de la nómina.

De lo anterior se desprenden que, para revertir las consecuencias de la reforma educativa, no basta con negociar por estado algunas afectaciones parciales, es imprescindible un trabajo sistemático para retomar la lucha unificada, nacional, por echarla abajo. Para ello, vale la pena sacar las lecciones de la gran lucha magisterial del 2013 por su abrogación.

En el boletín Nuestra Clase se sostiene que la derrota del magisterio en el 2013 se explica por tres causas principales: el aislamiento de la lucha al no haber contado con la solidaridad activa de los sindicatos “opositores”; la falta de una política clara de la CNTE para soldar el frente único de todo el magisterio movilizado –que superaba por mucho las fuerzas de la Coordinadora– o, si se quiere, condicionándolo veladamente a la incorporación a la misma para poder organizarse; y de manera destacada, la estrategia de acumular fuerzas y realizar medidas contundentes no para imponer las demandas, sino como medio para presionar y llevarlo todo a las mesas de negociación, lo que necesariamente llevó al desgaste de las bases.

Sin embargo, hoy las condiciones son distintas. Ante los ataques del gobierno y el conjunto del régimen, la participación de los padres de los 43 y una delegación de los jornaleros de San Quintín en la marcha del 1° de Mayo en el DF, junto a otros sectores de vanguardia obrera y con la movilización unitaria de la Nueva Central de Trabajadores y la CNTE (lamentablemente la Unión Nacional de Trabajadores marcha aparte), expresan una tendencia a la coordinación de las luchas, impulsada por la imperiosa necesidad de agrupar las fuerzas.

En estas condiciones, reimpulsar la lucha contra la reforma educativa no sólo responderá a la situación concreta del ataque, sino que encontrará la solidaridad de los demás sectores en lucha, fortaleciendo al mismo tiempo al movimiento de conjunto.

La propia CNTE habla de impulsar el frente único y de preparar las condiciones para la huelga general. Pero no se puede hablar de unidad si en la marcha del 1º de Mayo, a la altura de Bucareli, la CNTE se desvía hacia la derecha, separándose de los demás contingentes para entregar un pliego petitorio en Gobernación. Las mesas de diálogo son una necesidad impuesta por la correlación de fuerzas, lo que hace falta es fortalecer la movilización independiente de los trabajadores. Fraternalmente, desde las páginas del boletín Nuestra Clase se plantea la necesidad de abrir el debate al interior de la CNTE.

Aprovechar la debilidad de la burocracia sindical
La reforma educativa no sólo golpeó a los trabajadores de la educación, sino que arrodilló a los charros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que dócilmente han visto decrecer su poder. Por eso hoy los dirigentes de las secciones 2 y 3 en Baja California y Baja California Sur, se han visto obligados a apoyar el paro impulsado por la CNTE con el Movimiento de Resissstencia y el Movimiento Sindical Cabeño.

Una política audaz de la CNTE en estas condiciones, puede debilitar aún más a la burocracia sindical, no a favor del gobierno, sino de los trabajadores de la educación organizados.

Para ello, es necesario exigir a la burocracia sindical el frente único CNTE-SNTE y la coordinación de las luchas entre ambos estados y, sobre esta base, impulsar la unidad activa con otros sectores en lucha, como los jornaleros de San Quintín.

De esta forma, si sostiene una política independiente centrada en la movilización, el paro, la organización democrática desde las bases y el fortalecimiento de la lucha, y no en la búsqueda a toda costa de la negociación con el gobierno, la CNTE podrá mostrar la justeza de sus posiciones y desnudar ante la base que los burócratas se movilizan únicamente en un intento por preservar sus privilegios, por intereses mezquinos ajenos a los trabajadores.

En el SNTE en general, aprovechar la debilidad de la burocracia sindical presionándolos, exigiéndoles y denunciándolos, puede ser muy eficaz en el camino de unificar las filas magisteriales y profundizar el cuestionamiento al papel de la burocracia sindical, reactualizando la perspectiva de lucha por la democratización del sindicato.

Anula tu voto: Faltan 43
El llamado de los padres de los normalistas de Ayotzinapa a repudiar las elecciones, es la expresión concentrada de la absoluta necesidad para el movimiento obrero-popular, de mantener una posición independiente frente al intento del régimen de recomponerse y de desviar la lucha hacia las urnas.

En el magisterio, la burocracia sindical hace toda clase de maniobras para fortalecer al Partido Nueva Alianza (Panal), el partido de los charros del SNTE. Junto a él, el resto de los partidos del Congreso ya han mostrado con creces que no nos representan, por ejemplo, votando o haciéndose cómplices de las reformas estructurales, sirviendo a los intereses de los grandes empresarios y el imperialismo, asociándose con el narco y llevando a la descomposición del Estado, una de cuyas consecuencias más trágicas es la masacre de Iguala y la desaparición de nuestros 43 compañeros.

Por su parte el partido Morena, que cuenta con el apoyo sincero de amplios sectores de trabajadores y populares, cumple el rol de sembrar la ilusión en que es posible democratizar las instituciones de este régimen irreformable, asesino y bárbaro, en que mediante las elecciones y por la vía legal, civil y pacífica, se podrán resolver las demandas de las grandes mayorías.

Con ello, se apuesta a ocupar el lugar dejado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en su crisis histórica, para convertirse en el nuevo partido de la contención y el desvío institucional del descontento social. Así, el llamado de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a votar este 7 de junio, cuestionando el justo repudio de los padres de los 43, termina siendo funcional a la trampa electoral que tiende el régimen en su intento por cerrar su crisis de legitimidad.

Por ello, consideramos correcta la posición de la CNTE de impulsar por distintas vías (según las condiciones) el rechazo a las elecciones, y en el boletín Nuestra Clase se propone, ahí donde no haya condiciones para el boicot (entendido en términos clásicos), una política activa que exprese el repudio a la trampa electoral y al régimen asesino del Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, anulando el voto con la inscripción “Faltan 43”.






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